“Cli-fi”: el nuevo género literario de ficción sobre el cambio climático

Mezcla de ciencia, terror y utopía, la ficción sobre el cambio climático es un nicho de mercado editorial y una apuesta sobre el inminente futuro.

La literatura se alimenta de la realidad para dar vida a los futuros y pasados posibles, para traernos un presente renovado. La ciencia ficción, por ejemplo, nos habla de nuestras expectativas y temores con respecto a las posibilidades de la ciencia, de los futuros alternativos o de las posibilidades de la exploración espacial.

Nuestro presente, sin embargo, se encuentra determinado por el calentamiento global, el cambio climático y sus imprevisibles consecuencias en el planeta. Por ello, no resulta extraño pensar que el arte y el mercado editorial volteen a ver los futuros posibles que pueden resultar de los cambios en la temperatura del planeta, desde la perspectiva de la imaginación.

Una nueva colección de relatos que reúne la obra de escritores y escritoras actuales, en la búsqueda de historias sobre las consecuencias del cambio climático, está a punto de ver la luz: Warmer (que podría traducirse como Más cálido, probablemente refiriéndose a la temperatura del planeta).

Publicada por Amazon Original Stories, la colección Warmer busca “ofrecer una colisión de miedo, esperanza e imaginación”, e incluye autores como Jane Smiley, Lauren Grodd y Jess Walter, con quien National Geographic habló acerca de su relato, titulado “The Way the World Ends” (“La forma en que el mundo termina”).

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Jess Walter con un ejemplar de su libro, “Beautiful Ruins”

 

Walter afirma que en la ficción climática, “parece que todos somos el villano. Es por eso que el cambio climático es tan difícil de comprender para mucha gente, porque nuestras vidas están construidas de manera que causan problemas catastróficos”.

 

Y es que, literalmente, cualquier cosa que hagamos tiene una huella ecológica, desde encender el motor de un auto hasta tener un hijo. El cuento de Walter ocurre durante una tormenta atípica en la Universidad Estatal de Misisipi, en el momento en el que los personajes se dan cuenta de que las “tormentas atípicas” comienzan a ser la norma y no la excepción.

 

Más real que la ficción

A diferencia de la ciencia ficción, que tiende a la distopía (esos pequeños cambios que pudieron modificar la historia conocida, como si Hitler hubiera ganado la segunda guerra mundial en El hombre en el castillo, de Philip K. Dick), la ficción climática lidia con otra serie de convenciones y supuestos: no existen los villanos, puesto que las fuerzas de la naturaleza, por destructivas y poderosas que parezcan, son ciegas frente a las necesidades humanas. Sin embargo, hemos sido nosotros, los humanos quienes las pusimos en nuestra contra. Suena un poco a romanticismo, pero para Walter, tiene que ver más con la política:

“Hay algo muy abrumador sobre el estado en el que estamos. Mira lo que podría pasar con cada grado de calentamiento. Al dejar el Acuerdo de París y con el gobierno federal intentando hacer fracking y extraer carbón de los bosques nacionales, etc., se siente como si estuviéramos apresurando el final”.

Para Walter, el reto de este tipo de ficción reside en que los escritores hablen de todo esto “sin parecer regañones o didácticos; porque la ficción muere cuando se vuelve regaño. El absurdo de todo esto, el humor de condenados a muerte, hacia allá va mi mente”.

Esperemos que el mundo nos dure lo suficiente como para ver la ficción climática como una ficción, no como una profecía autocumplida.



Gorilas posan para selfie con los guardabosques que los salvaron

Al parecer es un gesto que busca imitar a quienes los cuidan para, así, generar lazos con ellos.

En el Virunga National Park de la República Democrática del Congo se encuentra un orfanato de gorilas. Ahí son llevados todos los ejemplares que son rescatados, después de que sus padres murieran a manos de cazadores furtivos.

Esta inusual fotografía, una selfie con gorilas posando de pie, fue tomada ahí:

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Además de despertar nuestra ternura, esta selfie es una muestra de la empatía que son capaces de generar los gorilas –y con ellos otros animales. Porque, según dijo a la BBC el director del parque, Innocent Mburanumwe, los animales imitan a los guardabosques que los salvaron porque confunden a éstos son sus padres. 

Por eso no sólo posan para la selfie, sino que se paran en dos piernas para mimetizarse aún más con sus cuidadores, lo que no suele ocurrir con facilidad en otros entornos. Esto apunta a un comportamiento que tiene la intención de fortalecer los lazos con los otros –específicamente con los humanos–, a partir de la imitación de formas de lenguaje alternativas, como los gestos.

Tal es una forma primigenia que todos tenemos para conectar con los otros y ser aceptados en una comunidad. Y cuando decimos “todos” nos referimos también a muchos animales, con quienes compartimos más de lo que solemos creer. Sólo esperamos que los gorilas no se hagan tan adictos a las selfies como nosotros.



Jason Momoa rasura a su personaje de Game of Thrones por una buena causa

El actor, quien también estelarizó la película de superhéroes Aquaman, llamó de esta forma la atención sobre la contaminación por plástico.

No sabemos si el vello facial puede salvar al mundo, pero en Internet, ciertas barbas (y su ausencia) pueden mover algunas conciencias. O al menos esta es la premisa de la que parte el stunt del actor hawaiano Jason Momoa.

En un video publicado a través de las redes sociales, Momoa apostó su barba para generar atención acerca del impacto destructivo del plástico en el medio ambiente.

“Estoy rasurándome de encima esta bestia, es tiempo de cambiar. Un cambio para mejor… para mis hijos, para tus hijos, el mundo. Hagamos un cambio positivo por la salud de nuestro planeta. Limpiemos nuestros mares y nuestra tierra. Únanse a mí en este viaje. Cambiemos al aluminio infinitamente más reciclable. El agua en latas, no en plástico.”

Momoa también se despidió de esta forma de dos personajes icónicos que ha encarnado durante los últimos años: Khal Drogo, el brutal Dothraki de la serie Game of Thrones, y el superhéroe de DC Aquaman: “Adiós Drogo, adiós Arthur Curry, adiós Declan.”