5 comunidades sustentables en América Latina que fomentan la ecoevolución

Estas formas de vida comunitarias te inspirarán a generar grandes cambios en tu propio entorno.

Existen dos opciones para la humanidad en este instante: ser sustentables, o no serlo.

Antes era más difícil estar al tanto de esta disyuntiva. Pero ahora que sabemos de su existencia –y de sus implicaciones globales–, no podemos sino elegir la segunda opción si queremos sobrevivir y salvar al planeta que nos permite existir.

Urge ser sustentables a escalas cósmicas y microcósmicas;
entender que en este mundo nada es un desperdicio: todo se transforma.

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Millones de personas alrededor del mundo lo sabemos, y de una u otra forma estamos buscando palear o mitigar el daño que ocasionamos en el medioambiente. Estos esfuerzos individuales son tan validos como necesarios, pero probablemente no haya lucha más efectiva que aquella que se hace colectivamente.

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Por eso, no hay nada más contundente e inspirador que las comunidades sustentables que hoy florecen alrededor del mundo.

En América latina existen cientos de estas comunidades sustentables, tanto en el entorno rural como en el urbano, que están ampliando la conciencia contemporánea y fomentando la ecoevolución.

Cada una lleva adelante luchas contra distintas problemáticas ocasionadas por la voracidad que ha distinguido a los modos de consumo y los estilos de vida contemporáneos. Pero más aún: estas comunidades sustentables elaboran nuevas formas de producir –por ejemplo, energía, alimentos, envases–, y con ello demuestran que el cambio debe ser orgánico e integral e involucrar a todas las esferas de reproducción de la vida.

No cabe duda: la vida será sustentable o no será. Pero estas cinco comunidades sustentables en América Latina nos demuestran que aún estamos a tiempo de elegir la opción que salvará al planeta.

 

Municipio Autónomo de Cherán, México

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Muchas cosas han cambiado en Cherán desde que los habitantes decidieron tomar el control de sus propias vidas –en un sentido amplio–. Sus modelos de gestión comunitaria han logrado que este municipio sea, quizá, uno de los más sustentables en México.

Las deforestaciones se detuvieron gracias a que los comuneros producen 1.5 millones de árboles al año. Además, existe un megaproyecto en un volcán extinto que funciona como captador de aguas pluviales que se convierten posteriormente en agua potable.

Por si fuera poco, desde el 2016 Cherán se convirtió en el primer municipio libre de basura, pues absolutamente todos los deshechos que produce la población se reciclan.

 

San Pedro La Laguna, Guatemala

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Para la concepción maya del mundo no existe lo que nosotros conocemos como “objetos”, porque todas las cosas tienen vida, aunque sean inanimadas. Quizá es esa sabiduría ancestral lo que está detrás de la praxis que ha llevado a los habitantes de San Pedro La Laguna a ser el primer municipio guatemalteco 100% libre de plástico.

La etnia tz’utujil que puebla San Pedro La Laguna ha sustituido el plástico mediante la utilización de otros materiales tradicionales, pues respetan la vida de todos los objetos y no los ven como algo que solamente “se usa y se tira”. Y afortunadamente, su ejemplo se está irradiando a otros confines del territorio.

 

Ecovilla Gaia, Argentina

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Esta villa es una utopía sustentable que surgió en 1992 y que está arraigada profundamente en el territorio argentino, a más de 2 horas de la comunidad más cercana. En Gaia, todo es orgánico; hasta las casas, pues están hechas de materiales alternativos y no de cemento.

Los habitantes viven de la permacultura, una forma de agricultura sostenible que les provee autonomía alimentaria mientras se cuida al planeta.

 

Ucareo, México

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En esta comunidad se está trabajando por la autonomía energética sustentable a través de la gestión colectiva de paneles solares, los cuales se están construyendo con la colaboración de la organización LiCore.

Esto no sólo hará brillar a Ucareo sin que ello le cueste al planeta, sino que será el camino al empoderamiento de los habitantes de esta comunidad, pues trazará el rumbo hacia un desarrollo social con justicia económica para todos.

 

Ecoaldea Velatropa, Argentina

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En un lugar peculiar, a pocos metro de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires, se encuentra este enclave sustentable. La Ecoaldea Velatropa es un oasis en medio de la ciudad; sus habitantes –la mayoría jóvenes– son veganos y cultivan sus alimentos, mientras experimentan con formas alternativas de vivir en la ciudad.

En el lugar que ahora ocupa Velatropa, si no se lo hubiesen apropiado quienes ahora lo habitan y fomentan, probablemente habría un estacionamiento o un centro comercial más. Sin duda, este es un gran ejemplo de que la sustentabilidad comunitaria en la ciudad es posible.



Una metáfora cuántica para entender el amor de nuestros tiempos

Amar a alguien es un acto tan violento como lo fue la creación del cosmos.

El Universo emergió cuando el vacío fue perturbado.

Según las teorías de la cuántica de campos, el “falso vacío” es una zona en el espacio que está “vacía” y cuyo estado de energía está en el punto cero, es decir: el nivel de energía más bajo que puede existir.  No obstante, el vacío nunca puede estar del todo desprovisto de materia. Según la cuántica, en su interior contiene formas de energía; fluctuaciones cuánticas.

