Cuando vivir en comunidad es arriesgarse a morir: el caso de Colombia (corto documental)

Esto es lo que pasa en Colombia actualmente, y debemos saberlo para actuar en consecuencia.

Para los pueblos originarios de Colombia, no hay paz. No importa que un acuerdo –que debería conducir precisamente a la paz– haya sido firmado recientemente; lo cierto es que los líderes sociales y los defensores de derechos humanos siguen siendo amenazados y asesinados por centenas y decenas.

Comprender la profundidad de este conflicto es seguir el camino de tierra que nos lleva a él: de tierra porque la injusta repartición del territorio es lo que ha hecho implosionar la guerra al interior de Colombia desde hace más de 50 años, guerra que ha dejado más de 200 mil muertos, según el Centro de Memoria Histórica de Colombia.

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Es complicado comprender un conflicto de esta magnitud, pero hace falta una mirada crítica y una apertura para escuchar a los principales afectados por esta guerra, que son los pueblos originarios, muchos de ellos afrodesendientes, y los campesinos, que están en medio del fuego cruzado entre el gobierno y sus paramilitares, las guerrillas y los narcotraficantes.

Ahora el proceso de paz sigue, y es apoyado por instancias internacionales y organizaciones como Human Rights Watch. Pero las comunidades no han podido bajar la guardia, como demuestra el corto documental They are killing us, Nos están matando, de los realizadores Emily Wright y Tom Laffay.

Las comunidades se han vuelto activistas contra la violencia y el saqueo de los recursos naturales, que siguen siendo la constante en Colombia, como muestra este corto documental que nos sumerge en la escabrosa realidad que viven los indígenas y campesinos colombianos, así como en el esfuerzo que hacen por sobrevivir a la masacre en cámara lenta, la cual ha dejado más de 200 líderes asesinados desde el 2016.

Nos están matando es un material que, sin duda, vale la pena compartir para comprender mejor la lucha de los indígenas en América Latina (pues como siempre en la región, el eje del conflicto es la tierra) y para entender por qué muchos de ellos se han convertido en activistas. Además, los indígenas nos ofrecen lecciones a partir de las cuales nosotros también podemos ponernos en acción, empezando por informarnos, por reeducarnos y por cambiar nuestros paradigmas de vida.

Pero también, como habitantes del continente americano, tenemos una gran responsabilidad. Como bien señalaba Noam Chomsky hace poco tiempo: las comunidades locales son claves para prevenir los desastres ambientales. Y a nosotros nos toca apoyarlas. ¿Cómo? Buscando cuáles son aquellas que están organizadas en nuestro país o localidad, e informándonos sobre cómo podemos apoyarlas. Hacerlo es parte de un proceso resiliente de resistencia que busca construir un hábitat en paz para todos, y no debemos dejar solos a los indígenas en esa lucha.

 

* Imágenes: Tom Laffay



Poesía submarina: las mejores fotografías del Ocean Art Underwater Photography 2019

Estas fotografías son una invitación a sumergirnos para conocer otros mundos.

Últimamente la fotografía área se ha vuelto la predilecta de los aficionados de la fotografía, ya que los drones nos han permitido ver la Tierra en una hipnótica abstracción. Pero a veces olvidamos que hay otros mundos.

Las profundidades marinas son espacio de la más sublime poesía visual. De una poesía violenta, como siempre es cualquier poesía. Porque en esa suerte de galaxia submarina se libran grandes luchas: confluyen dualidades, como el orden y el caos, la luz y la oscuridad, de una manera apabullante. Algunas veces, las fotografías de National Geographic nos lo recuerdan.

Pero, ¿sabías que existe un concurso dedicado a premiar las mejores fotografías del océano?

Es el Ocean Art Underwater Photography Competition.

Este año, las fotografías ganadoras y las menciones honoríficas te harán sentir que te has sumergido en el océano y estás nadando entre las más extrañas especies que pueblan el ecosistema más grande del mundo,y te harán ver de otra manera el océano.

