El cerebro humano puede albergar miles de mecanismos, casi como el universo resguarda miles de estrellas. La ciencia se ha encargado de ir estudiando poco a poco los misterios de la mente humana, para comprenderla mejor.  

En este ir y venir de la neurología e incluso la psicología, los expertos encontraron una similitud entre la memoria del ser humano y la de las colonias de hormigas. Sí, al parecer no estamos tan alejados de esos pequeños insectos.

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El Foro Económico Mundial reveló que la memoria de las hormigas trabaja casi igual que las neuronas del cerebro encargadas de almacenar la información y crear recuerdos.

La primera característica que comparten es que ambos (cerebro y colonia) cuentan con varias piezas o elementos de trabajo; para el cerebro son las hormonas y para la colonia son las hormigas.

Neuronas y hormigas trabajan igual, todas bajo una serie de indicaciones o interacciones químicas que dan como resultado una excelente memoria.

Aquí podemos refutar la teoría del hámster en el cerebro: si algo se te olvida, seguramente es porque tus hormigas cerebrales no están haciendo su parte del trabajo.

 

Pero exactamente ¿Qué tienen en común la memoria del cerebro y la colonia?  

¡Prácticamente todo! La memoria del ser humano tiene dos tipos de recuerdos; el de corto plazo, que dura de segundos a horas, y el de largo plazo, que dura años.

También está la memoria de trabajo, la cual nos permite recordar cosas que diariamente usamos, como la contraseña de tu celular, el número confidencial de tu tarjeta o el camino a tu casa.

Y no pueden faltar la memoria declarativa y la no declarativa; la primera recuerda cosas de forma consciente, como nuestra película favorita o el cumpleaños de alguien, mientras que la no declarativa nos hace recordar a partir de una experiencia vivida, como la comida de un lugar que no te gustó.

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Las hormigas trabajan con los mismos elementos; pueden recordar los caminos que tomaron, si se encontraron con algún obstáculo, en dónde estaba la planta que visitaron el año pasado o en qué lugar había comida.

Así como nuestras neuronas crean estímulos para almacenar toda esa información en nuestra memoria, las hormigas lo hacen de la misma forma para mantener con vida a la colonia.

Funcionan como esos pequeños insectos trabajadores que crean caminos y cadenas de muchas funciones para que todos sobrevivan en el nido.

Las hormigas estimulan la cooperación colectiva, como lo hacen las neuronas. Si las hormigas adultas recuerdan alguna experiencia, se la comunican a las más jóvenes para que sepan lo sucedido y hagan otra elección.

Nuestra memoria funciona igual mediante las neuronas: si recuerdas que la comida de un lugar no te gustó, una neurona le avisará a otra que no vuelvas ahí; hay un constante movimiento de los recuerdos en la mente.

La ventaja de la memoria para el cerebro y la colonia de hormigas es que se adapta de forma fascinante a todos los cambios; no importa lo que experimentes, las neuronas clasificarán siempre toda la información justo donde pertenece.

 

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