Podría decirse, entonces, que un vacío es al Universo lo que el corazón al cuerpo humano. El corazón nunca puede estar del todo desprovisto de fluctuaciones emocionales.

El “falso vacío” cuántico contiene energía cuántica: ondas electromagnéticas que fluctúan de manera permanente, así como partículas que saltan dentro y fuera de él. Se trata de un estado peculiar en el espacio cargado positivamente y sumamente inestable. Cuando es perturbado por un desbalance, el vacío se desintegra, dando lugar a la creación del cosmos.

El vacío deja de ser vacío y da paso a la expansión de la materia.

De esta forma, para la física cuántica la creación es producto de un desbalance cósmico: del azar y las circunstancias cuánticas. ¿Acaso no lo es también el amor? Por lo menos eso es lo que plantea Slavoj Žižek.

Quizá no hemos entendido lo que el filósofo esloveno quiere decir –no sería raro–. Pero probablemente su punto sea este: que lo primordial surge del azar y del caos. De las grandes explosiones.

El corazón humano –como eufemismo de amor– es inestable, pero jamás puede estar vacío. Cuando sucede un choque circunstancial y azaroso con otro ser, cuando un encuentro inesperado se convierte en una relación amorosa que transforma la vida de las dos personas implicadas, es cuando podemos decir que el amor es como un fenómeno cuántico.

El amor surge de un desbalance cósmico: de una perturbación.

En ese sentido, el amor tiene siempre algo de violento, como el propio cosmos. Amar es un riesgo latente, un miedo constante. La extinción de la pasión es inminente, como la de un astro, y cuando muere se produce una masiva supernova que deja restos estelares.

Pero tal y como, pese a todo, el Universo se empecinó en existir… nosotros insistimos en amar.

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Quizá el problema del amor en nuestros tiempos es que vemos esto como un problema. Ya no nos atrevemos a aceptar que el amor es entregarse, afirmarse, comprometerse, al tiempo que implica aceptar que todo lo que conocemos pueda desaparecer de un momento a otro. Tememos tanto a que algo perturbe nuestro sagrado vacío –en realidad inexistente–, que ya no dejamos fluir en él la energía ni a las azarosas partículas cuánticas.

Estamos deteniendo el proceso de creación caótica que desata el verdadero amor. Y eso puede tener graves consecuencias para la existencia, a niveles cósmicos.

Pero el propio Universo y la física cuántica nos demuestran que el vacío no está en realidad vacío, y que el amor no es sólo amar, en abstracto. En ese sentido, debemos volver a atrevernos a amar, pese –e incluso debido a– los riesgos y la violencia implícita. Como dice Žižek, el amor es malvado.

 

 

*Imágenes: 1) imgur; 3) plástica graphic artist / øjeRum

Sandra Vanina Greenham Celis
Autor: Sandra Vanina Greenham Celis
Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio. Le gusta potenciar la depresión en su psique consumiendo productos culturales de las postrimerías del siglo XX. Cree teleologicamente en el arribo de la humanidad al comunismo.


En cada glaciar, río o cuenca se oculta un universo (mira estas imágenes 3D)

Paisajes geológicos capturados con láser nos dejan observar sus formas secretas; una belleza.

Los sinuosos surcos de color en estas imágenes parecen trazos de pintura, pero no vienen de un lienzo. Estas curvas son montañas y ríos del estado de Washington, captados con láser por medio de la tecnología Lidar. Gracias a una intrigante unión entre la luz y el radar, el Departamento de Recursos Naturales convirtió los paisajes geológicos del estado en mapas 3-D que roban el aliento.

Los rayos Lidar penetran a través de los árboles para revelar imágenes de la tierra ocultas a la vista humana. En cada glaciar, río, o cuenca se oculta un universo de texturas que puede ser captado con precisión. Esta exactitud le viene bien a los geólogos y a la comunidad: mapas como estos revelan la ubicación de fallas en la tierra, facilitando las predicciones sísmicas. 

Además de proyectar una belleza indiscutible, estas tomas áreas cuantifican el grado al que se derrite el hielo en la cima de las montañas, registran la disminución de los glaciares y miden la erosión. En otras palabras, visibilizan la forma en que el calentamiento global modifica los paisajes del planeta.

Estas imágenes nos recuerdan que los mapas no sirven sólo para ubicarnos en el mundo, sino para entenderlo mejor:

capas de lava laser
Capas de lava en el Parque Nacional Gifford Pinchot
marcas inundaciones 1
Ondas causadas por inundaciones.
rio quinault
El Río Quinault.
mima mounds
Montículos naturales en el condado de Thurston.
glaciar de mt rainer
Glaciares del Monte Rainer.
resbaladilla-del-diablo
La “Resbaladilla del Diablo” en Whatcom.
rio chehalis y rio negro
Confluencia entre Río Chehalis y Río Negro
glaciares canales condado pierce
Canales en el glaciar del condado Pierce.
la falla scarp isla bainbridge
La falla Scarp en la Isla de Bainbridge.