Para el cerebro humano, es posible predecir el futuro inmediato (Estudio)

2 regiones del cerebro son las encargadas de anticipar eventos futuros, revela la neurociencia.

¿Alguna vez has estado frente a un instrumento y has podido predecir, sin saber cómo, la nota que viene después? ¿Has sentido esa repentina lucidez de saber que ganarás un sorteo justo antes de que suceda?

No es tu imaginación, ni eres el único. Según un iluminador estudio en neurociencia, hay partes en nuestro cerebro que se han adaptado especialmente para predecir eventos futuros.

Ahora, esto no significa sea posible adivinar secuencias de números para ganar la lotería. Pero resulta que el cerebro es bastante ágil para almacenar patrones y predecir resultados mediante dos factores: las experiencias pasadas y el ritmo.

 

¿Cómo se percibe la temporalidad en el cerebro?

Antes se creía que este órgano contaba con un “reloj interno” que estaba a cargo de dictar la percepción del tiempo. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Berkeley en California han comprobado que en realidad son dos las partes del cerebro involucradas en este proceso.

Una parte es el conglomerado que forman los núcleos basales, encargados de anticipar ciertos eventos con base en experiencias pasadas. La otra es el cerebelo, que es sensible a patrones rítmicos. 

Estos hallazgos revelan que el cerebro no funciona a partir de un tiempo unitario, sino uno más complejo. Cada uno de los eventos y experiencias almacenados en el sístema límbico (encargado de procesar las memorias) sirven en la evaluación de experiencias pasadas que permiten la anticipación activa del futuro inmediato. 

Para conducir el experimento, los científicos de Berkeley examinaron las reacciones de pacientes con Alzheimer ante dos clases de animaciones. Una presentaba cuadros de colores que aparecían y desaparecían en un patrón fijo; la otra seguía una secuencia más errática. 

Quienes presentaban mayor deformación en el cerebelo no pudieron reaccionar ante patrones rítmicos, y los que sufrían daños en los ganglios basales no lograron procesar la secuencia más compleja, lo cual evidenció la relevancia de ambas regiones para comprender el tiempo. 

Los resultados del estudio significan un importante avance hacia la producción de un tratamiento para esta enfermedad, además de representar un paso más en la comprensión del complicado y asombroso órgano que es nuestro cerebro. 



Existen muchos probables futuros (y este dispositivo cuántico logró registrarlos)

¿Puede ser un instante un cúmulo de realidades posibles?

El tiempo nos engatusa. Su avance se nos presenta como algo a lo que no podemos oponernos. Los relojes y calendarios parecen condenarnos a un tiempo lineal, en el cual el pasado “es cosa del pasado”, y sólo ansiamos transitar al futuro –así, en singular–. Eso, por cierto, nos acarrea muchísima ansiedad

Pero la ciencia contemporánea se ha encargado de desmontar la arraigada y obstinada creencia que ve al tiempo como una flecha que avanza sin parar. Tenemos, por ejemplo, la teoría del “universo de bloque”, para la cual todos los tiempos existen y existirán simultáneamente. Y por supuesto, contamos también con la física cuántica, cuyo principio de la superposición cuántica explica que un objeto puede ser dos cosas simultáneamente y que sólo se transforma en un valor singular cuando es observado.

Esto quiere decir que un instante puede ser, en realidad,
un cúmulo de realidades posibles.

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La superposición cuántica significa cierta relatividad. Antes de que midamos algo, por ejemplo, una partícula o un electrón, no podemos saber cuál es su estado. Lo que se nos presenta como una partícula pudo haber sido un electrón, o viceversa, dependiendo de si nuestra observación lo obliga a metamorfosearse en un solo estado. Es como cuando la realidad de lo que observamos cambia según nuestra posición

Ahora, y bajo el principio de la superposición cuántica, una investigación publicada en la revista Nature y realizada por el Centre of Quantum Dynamics de la Universidad de Griffith, detalla cómo se creó una computadora que es capaz de predecir 16 futuros posibles en el mismo instante, una cantidad que crece con cada minuto que pasa.

