Hagamos en ejercicio mental: imagina un paisaje en pleno apogeo de otoño, no tiene que ser especialmente en un sitio en específico, la libertad la delimita tu imaginación. El único requisito es centrarse en dos de las características más destacables de esta hermosa estación; las hojas de los árboles y el cielo. Si con suerte acertamos, en el paisaje existe un contraste llamativo entre los tonos de ambos elementos. Es decir, el marrón anaranjado de las hojas resalta en primer plano y se contrapone con el fondo del brillante cielo azul. Pero, ¿cielo azul en otoño? Muchas personas lo tienen ya muy interiorizado en el inconsciente y por ello imaginarán un cielo muy brillante, no obstante, no se trata sólo de la imaginación y la contraposición en los contrastes, de hecho, el cielo sí es más azul en otoño.

¿Por qué el cielo es azul?

Para comprender este fenómeno, primero hay que plantearnos una pregunta más elemental: ¿por qué el cielo es azul? En el siglo XX, el físico John William Strutt nos ilustró sobre el tema y gracias a él sabemos que existe un fenómeno llamado ‘dispersión de Rayleight’. Este explica cómo la luz se dispersa en distintos colores sobre el cielo según el contenido molecular de la atmósfera.

luz azul cielo de otoño

Recordemos que la luz del sol se puede descomponer en distintas longitudes de onda que nuestros ojos traducen como diferentes colores, la máxima expresión de esto son los maravillosos arcoíris. Dependiendo de las longitudes de onda, los colores se aproximan más hacia el rojo o hacia el violeta, que son espectros electromagnéticos contrarios. Por ejemplo, la luz roja tiene la longitud de onda más larga y, por lo tanto, la luz violeta posee la longitud más corta.

Ahora regresemos de nuevo la atención hacia el cielo. Cuando la luz atraviesa la atmósfera terrestre, no lo hace directamente, sino que atraviesa una serie de capas gruesas conformadas por millones de moléculas de gas y partículas de polvo. Estas diminutas partículas tienen un tamaño más cercano a las longitudes de onda más corta, por lo tanto, dispersarán de mejor manera la luz con longitudes cortas, que es la luz violeta. Así es, en realidad nuestro cielo es de color violeta, aunque nosotros lo miramos de un hermoso azul gracias a la fisonomía de nuestros ojos que son más sensibles al azul, que también tiene una longitud corta en su onda.

Un hermoso juego de ángulos y luces

Todo esto explica por qué el cielo es azul, pero todavía no llegamos hasta la pregunta central: ¿por qué el cielo es más azul en otoño? Y aquí no hay que perder de vista nuestra posición en los eventos astronómicos. La Tierra no sólo tiene dos movimientos como hemos aprendido en los libros de texto. Tiene al menos 5 movimientos bien estudiados, entre los que está la Precesión de los equinoccios. Gracias a él cada año celebramos la entrada de las estaciones y específicamente en otoño, sucede que la Tierra se encuentra en una posición en la que la luz solar no le llega tan directamente como en primavera. Por esta razón, los días comienzan a acortarse desde la entrada del otoño.

luz azul cielo de otoño

A medida que los días se acortan, la trayectoria del Sol a través del cielo se hunde más hacia el horizonte. Por ende, el ángulo de dispersión de la luz también cambia y la dispersión de Rayleight dirige más luz azul hacia nuestros ojos. Además, el otoño significa que la humedad del verano se ha ido y esto implica que las nubes tienen menos oportunidad de formarse, dejando cielos despejados para asombrarnos con su brillante azul.