No es una mentira cuando se dice que de alguna forma somos parte del universo. Ya sea por los átomos que compartimos con otras galaxias o por el efecto de la naturaleza en la mente, el cuerpo funciona en semejanza con su entorno. El mejor ejemplo es el reloj biológico, donde lo más profundo de la mente se conecta con las señales exteriores, específicamente con la luz.

El reloj biológico se encuentra en el núcleo supraquiasmático, justo en el hipotálamo. Ahí, por encima de la intersección de los nervios ópticos, el reloj se sincroniza para su funcionamiento diario. Sin embargo, este ciclo no actúa arbitrariamente. Todo se guía a través de la ingesta de los alimentos, la actividad física y la luz.

De entre estas tres, la luz se vuelve la clave del reloj interno del ser humano. Día con día avanzamos la mente y todo el organismo trabaja al ritmo del Sol y la oscuridad. De hecho, las plantas, bacterias, animales y todo en el planeta avanza conforme lo hace el ciclo del día y la noche. Pero ¿sabes exactamente cómo funciona hora tras hora tu reloj biológico?

reloj biológico cerebro
Nicolás Ortega

El funcionamiento del reloj biológico:

2 am: se produce el nivel más alto de linfocitos.

3 am: el flujo sanguíneo a través del cerebro llega a su punto máximo.

4 am: se eleva la hormona del crecimiento, se regeneran tejidos y se produce el crecimiento en los niños. También se eleva la vasopresina, la cual ayuda a que no tengamos que ir al baño durante la madrugada.

5 am: la temperatura corporal está en su nivel más bajo. Aunque, para los noctámbulos la temperatura mínima se produce durante la mitad del ciclo del sueño.

5 am a 7 am: el cuerpo se desintoxica y comienza el movimiento del intestino grueso.

6 am: la luz llega a la retina y el hipotálamo comienza a reducir la melatonina (hormona del sueño). 30 minutos después, el cortisol comienza a subir y a las 7 am llega a su máximo. La producción de glucosa se acelera en el hígado, riñones e intestino delgado. La descomposición de los ácidos grasos ayuda a crear energía y movilizar el cuerpo. El cortisol también ayuda a la fijación de los recuerdos a corto plazo, así que es buen horario para recordar algo.

7 am: la producción de melatonina se detiene. El cuerpo comienza a ser sensible a los estímulos suaves.

7 am a 9 am: el estómago comienza su actividad. Está en el mejor momento para absorber nutrientes y digerir.

8 am: la noradrenalina comienza a elevar la temperatura del cuerpo. Aquí hay una mayor concentración de la hormona del estrés y hay un aumento en la grelina; la hormona del hambre.

9:00 am: se concentra la glucosa en la sangre debido al cortisol.

9:00 am a 11:00 am: la producción de enzimas digestivas aumenta y es buen momento para hacer algo de ejercicio.

10:00 am: el estado de alerta sube conforme aumenta la temperatura corporal.

reloj biológico
Nick Vokey

Comienza la acción…

11:00 am a 13:00 pm: la concentración está en su mejor nivel para desarrollar habilidades cognitivas.

14:00 pm: la glucosa se vuelve a concentrar en la sangre y esto le da impulso al cerebro y músculos.

15:00 pm: la noradrenalina junto a la temperatura elevada, ayudan a mejorar la coordinación de los músculos.

15:00 pm a 18:00 pm: aquí se producen los mejores resultados de la actividad física y la menor vulnerabilidad a las lesiones. Hay mayor captación de oxígeno en los pulmones. Y, por cierto, si tienes un reloj biológico perturbado es la mejor hora para reestablecerlo.

20:00 pm: la glándula pineal comienza a producir melatonina. Asimismo, esta es necesaria para descansar bien y es inhibida por la luz. Es recomendable evitar las luces de dispositivos.

21:00 pm: el nivel de melatonina sigue aumentando inmensamente.

22:00 pm: la actividad en los intestinos se alenta. No es una buena hora para ingerir alimentos pesados.

23:00 pm: el cortisol es bajo y subirá mientras duermes para enviar una señal para despertar en las próximas horas.

12:00 am: disfruta de los profundos sueños y de un cerebro que está limpiándose.