Los beneficios del sexo son muy variados, desde dormir mejor hasta quemar calorías, reducir la ansiedad y el estrés e incluso equilibrar nuestro metabolismo. Pero el sexo, más allá de ser un simple escaparate, es una bomba de sensaciones para el cerebro.

En las relaciones sexuales las redes neurológicas que se activan están asociadas a las emociones, el dolor y un circuito muy especial que es el de la recompensa. La estimulación constante durante el sexo genera miles de sustancias bioquímicas que invaden todo nuestro sistema provocando una alteración en la neuroquímica.

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Esta cascada hormonal que se dirige justo al centro de nuestro cerebro (el hipotálamo) afecta directamente la regulación de factores como la presión arterial, el apetito, nuestros ciclos del sueño, cansancio, etcétera.

Esta la principal razón por la que el ser humano disfruta tener sexo, una dosis de dopamina y otras sustancias que nos hacen sentir satisfechos, felices y relajados. No sólo depende de encontrar a la pareja ideal, sino de que nuestro cerebro esté listo para disfrutar las relaciones.

 

Los efectos del sexo en las mujeres

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Un estudio realizado en 2003 demostró que el flujo sanguíneo aumenta durante un orgasmo justo en la parte del cerebro que se encarga de procesar las emociones. Mientras, la corteza orbitofrontal lateral del cerebro se cierra completamente, es decir, el razonamiento lógico se pierde.

Estos efectos se producen en hombres y mujeres. No obstante, investigadores de la Universidad Rutgers encontraron pruebas de que las mujeres experimentan cambios adicionales.

Además de las actividades ya mencionadas, las mujeres experimentan una mayor actividad en el giro cingulado. Esta región del cerebro se encarga de sentir el dolor y procesar las emociones. Esto sugiere que el sexo se experimenta de una forma más emocional entre las mujeres. 

Las relaciones sexuales terminan por ser un proceso complejo que involucra la conexión y reacción de muchas partes del cerebro. Se necesitan más estudios para poder determinar con claridad todos los procesos que desencadena tener sexo. Pero, hasta ahora existe la posibilidad de que hombres y mujeres lo experimenten de manera distinta. 

 

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