Cómo hemos llegado a ser lo que somos ahora, sigue siendo un rompecabezas incompleto. Pese al avance del conocimiento humano y la creciente área de investigación genómica, seguimos parados en un rompecabezas con piezas perdidas, aunque hay muchas candidatas a tomarse en cuenta. La teoría endosimbiótica surgió al principio como una falacia para la biología, no obstante, con el avance de la tecnología ahora sabemos que la evolución está basada en ‘robos’ de innovación, en el buen sentido.

Nuevas configuraciones en nombre de la evolución

Quizá al pensar en el concepto de innovación, inmediatamente se nos viene a la mente la tecnología desarrollada por el hombre. Pero la innovación también existe entre la naturaleza, de hecho, es gracias a ella que evolucionamos. Aunque la manera en que obtenemos estas innovaciones es lo que genera dudas. Con anterioridad se pensaba que los organismos construían desde cero los dispositivos biológicos necesarios para adaptarse a nuevos entornos. No obstante, esto cambió en 1960, cuando Lynn Margulis, en aquel entonces estudiante de posgrado en la Universidad de California-Berkeley, postuló una teoría que causó un pequeño terremoto entre la comunidad científica.

teoría endosimbiótica
Carol & Mike Werner/Visuals Unlimited, Inc/Science Photo Library

Cuando pensamos en lo que ha logrado la humanidad hablando de modernidad, podemos darnos cuenta que la evolución de las tecnologías ha ido en ascenso. Si pensamos en un automóvil, por ejemplo, podemos imaginar en primera instancia la maquinaria compleja y el sistema de combustión para generar energía a partir de combustible y lograr el movimiento. Pero el mecanismo más elemental de un automóvil se basa en la rueda, mismo que surgió milenios atrás. Así, de alguna u otra manera, el implemento de nuevas combinaciones de elementos ya establecidos han ocasionado la evolución del transporte desde las antiguas carretas de Mesopotamia hasta los autos eléctricos del presente.

Teoría endosimbiótica

Margulis utilizó esta misma lógica cuando comenzó a analizar la diversidad celular de los seres vivos y de ahí surgió la teoría endosimbiótica. Aunque en un principio su investigación no obtuvo buena crítica de parte de sus colegas quienes no la tomaron en serio. Pero esto no la hizo darse por vencida y continuó examinando células que forman los cuerpos de animales y plantas.

Estas células poseen una complejidad estructural que las bacterias no presentan. Las células de vida compleja, poseen un núcleo en el que reside el genoma y alrededor de este, hay una serie de pequeños órganos llamados organelos que desempeñan distintas funciones. Los más sobresalientes son los que dotan de energía a la célula. En el caso de las células vegetales están los cloroplastos que a su vez contienen clorofila, que lleva a cabo las reacciones fotosintéticas necesarias para transformar la luz solar en energía. En las células animales están las mitocondrias que alimentan a su célula a partir del oxígeno y los azúcares.

estructura celular

Una célula prestada 

Luego de analizar las células, Margulis se percató de un hecho que llamó mucho su atención, cada uno de estos organelos parecían tener su propia membrana. Desde su perspectiva fue como si estuviera observando a células más pequeñas que compone a una más compleja. De pronto entendió que había visto estas mismas estructuras parecidas en otros organismos, propiamente en las bacterias. Así, surgió su teoría endosimbiótica. En palabras burdas, esta explica cómo los organismos tienden a robar la innovación de otros seres, en vez de construirla desde cero.

Los cloroplastos eran originalmente una especie de cianobacterias, que luego con los millones de años, terminaron incorporándose a otra célula y le brindaron sus servicios. Y aunque la teoría de Margulis no fue bien recibida, más tarde con el avance tecnológico se comprobó que ni las mitocondrias ni los cloroplastos estaban genéticamente relacionados con el ADN de sus propios núcleos. Por lo tanto, debieron de haber venido desde otro sitio y por lo tanto, la teoría endosimbiótica resultó ser cierta.

Pensar que estamos formados desde la base celular de bacterias y otros organismos es sumamente sorprendente. Nuestro sistema inmune como ejemplo, probablemente provino de un virus que infecto a un vertebrado hace 450 millones de años atrás. Al final, nuestra evolución está formada de pequeños robos o de pedir prestado a seres microscópicos para poder adaptarnos a nuevos entornos.