Una película de terror inusual: “Cold Skin” (“La piel fría”)

Esta película hará que un escalofrío te recorra la piel. Y sin duda, no te dejará indiferente.

A quienes gustan de las películas de terror, podría parecerles que Cold Skin (La piel fría) no pertenece a dicho género. Pero realmente lo es, pues nos demuestra que desde la ciencia ficción se puede plantear una narrativa de terror que, si bien no nos hará saltar de la butaca, si puede despertar miedos ocultos en nuestro interior.

Y es que Cold Skin, basada en el libro del mismo nombre del escritor catalán Albert Sánchez Piñol, ofrece la oportunidad de confrontarnos con nosotros mismos, desde la perspectiva de confrontarnos primero con aquello que desconocemos. Y esa es, quizá, la esencia de todo terror.

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Hablando en términos cinematográficos, esta película puede considerarse de terror tanto como de ciencia ficción, y nos ofrece nuevas maneras de concebir el cine y sus ilimitados alcances. Además, Cold Skin retoma muchos elementos de la tradición literaria iniciada por H. P. Lovecraft –la cual quizá nunca había sido tan bien adaptada–, que incluye la puesta en escena de una tensa relación entre seres humanos y monstruos anfibios.

Así, tenemos un coctel audiovisual, inusual y estimulante, que fascinará tanto a los amantes del cine –ya que la producción de la película es impecable– como a los amantes de las narrativas de terror y de ciencia ficción; un filme que no dejará indiferente al mundo del séptimo arte ni a todos los que gustan del cine que está siempre en constante transformación.

Pronto podrás comprobar si Cold Skin hace que un escalofrío te recorra la piel o si, por el contrario, te dejará indiferente, lo cual creemos improbable. No te pierdas el estreno de esta película en todas las salas Cinépolis este 3 de agosto.



“Cold Skin”, una isla de monstruos y una batalla con el yo interno

Esta película nos ofrece una oportunidad única para enfrentarnos con nosotros mismos a través de la otredad.

Los seres humanos nos buscamos en otros: queremos ver nuestro reflejo en lo diferente. A veces, en algo tan diferente como puede serlo una criatura fantástica, quizá de rasgos humanoides, pero cuya esencia es casi diametralmente opuesta a la nuestra.

Acaso sea la manera más paradójica de intentar comprender la condición humana: a través de aquello que nos horroriza. Pero es que un elemento presente en la arquitectura humana son los miedos, arraigados profundamente en nuestras almas y que necesitan de la experiencia del terror para salir a flote.

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Es quizá por tal razón que nos gusta embarcarnos en odiseas de terror; y más todavía, de terror fantástico, como el que ofrece la historia de Cold Skin (La piel fría), la película del director francés Xavier Gens que se estrenará este 3 de agosto en todas las salas Cinépolis.

Podríamos hablar de la narrativa de esta película, basada en el libro del mismo nombre del escritor catalán Albert Sánchez Piñol, y que sigue el viaje de un hombre al Atlántico sur donde, por azar (o quizá conducido por un magnetismo inconsciente), se encontrará con todo tipo de monstruosos anfibios que traerán a flote sus más oscuros temores. Pero vale la pena pensar que somos nosotros, como espectadores, los que realizamos también un viaje introspectivo con una historia como la que nos presenta Cold Skin.

Interactuar con personajes e instantes tan profundos como los que esta película nos ofrece es una oportunidad de sondear nuestros propios miedos: de conocer los terrores que habitan en todos nosotros. Pero sobre todo, es aprender que la batalla con el yo interno se libra adentro, pero también –y esencialmente– afuera: viéndonos reflejados en la otredad, aunque sea una otredad humanoide, más anfibia que humana.

Mientras que el escenario de esta película, una isla aparentemente despoblada, es la metáfora ideal donde podemos situarnos. Representa quizá la génesis del terror que albergamos, y de ese miedo a lo desconocido al que nos sentimos tan atraídos.

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Pero la pregunta sería: ¿en dónde está esa isla de monstruos, alejada de toda ruta marítima o terráquea y sin pájaros en el cielo? Y, si la encontrásemos, ¿libraríamos en ese gélido territorio una batalla con nuestro yo interno? ¿Nos atreveríamos a enfrentar lo desconocido? ¿O nos esconderíamos en un faro por tiempo indefinido?

