¿En qué se basa nuestra compleja realidad? Durante siglos, diversas disciplinas han intentado indagar en aquello que damos por sentado: la existencia de la realidad. Sin embargo, cada vez más pruebas físicas aseguran que lo que concebimos como realidad podría ser algo muy distinto, y los “octoniones” son prueba de ello

Las concepciones científicas sobre el espacio-tiempo cambian constantemente. Antes creíamos que el espacio es únicamente tridimensional y el tiempo es lineal. Pero la física cuántica determinó que hay muchas más posibilidades.

Una de las más recientes teorías propone que las fuerzas y partículas de la realidad se basan en las propiedades extrañas de los números con ocho dimensiones llamados “octoniones”. Esta es una hipótesis basada en el mundo de los números, y se explica de la siguiente manera.

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Los números regulares, los que conocemos todos, pueden ser emparejados y crear “números complejos”. Esto se refiere a que se pueden crear operaciones como sumar, restar, dividir, multiplicar y, específicamente, trasladar y rotar en distintas posiciones alrededor de un plano.

En 1843, el matemático irlandés William Rowan Hamilton descubrió que los números podían emparejarse para crear “cuaterniones”. Poco después John Graves, matemático y amigo de Hamilton, experimentó con los “cuaterniones” de forma que al emparejarlos se convirtieron en “octoniones”. Es decir, se formaron números que pueden asumir coordenadas en un espacio abstracto de ocho dimensiones.

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Octoniones y realidad, un mundo dentro de la física

Eventualmente, los números complejos se utilizaron en la mecánica cuántica. Tanto los regulares como los “cuaterniones” se usan con frecuencia, aunque los octoniones no han sido comprendidos por completo.

Estos números complejos, que podrían explicar la realidad, son representados por la letra O mayúscula. Sus reglas de multiplicación están codificadas en un diagrama triangular llamado plano de Fano como el siguiente:

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Pero el verdadero misterio de estos números es que han dirigido la atención de los científicos hacia la especulación sobre si tienen un propósito relacionado con la realidad. Los investigadores creen que los octoniones podrían ayudar a revelar los secretos del universo.

 

El camino hacia las 8 dimensiones

El físico Pierre Ramond, de la Universidad de Florida, considera que “los octoniones son para la física lo que las sirenas eran para Ulises”. Esto significa que están hechos uno para el otro. Por ejemplo, en 1973 el profesor Murat Günaydin descubrió que existe un vínculo entre los octoniones y la fuerza que mantiene unidos a los quarks en un núcleo atómico.

En 2014, retomando el trabajo de Günaydin, la investigadora Cohl Furey encontró un nuevo uso para los octoniones. Ella ideó un modelo octoniónico que incluye fuerzas fuertes como las electromagnéticas. Después generó una serie de resultados que vinculan los octoniones con el modelo estándar de física de partículas. Este trabajo ha sido elogiado por muchos, pues constituye un paso significativo hacia el entendimiento de los octoniones y la realidad.

El camino de las ocho dimensiones de la realidad es algo oscuro. Pero, hasta el momento, Furey ha sido capaz de ir encontrando pistas para revelar su propósito. Si en este proceso de recopilación se logra encontrar la unión, podríamos asegurar que la realidad se explicaría a partir de octoniones.

La física de partículas aún está en la búsqueda del lugar de los octoniones en nuestro mundo. Sabemos que existen y que forman parte de algo y, aunque todavía no se llegue a la total revelación, la investigadora Cohl Furey sigue en nuestro radar.

 

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