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SCI-INNOVACIÓN

Por qué vemos la Luna de día

¿Por qué a veces vemos la Luna durante el día?

En algunos momentos del año, si volteamos al cielo durante el día podemos ver a la Luna muy claramente. Esto puede parecer una paradoja pues a la sola mención del satélite natural, inmediatamente lo asociamos con la noche y al Sol con el día. No obstante, es posible admirar la Luna aun cuando los rayos del sol inundan la atmósfera. Este fenómeno es más común de lo que se piensa y tiene su nombre coloquial, Luna de Día, pero, ¿por qué sucede?

El ciclo lunar

Tanto la Tierra como la Luna no están estáticas, se rigen por el movimiento característico del Universo que está en constante dinámica. La Tierra gira sobre sí misma y también alrededor del Sol y a su vez, la Luna gira alrededor de nuestro planeta. De esta dinámica orbital se desprenden varios ciclos naturales, desde el día y la noche, hasta las estaciones del año y por supuesto, el ciclo lunar.

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El ciclo lunar se desprende de varios factores, pero el hecho más relevante para entender sus fases es que la Luna no tiene luz propia. Refleja la luz que le llega desde el Sol y con la danza celestial entre la Tierra y la Luna, los rayos no siempre le llegan de igual manera. Además, con el constante movimiento de la Tierra y el satélite, hay momentos en que la luz le da de lleno y otras en donde quede oculta en las sombras.

En total son ocho fases de la Luna, aunque se han simplificado a cuatro. Las principales son luna nueva, creciente, llena y menguante.

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Cuarto menguante y creciente

Durante la luna nueva, el satélite se posiciona entre la Tierra y el Sol, y por lo tanto no podemos observarla ya que la cara lunar que recibe los rayos solares está de frente a la estrella y desde la Tierra sólo se perciben sombras. Desde nuestra perspectiva, la mitad de la Luna que da hacia nosotros, no refleja la luz solar y por lo tanto, observamos una luna completamente en las penumbras.

Por el contrario, la luna llena se coloca por detrás de la Tierra desde la perspectiva solar y la cara que recibe los rayos del Sol da de frente al lado nocturno terrestre. En este momento vemos la Luna iluminada durante la noche.

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Pero justo a la mitad de estos dos ciclos tenemos los cuartos menguante y crecientes en donde la Luna se coloca a los costados de la Tierra. Es en estos momentos en donde podemos admirar la Luna aunque sea de día.

En otras palabras, la luna nueva no puede observarse, la luna llena se observa únicamente de noche. El cuarto creciente, por su parte, se observa al atardecer y la noche, y finalmente el cuarto menguante se admira al amanecer y durante la mañana.

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Estas vistas se desprenden de la misma dinámica orbital de la Luna alrededor de la Tierra, a la par del movimiento de rotación del planeta. Lo más asombroso es que vemos repetir el ciclo una y otra vez sin final, y aún así resulta tan interesante para los amantes de la observación celeste.

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