La selección de este concurso se divide en varias categorías: desde las más técnicas, como Gran angular, Macro y Supermacro, hasta las más educativas, como Comportamiento de la vida marina, y las más artísticas, como Arte submarino y Retrato. Incluso los moluscos nudibranquios tienen su propia categoría –aunque bien podrían tener su propio concurso–.

Aquí te mostramos una selección de fotografías del Ocean Art Underwater Photography Competition, que bien podrían despertar tu empatía por el mundo submarino, al que hemos llenado de espantoso plástico.

La mejor fotografía

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“Devil Ray Ballet”, Duncan Murrel

Fotografías ganadoras por categoría

Wide-Angle Category

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“Gentle Giants” François Baelen

Macro

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“Ancistrocheirus” Jeff Milisen

Cold Water

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“Grey Seal Face”, Greg Lecoeur

Nudibranchs

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“Inside the Eggs”, Flavio Vailati

 

Supermacro

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“Hairy Flames”, Edison So

Novice DSLR

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“Special Encounter”, Alvin Cheung

Mirrorless Wide-Angle

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“Atlantic Spotted Dolphins”, Eugene Kitsios

Mirrorless Macro

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Mirrorless Behavior

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“My Babies”, Fabrice Dudenhofer

Compact Wide-Angle

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“Dancing Jellyfish”, Melody Chuang

Compact Macro

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“Hairy Shrimp”, Sejung Jang

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“Chimaera”, Claudio Zori

Compact Behavior

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“Cannibal Crab”, PT Hirschfield

Underwater Art

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“Disco Nudi”, Bruno Van Saen

Reefscapes

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“Mangrove”, Yen-Yi Lee

Algunas menciones honoríficas

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“Waves”, Stefano Proakis
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“Croc in the Mist”, Christina Barringer
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“Sheep on the shot”, Chun Ho Tam
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“Porcelain Plume”, Wayne Jones
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“Seal face” Greg Lecoeur.

 



Colombia otorga a su selva los mismos derechos que a una persona (y hay que celebrarlo)

Anuncian una decisión histórica de la Suprema Corte de Justicia de Colombia: a partir de ahora, la selva tendrá los mismos derechos que un ser humano.

La máxima autoridad judicial de Colombia ha tomado una decisión histórica y ejemplar. Hoy la Amazonia colombiana se ha reconocido como una “entidad sujeta a derechos”, lo cual, en otras palabras, quiere decir que esta selva tropical tiene ya los mismos derechos que una persona. 

La decisión forma parte de una loable cruzada para tomar medidas urgentes en favor de la conservación de esta superficie y así, no sólo preservar el territorio para las comunidades y demás especies que lo habitan, sino también contribuir a desacelerar el cambio climático (una de las amenazas más contundentes que hoy se ciernen sobre nuestra supervivencia).  

Esta medida, según informa la Thomas Reuters Foundation, es una respuesta de la Corte Suprema de Justicia de Colombia ante la falta de una estrategia efectiva por parte del gobierno de ese país para proteger la selva. “Está claro, a pesar de los numerosos compromisos internacionales, el Estado colombiano no ha abordado eficientemente el problema de la deforestación en el Amazonas”, advirtió esta autoridad. Por esta razón lo obliga –tanto a nivel federales como local– a presentar un plan efectivo, en un plazo de 4 meses, para frenar de manera urgente la deforestación en este territorio. Para sustentar la sentencia la máxima autoridad citó, entre otros factores, el hecho de que las tasas de deforestación se elevaron en un 44% tan sólo entre el 2015 y el 2016. 

Por cierto, uno de los aspectos más emotivos de este fallo histórico es que todo se originó a partir de una demanda de un grupo de 25 jóvenes, de entre 7 y 26 años, que a principios de año exigieron a la autoridad garantizar su derecho constitucional a un ambiente saludable, así como a la vida, el alimento y el agua.  

“Esta decisión de la Suprema Corte marca un precedente histórico en materia de litigación de cambio climático“, advirtió Camila Bustos, una de las jóvenes demandantes.  

Superficie forestal de la Amazonia (antes y después)