En la era de la posverdad, abusar del lenguaje científico es la nueva manera de presentar algo como extraordinario, más allá de si tiene o no certeza. Seguramente tú también te has cansado de leer asombrosos encabezados con narrativas científicas que terminan sin dejarte nada en claro o, con todo el flujo de información por Internet, puede que sea probable que lo que estás leyendo no sea totalmente verídico. 

Frente a esta problemática digital, ¿cómo podemos saber que un artículo científico es real si no podemos comprobarlo? ¿Debemos fiarnos tan sólo de los “términos científicos”?

Richard Feynman

Para el físico teórico Richard Feynman –reconocido por sus investigaciones en mecánica cuántica– el uso de un lenguaje científico y sin bases experimentales comprobadas es pseudociencia (o ciencia falsa). 

En 1966, Feynman decidió reflexionar sobre la diferencia entre saber el nombre de “algo” y lo que es ese “algo”, es decir, aprender la verdadera idea de lo que se nos explica, o aprender una simple definición.

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Popular Science

La técnica de Richard Feynman es simple: se trata de comprobar lo que aprendimos a través de olvidar la palabra que lo explica y, en vez, imaginarlo con una narrativa mucho más ordinaria y más descriptiva. Es decir, traducir a un lenguaje ordinario toda esa jerga científica y, finalmente, comprobar si la idea aún tiene sentido. 

Por ejemplo, no deberás aprender que todo cae al suelo y no flota gracias a la gravedad, sino que las cosas caen al suelo por la fuerza física de atracción ejercida por la masa de toda la materia que compone el universo, provocando una atracción gravitatoria entre todos los objetos con masa (de acuerdo con Isaac Newton). 

Es decir, olvidamos la palabra gravedad y aprendemos la razón verdadera de la caída de los objetos al suelo. Esto es aplicar la técnica Feynman a la ciencia. 

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Serie Cosmos

Como explica Simon Oxenham en BigThink:

Si alguien no puede explicar algo en un lenguaje simple, entonces deberíamos preguntarnos si realmente entienden lo que profesa. Si la persona en cuestión se está comunicando a una audiencia no especializada utilizando términos especializados fuera de contexto, la primera pregunta en nuestros labios debería ser: ¿por qué? En palabras de Feynman, ‘es posible seguir la forma y llamarla ciencia, pero eso es pseudociencia’.

Esta es la única forma de probarnos a nosotros mismo si entendemos (o si los medios que nos venden la información entienden) la esencia de algo, o simplemente nos quedamos con la palabra clave, o con el lenguaje científico que nos brinda la pseudociencia. Feynman desterró el uso del lenguaje especializado y aplicó esta sencilla técnica para garantizar que el abuso de lo científico disminuyera.

Evitemos caer en el papel de aprendices pseudocientíficos. Busquemos la integridad científica con el objetivo de comprender la profundidad de los que nos rodea y no vivir a través de los nombres. ¿Realmente sabes lo que es “eso” y para qué funciona?

¿Cuánto de lo que conoces en tu entorno sabes realmente para qué es y de dónde vino? Despertar la curiosidad e ir más allá de lo que se presenta en las palabras es crear la verdadera conciencia del aprendizaje.

 

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