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La Luna se está alejando cada vez más de la Tierra (y ya no sería visible)

Por: Ecoo sfera22 de junio de 2022

La Luna ha acompañado nuestras vistas nocturnas prácticamente desde el nacimiento de la humanidad. Estamos acostumbrados a observarla cruzar por la eclíptica durante las noches e incluso sabemos cuando no será observable debido a su fase nueva. Sin embargo, algo está sucediendo con el satélite natural terrestre, poco a poco se aleja de la Tierra y eventualmente llegará un momento en donde la entrañable conexión entre el planeta y su luna, termine quebrantándose para siempre.

Los campos gravitatorios de ambos objetos celestes han estado unidos desde que la Luna se formara hace unos 4 mil 500 millones de años cuando la Tierra y un objeto desconocido, colisionaron dejando escombros que más tarde se transformaron en una luna. Desde entonces han estado jugueteando en una danza cósmica que ha sufrido transformaciones con el paso de los eones.

En un principio el satélite natural orbitaba unas 10 veces más cerca de lo que lo hace hoy en día, además el material que la compone estaba recién horneado, con condiciones de temperaturas mucho más altas de las actuales y, por lo tanto, brillaba con tonalidades rojizas espectaculares. Seguramente las vistas nocturnas debieron de ser sublimes con estas condiciones. Pero incluso en aquella época, sus campos gravitatorios ya estaban destinados a separarse algún día, los científicos estiman que la Luna se alejaba a un ritmo acelerado de unos veinte centímetros por año.

Hoy en día la cifra no es tan violenta, la órbita lunar se amplía apenas unos 3.8 centímetros anuales. Pero esto no significa que la separación sea evitable, eventualmente llegará un momento en que el planeta y la Luna separen sus caminos para siempre. Pero, ¿qué implicaciones tiene?

¿Por que la Luna se aleja de la Tierra?

La distancia exacta entre la Luna y la Tierra es un dato que se puede calcular con precisión gracias a los espejos que fueron dejados en la superficie lunar a finales de la década de los 60 por las misiones Apolo. Gracias a esto, sabemos que existe una distancia total de 384 mil 400 kilómetros entre los dos objetos cósmicos, sin embargo, esta distancia se está haciendo cada vez más amplia, a razón de 3.8 centímetros por año. ¿Por qué sucede esto?

La gravedad de las lunas, por muy pequeñas que sean, tiene sus efectos en los planetas que orbitan y el caso de nuestro satélite natural no es la excepción. En planetas más grandes, la gravedad lunar termina por formar a sus huéspedes, creando planetas abultados un poco hacia afuera. Sin embargo, en la Tierra funciona un poco distinto debido a que se trata de un planeta compuesto en su gran mayoría por agua.

En la Tierra el efecto gravitacional de la Luna aparece en las mareas cambiantes, que es cuando los océanos se aglutinan hacia el punto más cercano de la Tierra y su satélite, un fenómeno que llamamos marea alta. Pero a es a la vez, este mismo fenómeno el que está ocasionando que el planeta ralentice poco a poco su movimiento de rotación. Esto es porque al existir las mareas cambiantes, se genera una fricción entre las masas de agua y tierra, trayendo como consecuencia que el planeta gire cada vez más lento sobre su propio eje.

Pero esta pérdida de la velocidad del movimiento de rotación de la Tierra, a la vez afecta a la órbita de la Luna, pues la empuja cada vez más hacia afuera ocasionando que se aleje de nosotros. Es un círculo vicioso que parece estar destinado a resquebrajar el sistema Luna-Tierra.

¿Qué sucederá cuando la Luna nos abandone para siempre?

La mayor incidencia que tiene el satélite natural sobre la Tierra es precisamente en las mareas cambiantes, por lo que cuando se aleje por completo de nosotros y termine vagando en el espacio, el planeta se quedará sin mareas. Se estima que el proceso tardará unos 50 mil millones de años, por lo que no hay de qué preocuparse en ese sentido.

Existen otras consecuencias más importantes de las que debería preocuparse la humanidad, si es que logra sobrevivir hasta aquel momento. Mucho antes de que la Luna se separe de nuestro camino para siempre, el Sol habrá crecido tanto en su camino a convertirse en una gigante roja, que los océanos terminarán siendo hervidos y la atmósfera destruida, incluso la misma Luna sufrirá las consecuencias de la expansión solar. Pero para que esto suceda faltan eones todavía, por lo que no hay nada de qué preocuparse.


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