Un 17 de septiembre de 1638, en medio de una tarde lluviosa y fría en la ciudad holandesa de Delf, ocurrió un hecho que cambiaría para siempre el curso de la ciencia. Aquel día, Anton van Leeuwenhoek, un comerciante de telas, escribió una carta describiendo por primera vez a unos seres diminutos a los que llamó ‘animálculos’. Sin saberlo, acababa de descubrir a la forma de vida más primigenia en la Tierra, lo que ahora conocemos como microorganismos. Por esta razón, el 17 de cada septiembre se celebra el Día Internacional de los Microorganismos.

¿Por qué celebramos el Día Internacional de los Microorganismos?

Puede que estos diminutos seres estén fuera del alcance de la limitada vista de los humanos, pero aquello no quiere decir que no existan. De hecho, están tan presentes en la vida que nos rodean en este preciso momento y gracias a ellos usted puede leer estas líneas. Son la base primaria de las redes tróficas y dieron paso a la formación de la vida compleja hace millones de años atrás. Y aunque algunos de ellos son los causantes de algunas enfermedades, en la naturaleza nada está presente por casualidad y los microorganismos juegan un papel sumamente importante para mantener la vida en equilibrio.

día internacional de los microorganismos

Es curioso que no supiéramos de la existencia de estos diminutos seres hasta hace apenas unos cuantos siglos atrás, siendo ellos los primeros en poblar la Tierra. Supimos de ellos de manera más detallada gracias a Anton van Leeuwenhoek, un comerciante de telas aficionado a la construcción de lupas. Leeuwenhoek construía estos artefactos para ayudarse en su comercio a analizar la calidad de los tejidos. Con el paso de los años se volvió un experto en pulir sus propios lentes biconvexos. Los fijaba en entre dos hojas de latón y los sostenía muy cerca del ojo. Además, mediante un mecanismo manejado por tornillos, desarrolló su propio sistema de enfoque por acercamiento y alejamiento.

Su habilidad para fabricar lentes se perfeccionó a tal grado que sus lupas llegaban a alcanzar más de 250 aumentos y un poder de resolución de 1.5 micras. En otras palabras, el comerciante construía artefactos que pudieron haberse comparado con la potencia del microscopio, instrumento que años antes había construido Galileo Galilei. Pero fue Anton van Leeuwenhoek la primera persona que logró observar microorganismos y bacterias por primera vez. Y pese a que con anterioridad ya se habían dado descubrimientos microscópicos como el de la célula. El universo de los microorganismos estuvo oculto para la ciencia hasta que este comerciante de telas apuntó sus lentes más allá de la búsqueda de calidad en los tejidos.

Un mundo dominado por seres microscópicos

En aquel 17 de septiembre de 1638, fecha a la que debemos el Día Internacional de los Microorganismos, se realizó la primera descripción detallada de bacterias vivas presentes en la placa dental. Descripción que Anton acompañó de ilustraciones exquisitas. Más tarde apuntaría sus lentes hacia otros objetivos, realizó la primera descripción de los espermatozoides que también dejó plasmada en dibujos.

disco de petri con microorganismos

Un mundo se abrió ante nuestros ojos en aquella ocasión, aunque debemos decir que Leeuwenhoek fue muy celoso con sus descubrimientos. Compartió las descripciones e ilustraciones, pero nunca dejó saber su secreto de cómo construir lentes poderosos. No obstante, a partir de aquí, la humanidad comprendió que antes de su llegada a este planeta, el mundo estaba dominado por virus y bacterias. E incluso ahora que son tan resistentes a la crudeza de algunos sitios del planeta, como el frío, calor y bajos niveles de oxígeno, que comprendemos que seguirán gobernando el planeta incluso cuando nosotros nos hayamos extinguido.