De las necesidades primarias del ser humano, dormir parece no tener demasiada importancia. Al menos eso creemos hasta que sufrimos las consecuencias de mantenernos despiertos por mucho tiempo. El sueño es de hecho, un proceso sumamente necesario para todos los animales, no sólo para los humanos, hasta los más pequeños gusanos tienen sus periodos de sueño. Y aunque existen muchas hipótesis del porqué dormir forma parte de la vida diaria de los animales, no se sabe todavía exactamente por qué dormimos. Pero los científicos no se dan por vencidos y continúan indagando en los misterios del cerebro y sus procesos.

Nicholas P. Franks y William Wisden, son unos empedernidos estudiosos del sueño e intentan desvelar lo que se esconde detrás de este proceso. Los investigadores del Imperial College de Londres, trabajan utilizando genética molecular y análisis del comportamiento para explorar los impulsores y las funciones del sueño.

por qué dormimos
Streeter

En una revisión reciente publicada en Science, Franks y Wisden, publicaron una serie de avances que han encontrado tras largos diez años de analizar las funciones del sueño. En el artículo mencionan sus conclusiones de por qué dormimos, aunque hay que decir que no es un final concluyente. Casi nunca podemos gozar de finales concluyentes cuando se trata del cuerpo que es tan complejo. Pero se trata de una corazonada de los investigadores sobre el verdadero motivo por el que soñamos.

Según ambos científicos, el sueño funciona como un catalizador para llevar a cabo procesos metabólicos básicos que permiten al cerebro mantenerse en óptimas condiciones mientras estamos despiertos. “Al igual que los equipos de limpieza que se mudan a oficinas vacías durante la noche y cuyo trabajo sería casi imposible durante el ajetreo diurno, se está llevando a cabo algún proceso esencial y restaurador después de que nos dormimos, cuando la función normal del cerebro se suspende, al menos en parte,” explican.

‘Lavado’ cerebral muy reparador

Estudios anteriores ya habían observado una especie de ‘lavado’ cerebral mientras roedores dormían. Se observó el ensanchamiento del espacio entre las células cerebrales para aumentar enormemente el flujo de líquidos. Los investigadores suponen que se trata de una especie de ‘limpieza’ que acabaría con moléculas dañadas y proteínas tóxicas ocasionadas de manera natural durante la vigilia. La actividad intensiva del cerebro durante la vigilia propicia el surgimiento de este tipo de ‘toxicidad’ que luego se limpia con el sueño.

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Michael Morgenstern

Más adelante, investigadores de la Universidad de Boston comprobaron que este proceso también ocurre en el cerebro de los humanos. Se observó cómo la sangre fluía en los cerebros de personas dormidas, a la par de que el líquido cefalorraquídeo entraba rápidamente. Pero no fue la única característica que se hizo presente. Curiosamente, la temperatura de los cerebros dormidos tiende a reducirse en unos 2°C, aunque los científicos dicen que no tiene qué ver con el ‘lavado’ cerebral, pero podría permitir que ocurra algún tipo de remodelación sináptica, plantean Franks y Wisden.

Por último, el dúo del Imperial College de Londres considera que se puede eliminar la fase REM del sueño sin ninguna repercusión aparente. REM es cuando ocurren los movimientos oculares rápidos y se caracteriza por ser la fase en la que experimentamos los sueños más vívidos. Argumentan que a diferencia de la fase no REM, parece no ser esencial en el descanso. Pero, cómo es esto posible, entonces cuál es la función del sueño REM. Según sus hipótesis, se trata de una prueba del cerebro para comprobar que la limpieza de moléculas dañadas y la remodelación sináptica llevada a cabo en la fase no REM culminó de manera exitosa.

Entonces si todo estuvo en orden, finalmente nos despertaremos más frescos que la mañana con un cerebro completamente renovado. Aunque claro, estos es lo que sospechan los científicos por las largas horas de análisis. Pero cuando se trata de descifrar el enorme rompecabezas que es el funcionamiento cerebral, cualquier cosa puede emerger de entre el misterio para darnos una nueva comprensión de cómo trabaja nuestro cuerpo.

Referencias:
Franks, N. Wisden, W. The inescapable drive to sleep: Overlapping mechanisms of sleep and sedation. Science. 374, (6567). DOI.