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El Velo de Orión podría estar desgarrándose lentamente

Por: Ecoo sfera29 de agosto de 2022

El Velo de Orión forma parte de la nebulosa homónima, que es una de las más increíbles imágenes del cielo. Es una de las pocas nebulosas que pueden ser vistas a simple vista, convirtiéndola en uno de los objetos astronómicos más fotografiados. Pero recientemente, investigadores han descubierto una protuberancia que está expandiéndose más allá del caparazón del Velo de Orión, siendo este una señal de que se está rompiendo.

La Nebulosa de Orión

Las nebulosas son objetos asombrosos que han llamado la atención por sus colores electrizantes que están formados por nubes de gas y polvo. La Nebulosa de Orión se encuentra desde luego, en el mero corazón de la constelación que lleva el mismo nombre y que se encuentra a unos mil 350 años luz de la Tierra. Dentro de ella se forman estrellas, que emiten energía térmica e incluso se han observado discos protoplanetarios y turbulencias detectado que llegan hasta los 700 mil kilómetros por hora.

Según la mitología griega, la constelación de Orión representa al cazador Orión enfrentándose a Tauro, persiguiendo las hermanas Pléyades representadas por el cumulo abierto, o persiguiendo a la Libre con sus dos perros cazadores, que son las constelaciones cercanas de Canis Maior y Canis Minor.

Está constelación tiene dos de las estrellas más brillantes de toda a bóveda celeste: Rigel y Betelgeuse. Además también es el hogar de varias nebulosas famosas: la de Orión, de Maira y la nebulosa de caballo. El cinturón de Orión es quizá la región más conocida de la constelación, ya que se puede admirar a las tres estrellas que lo forman son comúnmente se conocen como “Los Tres Reyes Magos”.

En marzo de 1769 mientras Charles Messier admiraba las estrellas de la constelación, encontró la famosa nebulosa que recibió la designación de M42 en el catálogo de Messier. Años después en 1865, William Huggins confirmo la presencia de un carácter gaseoso de la nebulosa. Pero no fue hasta 15 años después, en 1880 que se publicaría la primera fotografía de la nebulosa de Orión.

¿Qué está pasando en el Velo de Orión?

Un estudio publicado por la revista Astronomy & Astrophysics, SOFIA (Telescopio Aerotransportado del Observatorio Estratosférico para Astronomía Infrarroja) ha mostrado que el Velo de Orión podría estar rompiéndose, pues “la burbuja debería ser una estructura casi esférica, pero encontramos una protuberancia en su parte norte”, según el principal autor de la investigación, Ümit Kavak.

Estas observaciones revelan la emisión de carbono ionizado de la protuberancia que usaron para la determinación de su tamaño y estructura, esperando sea de utilidad para el descubrimiento de sus orígenes y lo que pueda pasarle en el futuro.

La protuberancia hallada tiene forma de “U” acostada, y está extendiéndose pasando el caparazón del Velo de Orión, haciendo que sea muy probable su perforación y aparentemente la parte superior ya lo ha hecho.

*Imagen esquemática de la protuberancia (líneas verdes, centro a la derecha) y las salidas de carbono ionizado que se extienden más allá de la protuberancia, donde probablemente se perforó el caparazón. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Equipo WISE; Kavak.

“Cuando el caparazón del Velo se rompe, se empieza a agitar una sopa cósmica de gas y polvo al agregar turbulencia” dijo Kavak. “Esta no es la sopa más apetecible, pero es una de las maneras de formar nuevas estrellas o limitar la futura formación de las mismas”, concluyó el investigador de la Universidad de Leiden y coautor del estudio, Alexander Tielens.

Estas turbulencias afectan la densidad, temperatura y química de la región circundante, conduciendo a la creación o destrucción de sitios de formación estelar. Identificaron también una segunda protuberancia, que investigan en un futuro más detalladamente, pues las dos protuberancias juntas afectarían la morfología de la Nebulosa de Orión.

Puedes ver esta constelación desde el hemisferio norte todas las noches de invierno, desde noviembre a febrero. También es visible horas antes del amanecer desde finales de agosto hasta mediados de noviembre y en el cielo nocturno puede llegar a verse hasta mediados de abril.

Referencias: Kavak, Ü. (2022). Breaking Orion’s Veil with fossil outflows. Astronomy & Astrophysics, DOI


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