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SCI-INNOVACIÓN

Captan a una estrella muerta destruyendo su sistema planetario

Por: Ecoo sfera16 de junio de 2022

El primer caso de canibalismo cósmico de este tipo

Las estrellas como nuestro Sol están acompañadas por un sistema planetario que depende enteramente de ellas. Pero cuando comienzan a envejecer atraviesan por un proceso de mutación que depende de la cantidad de combustible que les resta para seguir emitiendo su fuente de energía. Primero se transforman en una gigante roja y finalmente, cuando llega su periodo de mayor agonía, se apagan como enanas blancas. Por años los astrónomos se han preguntado qué sucede con los planetas que las circundan durante este proceso y un reciente estudio dice que las estrellas podrían convertirse en caníbales cósmicos, al devorar a sus objetos dentro del sistema planetario.

Una agonía lenta

Cuando las estrellas como nuestro Sol comienzan su proceso de muerte, primero se expanden hasta convertirse en una gigante roja completamente hinchada al final de su vida. En este proceso las estrellas inflan sus capas exteriores despojándose poco a poco de ellas. La consecuencia más inmediata que experimentarán sus sistemas planetarios es la dispersión gravitatoria de los objetos más pequeños dentro de él como asteroides, cometas y lunas, todos ellos salen disparados violentamente y generan un caos en el sistema. Sin embargo, los cuerpos más grandes como los planetas, comienzan a lanzarse en órbitas errantes y muy excéntricas.

Luego de esto viene un apagón repentino que es cuando la estrella pasa de una gigante roja a una enana blanca, completamente despojada de sus capas y tan compacta como el tamaño de nuestra Tierra. Cuando esto sucede, “los planetas descarriados terminan acercándose mucho a la estrella y experimentan poderosas fuerzas de marea que los separan, creando un disco gaseoso y polvoriento que eventualmente cae sobre la superficie de la enana blanca”, explica Ted Johnson, investigador principal del estudio.

Enana blanca devorando a sus planetas

Para comprender mejor a las enanas blancas y sus sistemas planetarios, Johnson y su equipo de trabajo, obtuvieron datos del Telescopio Hubble sobre la enana blanca conocida como G238-44.

Se percataron de que la estrella ha estado engullendo lentamente los escombros de otros objetos y planetas pequeños que quedaron atrapados en un disco de acreción que la rodea. Sin embargo, también notaron que alrededor del disco todavía existe un reserva de material, es decir, que podrían existir supervivientes gaseosos alejados de la estrella. Mucho más hacia afuera de la reserva de material, se ha formado un cinturón de cuerpos helados como los cometas, aunque estos también alimentan a la enana blanca.

*Mapa de una enana blanca devorando a sus sistema planetario. Créditos: NASA.

El estudio es de gran ayuda para los astrofísicos, pues al medir la presencia de elementos como el nitrógeno, oxígeno, magnesio, silicio y hierro, pueden descubrir de qué estaban formados los planetas más cercanos a la estrella. Y gracias a estas mediciones lograron determinar que se trata de una enana blanca especial, pues contiene dos elementos que no se han encontrado juntos antes:

“La vida tal como la conocemos requiere un planeta rocoso cubierto con una variedad de elementos como carbono, nitrógeno y oxígeno”, dijo Benjamin Zuckerman, profesor y coautor de la UCLA. “La abundancia de los elementos que vemos en esta enana blanca parece requerir un cuerpo padre tanto rocoso como rico en volátiles, el primer ejemplo que hemos encontrado entre los estudios de cientos de enanas blancas”.


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