A quienes gustan de las películas de terror, podría parecerles que Cold Skin (La piel fría) no pertenece a dicho género. Pero realmente lo es, pues nos demuestra que desde la ciencia ficción se puede plantear una narrativa de terror que, si bien no nos hará saltar de la butaca, si puede despertar miedos ocultos en nuestro interior.

Y es que Cold Skin, basada en el libro del mismo nombre del escritor catalán Albert Sánchez Piñol, ofrece la oportunidad de confrontarnos con nosotros mismos, desde la perspectiva de confrontarnos primero con aquello que desconocemos. Y esa es, quizá, la esencia de todo terror.

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Hablando en términos cinematográficos, esta película puede considerarse de terror tanto como de ciencia ficción, y nos ofrece nuevas maneras de concebir el cine y sus ilimitados alcances. Además, Cold Skin retoma muchos elementos de la tradición literaria iniciada por H. P. Lovecraft –la cual quizá nunca había sido tan bien adaptada–, que incluye la puesta en escena de una tensa relación entre seres humanos y monstruos anfibios.

Así, tenemos un coctel audiovisual, inusual y estimulante, que fascinará tanto a los amantes del cine –ya que la producción de la película es impecable– como a los amantes de las narrativas de terror y de ciencia ficción; un filme que no dejará indiferente al mundo del séptimo arte ni a todos los que gustan del cine que está siempre en constante transformación.

Pronto podrás comprobar si Cold Skin hace que un escalofrío te recorra la piel o si, por el contrario, te dejará indiferente, lo cual creemos improbable. No te pierdas el estreno de esta película en todas las salas Cinépolis este 2 de agosto.