Si eres de aquellos amantes cósmicos que día con día levanta la vista para observar a sus astros, quizá hayas notado que la Luna no siempre tiene el mismo color. Transita entre diferentes tonalidades, desde las más brillantes hasta las más opacas o extravagantes. Pero a diferencia de lo que podría creerse, las diferentes tonalidades que cubren sus hermosos cráteres y superficie, no dependen enteramente de ella. Al menos desde la posición en que la vemos de la Tierra. Una astrofotógrafa capturó al satélite natural terrestre por diez años y tiene la mayor cantidad de lunas de colores que ningún otro fotógrafo en el mundo.

¿De qué color es la Luna?

La superficie de la Luna es de un color grisáceo, lo sabemos gracias a las exploraciones de la Misión Apolo que la NASA llevó a cabo desde 1961 hasta 1972. Sin embargo, como todos los orbes circundantes que conocemos hasta ahora, su superficie no es homogénea. Está llena de cráteres, valles, mares y océanos lunares que le dan una coloración más oscura que el resto de la superficie. Hasta aquí podríamos concluir que la Luna es de color gris. Pero, desde la Tierra la podemos observar de distintos colores y aquí es donde entra lo interesante.

de qué color es la Luna

Lo primero que debemos entender es que la Luna no brilla por sí sola, sino que refleja la luz solar que luego nosotros vemos como la iluminación lunar. En ese sentido, la coloración de la luna depende de diversos factores como las condiciones atmosféricas y su interacción con la luz solar. Es decir, no podemos decir propiamente que la Luna tenga un color específico vista desde la Tierra. Pese a que sabemos que su superficie es grisácea, desde nuestra posición podemos observar lunas que van desde los tonos rojizos, hasta los morados y azulados.

Un show a punto de comenzar

Las nubes y las partículas suspendidas en el aire afectan directamente a la refracción de la luz. Las partículas en suspensión propiamente, refractan parte de la luz solar que vemos proceder desde la Luna. Es como pensar en un gran concierto donde casi siempre utilizan cámaras de humo para que las partículas hagan viajar los colores reflejados por los cañones de luces. Sin estas partículas de humo, la luz se verá de tonos y variaciones distintas. Así sucede con la atmósfera, que nos prepara un show cósmico a punto de comenzar. 

Actualmente existen algunos sistemas oficiales para el reconocimiento de los colores de la Luna. Llamada escala de Danjon, esta mide la luminosidad y apariencia de la Luna.

La escala de valores Danjon se mide de la siguiente manera:

  • L=0: Muy oscuros, Luna casi invisible en la semitotalidad.
  • L=1: Grises oscuros o parduscos, pocos detalles visibles.
  • L=2: Rojizos o rojos parduscos con área central más oscura, regiones externas muy brillantes.
  • L=3: Rojo ladrillo, frecuentemente con un margen amarillento.
  • L=4: Anaranjado o cobrizo, muy brillante, a veces con un margen azulado.

Un viaje de diez años a través de los colores 

Sin embargo, existe un problema con limitarse a la escala de Danjon y es que está pensada principalmente para la observación de eclipses, donde la Luna casi siempre adquiere coloraciones desde grisáceas hasta rojizas. Deja de lado todas aquellas coloraciones distintas como las azules o violáceas.

de qué color es la Luna
Marcella Giulia

Para ello, recientemente la NASA en colaboración con la astrónoma italiana Marcella Guilla, presentaron un cartel asombroso. En él pueden apreciarse todas las coloraciones de la Luna que se registraron a través de fotografías durante diez años. El resultado es sumamente asombroso ya que no sólo hay lunas brillantes y de colores convencionales, sino que también hay tonalidades lilas, azules y rosa.

La Luna puede tener un color específico, según aquellos quienes la visitaron y los telescopios espaciales más potentes. Pero desde nuestro planeta la Luna puede tener el color que decidan las condiciones, que casi siempre será diferente.