Lo difícil de estudiar la Vía Láctea, además de la gran vastedad de su extensión comparada con el insignificante tamaño de la Tierra, es que justamente yacemos dentro de ella. Desde esta posición resulta muy incómodo para los astrónomos desvelar los secretos de nuestro hogar cósmico. Es por ello que conocemos únicamente lo esencial sobre ella. Pero los cosmonautas, aquellos cuyo trabajo es explorar las posibilidades que se gestan allá afuera, siempre pueden descubrir cosas asombrosas en un día cualquiera. Así, astrónomos de la NASA han descubierto que la Vía Láctea, nuestra galaxia, está rota.

Vía Láctea
NASA/JPL-Caltech

La Vía Láctea es una galaxia que tiene una forma muy peculiar, se enrosca en sí misma como una espiral que rota una vez cada 200 millones de años. Posee tres grandes brazos (Orión, Perseo y Sagitario) que se enroscan y son los que le dan su forma tan característica. No obstante, se piensa que todavía hay muchos secretos escondidos en estos elementos. Recientemente se descubrió un pequeño espolón, denominado como Cefeo, una región nunca antes vista de nuestra galaxia.

Pero aquí no terminan los descubrimientos, utilizando el telescopio espacial Spitzer de la NASA, los científicos identificaron una característica hasta ahora desconocida de nuestra galaxia; la Vía Láctea en realidad está rota. Hallaron un contingente de estrellas jóvenes y nubes de gas que sobresale de uno de sus brazos espirales, específicamente de Sagitario. Se observa como si se tratara de una astilla que sobresale de un pedazo de madera.

Una pequeña astilla en sus enormes brazos 

Los astrónomos combinaron los datos recogidos por Spitzer y los combinaron con la última publicación de datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA). Descubrieron que esta estructura larga y delgada asociada al brazo de Sagitario, está formada por estrellas jóvenes que se mueven casi a la misma velocidad y a la misma dirección a través del espacio.

Una de las propiedades de las galaxias de espiral, es la fuerza con que sus brazos se enrollan alrededor de ella. Los astrónomos miden esta característica por el ángulo de inclinación del brazo. Es decir, un círculo tiene una inclinación de 0° y a medida que la espiral se va abriendo, el ángulo de inclinación aumenta.  “La mayoría de los modelos de la Vía Láctea sugieren que el brazo de Sagitario forma una espiral que tiene un ángulo de inclinación de aproximadamente 12°. Pero la estructura que examinamos realmente se destaca en un ángulo de casi 60°”, explica Michael Kuhn, astrofísico del Caltech y autor principal de la investigación.

Vía Láctea rota
NASA/JPL-Caltech

Nuestra Vía Láctea posee una pequeña astilla que sobresale en gran medida del brazo de Sagitario, por lo que los astrónomos dicen que la galaxia está ‘rota’. Siempre resulta asombroso imaginar que la gran estructura compleja que alberga a nuestro Sistema Solar oculta objetos asombrosos. Nadie diría que al centro de nuestra galaxia hay un agujero negro y sin embargo, existe. Esta sólo es una prueba de lo poco que hemos explorado el cosmos y de lo efímero que es el humano.