Si nuestros antepasados se hubieran atrevido a enfrentar un escenario como el que nos presenta Cold Skin –y que sin duda está inspirado en la historia de los primeros arribos europeos a América– es probable que nuestra realidad fuese muy distinta: quizá seríamos colectivamente más empáticos y estaríamos emocionalmente más evolucionados. Sin duda, nos habríamos ahorrado muchas guerras y sufrimiento.

Por eso es importante que nosotros nos planteemos la necesidad de enfrentar nuestros miedos, lo que implica tender puentes de comunicación con lo diferente y no aislarnos en el silencio de la nada. Y qué mejor que hacerlo a través de una herramienta tan poderosa como el cine y las historias de ciencia ficción, como la que nos ofrece Cold Skin: una película que te recomendamos no dejar de ver si quieres desatar una batalla en tu interior y alimentar tu conciencia desde ahí.



Los monstruos anfibios: inevitables espejos de los infiernos humanos 

Una seductora historia de horror y ciencia ficción desata este fascinante dilema: ¿puede una especie parecida al hombre ser el espejo de nuestros infiernos mentales?

Entre las exóticas especies imaginadas por la ciencia ficción, los hombres y monstruos anfibio son de los más fascinantes. El hecho de que una criatura con forma humana sea capaz de interactuar con dos mundos es una analogía reveladora. O acaso un anhelo humano a evolucionar como esta especie híbrido, que todavía mantiene una conexión con su origen, el agua. 

 

Este fantástico personaje –que por cierto, ha estado muy presente en las pantallas de cine–, es el arquetipo perfecto para hablar sobre la experiencia psicodélica humana. 

Y no, no se trata de drogas, sino de lo que algunas experiencias detonan en la psique humana, por ejemplo, el encuentro con civilizaciones inteligentes parecidas a la nuestra (¿un anfibio con forma humana?).

No sabemos cómo fue, pero muchos afirman que la conquista de América fue una suerte de despertar de la conciencia parecido, un alumbramiento para aquellos foráneos que aún se creían los únicos en el planeta. El encuentro con esos otros humanos no solo dio por resultado el mestizaje de razas y culturas, también el de visión y pensamiento. 

Pero, ¿qué pasa cuando estas experiencias son vistas por personajes que ignoran, y que temen a lo desconocido? ¿Qué pasa cuando esos hombres experimentan cara a cara un encuentro con una especie parecida a la suya, con cualidades carnívoras y territoriales, y con el mismo sentido de la guerra?

Sin duda, el encuentro con esas criaturas de inteligencia superior a la de cualquier otro animal, podría ser, también, lo opuesto a una revelación psicodélica disfrutable: una suerte de terror de ciencia ficción, o la nueva película del director Xavier Gens, La piel fría.

 

La piel fría es esa dramática historia de horror donde los demonios internos del ser humano y el miedo a lo desconocido construyen el peor de los escenarios posibles. Una isla desierta y un puñado de criaturas con formas humanas construyen la metáfora de los infiernos humanos: el escenario del que nunca puedes escapar. 

Uno podría entablar correlaciones fácilmente entre un anfibio –aquél animal que viven entre el agua y la tierra– y un ser humano –que no puede evitar coexistir entre el sueño y la vida. Sin embargo, más allá de metáforas, el filme de La piel fría nos revela un pasaje más extra-ordinario: una guerra entre dos especies animales y carnívoras.

Una lucha a sangre fría, una disputa por el territorio; la guerra interior entre uno y el otro yo, esto es lo que podrás experimentar en las salas de cine el próximo 15 de junio, con un filme destinado a ganarse a los fans de la ficción y la oscuridad de la literatura. 

De manera que los cuentos de ciencia ficción sobre anfibios humanoides podrían no estar más lejos de la fantasía de los que creemos; de hecho, podríamos estar imaginando a esa criatura –el anfibio– como un “espejo”, el espejo de nuestros propios dilemas interiores. Si quieres llamarlos infiernos mentales será bajo tu propio riesgo.  

 

 

No te pierdas esta estremecedora historia en pantalla grande, que se estrenará este 3 de agosto en todas las salas Cinépolis.