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SCI-INNOVACIÓN

Un rayo gigantesco golpeó el espacio y nadie sabe por qué (video)

Por: Ecoo sfera9 de agosto de 2022

Se han observado y estudiado chorros gigantes en las últimas dos décadas, pero debido a que no existe un sistema de observación específico para buscarlos, las detecciones han sido raras. Pero eso cambió en 2018 cuando por mera serendipia, un mega rayo apareció en una grabación. No se trataba de cualquier rayo sino de uno gigantesco que en vez surcar hacia el suelo, se abrió paso hasta casi tocar el espacio y los investigadores quedaron tan asombrados con él, que apenas acaban de publicar sus resultados sobre la naturaleza del raro fenómeno.

Levi Boggs es un experto investigador del Instituto de Investigación Tecnológica de Georgia (GTRI) que se dedica a distintas áreas. Pero hace unos años se enteró de un extraño evento ocurrido en Oklahoma el 14 de mayo de 2018. En aquel entonces, el estado fue azotado por una tormenta eléctrica y extrañamente un ciudadano tenía una cámara con poca luz de funcionamiento activa.

La tormenta quedó resguardada en video, pero el cortometraje no sólo había logrado captar los típicos rayos, sino que logró pescar a uno realmente grande, un chorro de energía en expansión. Con la observación del video, los científicos lograron percatarse de que en realidad el mega chorro no descargó su furia contra el suelo, sino que además se elevó por las capas más altas de la atmósfera.

Gracias a Boggs y su equipo de investigación, ahora se pudo determinar que el extraño rayo contenía 100 veces más carga eléctrica que cualquier otro rayo convencional. Además, logró azotar la estratosfera a una altura increíble de 80 kilómetros, lo que es casi rozando el espacio.

Chorros de energía mapeados por primera vez

Gracias al video de 2018, ahora los gigantescos chorros de energía han sido mapeados por primera vez, en un estudio a cargo del propio Boggs. El ingeniero y su equipo, lograron crear un mapa tridimensional del chorro de Oklahoma y el resultado arroja nuevos datos sobre el extraño fenómeno que se espera, finalmente nos de más respuestas sobre por qué se generan.

“Pudimos mapear este chorro gigantesco en tres dimensiones con datos de muy alta calidad”, dice Levi Boggs. “Pudimos ver fuentes de muy alta frecuencia (VHF) por encima de la parte superior de la nube, que no se habían visto antes con este nivel de detalle. Usando datos satelitales y de radar, pudimos saber dónde se ubicaba la porción líder muy caliente de la descarga sobre la nube”.

¿Qué encontraron en el mega rayo?

Los resultados de la investigación concluyeron que cuando el mega chorro emergió de la parte superior de la nube, se formaron múltiples fuentes de radio de muy alta frecuencia (VHF) a una altitud de entre 22 y 45 kilómetros. Además también se detectaron emisiones de luz simultáneas cerca de la parte superior de la nube a una altitud de 20 kilómetros.

Según el equipo de investigación, las fuentes de VHF fueron producidas por pequeñas estructuras en la punta del rayo, llamadas serpentinas, que son tiras de plasma caliente que alcanza los 200ºC. Ese tipo de serpentinas pueden extenderse desde la punta del rayo en las nubes, hasta la ionosfera, de ahí que parece que el rayo se expande hacia el cielo y no en sentido contrario.

Sin embargo, la investigación no logró descifrar por qué el mega chorro tomó tal dirección en vez de ir directo hacia la tierra o desplazarse hacia otra nube, como la mayoría de rayos hacen. Pero creen que puede existir algún factor que le impida a estos mega chorros tomar otra dirección que no sea hacia el espacio.

“Hay una acumulación de carga negativa, y entonces pensamos que las condiciones en la cima de la tormenta debilitan la capa de carga superior, que suele ser positiva. En ausencia de las descargas de rayos que vemos normalmente, el gigantesco chorro puede aliviar la acumulación de exceso de carga negativa en la nube”, dice Boggs.

Lo que queda es averiguar si este tipo de rayos gigantescos pueden afectar el funcionamiento de los satélites artificiales que se encuentran orbitando en el espacio.

Referencias: Boogs, L. (2022). Upward propagation of gigantic jets revealed by 3D radio and optical mapping. Science Advances, DOI


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