El dispositivo está inspirado en las teorías del Nobel Richard Feynman, quien notó por primera vez que cuando las partículas viajan de un punto A a un punto B no recorren un camino rectilíneo, sino que pasan por todos los puntos posibles. La creación de los investigadores parte de estos hallazgos y los aplica, bajo fórmulas matemáticas, al funcionamiento de una computadora y a su capacidad para modelar futuros estadísticos

 

No todo está predestinado…

¿Qué significa que una computadora pueda comprobar que el tiempo es todo menos lineal? Bueno, eso pone en cuestión nuestra concepción del tiempo, y nos hará ya no fiarnos tanto de los calendarios.

El tiempo, al parecer, es algo más parecido a la caja de la teoría del universo de bloque: un contenedor de todos los momentos, donde el pasado sigue, de alguna forma, presente, y el futuro se puede decantar de muchas maneras distintas. Así que, si algo debe alegrarnos es que este tipo de hallazgos nos permitan pensar en el desarrollo de la vida como algo menos predestinado y más azaroso, donde todo puede pasar… incluso simultáneamente. Y eso es digno de celebrarse, porque lleva implícito un signo de libertad.

Nuevas concepciones del tiempo pueden llevarnos a vivir la realidad de una manera distinta. Quizá a comprender que, como dijera el filósofo italiano Benedetto Croce, toda la historia es historia contemporánea, porque eso que fue no ha desaparecido, sino que se materializa en lo que somos hoy. A su vez, eso abre múltiples posibilidades de futuro. ¿Cómo será tal futuro? Eso no depende del todo de nosotros, pero tampoco podemos tomarnos la nihilista libertad de renunciar a modificar el curso de la evolución humana –que por ahora está dejando mucho qué desear–.

Porque el futuro no está escrito… ¡ya que ni siquiera hay un solo futuro!

Por eso es importante vivir el aquí y el ahora, sabiendo que estamos hechos de pasado y que podemos transformar el futuro. Y para eso no habrá dispositivos cuánticos, sino que necesitaremos de toda nuestra voluntad.

 

* Imágenes: Phillipp Igumnov



Reprogramar tu cerebro es posible (y en tan sólo 1 hora)

No es ciencia ficción: se trata de una habilidad de nuestro cerebro que podría ayudar a tratar desórdenes psíquicos.

El cerebro es un territorio ciertamente misterioso. Tanto así que aún se siguen hallando nuevas zonas en su asombrosa cartografía. Y hasta hace no mucho, todavía se creía que el funcionamiento de este órgano podía comprenderse fácilmente con la famosa dicotomía hemisférica, según la cual cada lado del cerebro se encarga de funciones específicas.

No obstante, los avances de la neurociencia han develado que el cerebro es un órgano más parecido, si se quiere, al universo que a los polos de la tierra. Por eso, actualmente los neurocientíficos están investigando sobre una habilidad insólita que han llamado neurofeedback, o “retroalimentación cerebral”.

En el más reciente estudio sobre retroalimentación cerebral, que se publicó en marzo de este año en la revista NeuroImage, se comprobó que la retroalimentación cerebral es capaz de cambiar la materia blanca del cerebro en menos de 1 hora, es decir, aquella estructura que permite a las neuronas comunicarse a través de señales eléctricas. Las alteraciones a esta estructura provocan cambios en los patrones de comunicación, lo cual, básicamente, “reprograma” el cerebro.

 

¿Y cómo se reprograma el cerebro en sólo 1 hora?

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Los investigadores comprobaron el gran cambio que puede producir la retroalimentación cerebral a través de una simple prueba. Ésta consistió en leer la actividad cerebral de los participantes mientras imaginaban que tecleaban con los dedos –aunque en realidad permanecían inmóviles–. Tal ejercicio, como pudieron ver los investigadores en la pantalla de una computadora, provocó cambios en la materia blanca, que eran mayores en la zona conocida como “cuerpo calloso”, una fibra que conecta ambos hemisferios del cerebro y les ayuda a trabajar en conjunto.

La iluminación de esta zona del cerebro dotó también a los participantes de un mayor control de la misma, y los neurocientíficos comprobaron que hubo un reforzamiento de la red sensoriomotora.

Así, la retroalimentación cerebral podría convertirse en una portentosa herramienta para tratar desórdenes psíquicos de manera mucho más rápida y precisa, sin necesidad de fármacos ni extenuantes terapias. Aún harán falta muchas pruebas, pero estos primeros hallazgos son sin duda alentadores.

 

* Imagen principal: Kaitlin Rose Slattery