Ceres es el cuerpo celeste más grande del cinturón de asteroides: la zona del sistema solar que se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter. Hoy es considerado un “planeta enano”, debido a la reclasificación llevada a cabo por la NASA en años recientes.

No obstante, Ceres engañó a más de uno durante años…

Ceres le hizo creer, ni más ni menos que al más importante astrónomo alemán del siglo XVIII, Johann Bode, que aquello que estaba, según los cálculos, entre Marte y Júpiter, debía de ser un planeta frío. Esta hipótesis hizo de varios astrónomos auténticos Marcos Polo del espacio, quienes durante décadas buscaron al planeta en vano. No fue sino hasta 1801 que Ceres fue descubierto por Giuseppe Piazzi, mientras trabajaba en un catálogo estelar.

Ahora sabemos que Ceres no es un planeta ni un asteroide, sino un planeta enano. Y, por cierto, el más pequeño de todos. Esto, y su interesante historia, hacen de Ceres un cuerpo celeste con un encanto particular.

Si esto ha despertado tu curiosidad, te alegrará saber que
Ceres estará en oposición al sol el día 28 de mayo.

Esto significa que Ceres estará alineado con la Tierra y el sol, lo que te permitirá verlo quizá a simple vista, o utilizando ya sea binoculares o un telescopio. Y es que la oposición significa que Ceres también estará muy próximo a la Tierra.

Si quieres observarlo debes buscarlo en la constelación de Ofiuco –aquí tienes un mapa virtual de las constelaciones para guiarte– y esperar a la medianoche, que será cuando el sol haya alcanzado su mayor distancia en el horizonte y Ceres se muestre en todo su esplendor –que, por cierto, será mucho, pues su magnitud de brillo será positiva, alcanzando el grado 6.9–. Puedes ayudarte de Júpiter y la estrella Antares para encontrar a Ceres en la bóveda celeste.