Desde que a principios del siglo XX Albert Einstein viniera a revolucionar el entendimiento de la física, los investigadores habían estado en búsqueda de pistas que comprobaran su Teoría de la Relatividad General. Claro que hace ya bastantes décadas que quedó demostrado que la luz se curvaba junto con el espacio-tiempo, tal como lo predijo el físico alemán. Sin embargo, entre su legado dejó otros conceptos que sólo existían en papel y no se había comprobado su existencia, tal como las ondas gravitacionales. Recientemente se detecto un tsunami de ondas gravitacionales tal como lo predijo Einstein y se comprueba que tenía razón, una vez más.

¿Qué son las ondas gravitacionales?

Einstein pensó que si su teoría era correcta y el tejido conocido como espacio-tiempo era parte del universo, entonces debería haber señales de los movimientos cósmicos que se propagaran a través de él. Denominadas ondas gravitacionales, son ondulaciones del espacio-tiempo que se generan cuando los objetos cósmicos colisionan o se mueven.

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Desde que el físico alemán cambiara la forma en que entendemos la gravedad, que es la consecuencia de la interacción de la energía con el espacio-tiempo, se sabía que las ondas gravitacionales podían suceder. Sin embargo, se creía que serían tan débiles que no seríamos capaces de comprobar su existencia y como se había esperado, los astrofísicos no habían podido rastrear señal alguna de ellas. Hasta que en 2015 la tecnología por fin nos permitió reafirmar una vez más que Einstein tenía razón. A través del laboratorio LIGO (Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser), se pudieron detectar las primeras ondas gravitacionales.

Un ‘tsunami’ en el espacio-tiempo

Una reciente investigación de los observatorios LIGO en los Estados Unidos, en conjunto con Virgo en Italia y KAGRA en Japón, ha detectado un ‘tsunami’ de ondas gravitacionales. El mayor número detectadas hasta ahora. El hallazgo podría ayudar a los astrofísicos a entender los misterios más grandes del Universo. Incluyendo los componentes más fundamentales de la materia, así como el funcionamiento detrás del tejido espacio-tiempo, augurado por Einstein.

ondas gravitacionales

Los observatorios detectaron un total de 35 nuevas ondas gravitacionales entre noviembre de 2019 y marzo de 2020. Una cantidad diez veces mayor que la que detectó LIGO por primera vez en 2015 cuando se confirmó la existencia de estas. En aquella ocasión, el primer observatorio dedicado a detectar este tipo de ondas en el tejido espacial, demoró cuatro meses en presenciar las ondulaciones. Pero parece que la unión hace la fuerza y ahora que la tecnología ha venido avanzando a pasos agigantados, la detección de ondas gravitacionales es más que una realidad.

Del ‘tsunami’ de ondas gravitacionales, 32 son el resultado de choques de agujeros negros entre sí. Mientras que sólo tres de las ondas captadas, corresponden a colisiones entre agujeros negros y estrellas de neutrones. Con este hallazgo, ya suman un total de 90 ondas registradas con la tecnología humana en lo que va del 2015 al 2020. Se espera que en el futuro las detecciones aumenten y nos ayuden a comprender más sobre cómo está construido el cosmos.