Música para visitar un acuario en sueños. Así de etéreo es el intento de describir una de las propuestas más esquivas de la electrónica del siglo XXI. ¿IDM narcótico, shoegaze ambiental, electrónica inmersiva? La respuesta se hace completamente irrelevante cuando comienza a sonar Casino Versus Japan y entonces, de pronto, ya estás preguntándote cosas mucho más importantes; por ejemplo: ¿a qué suena la luz líquida? 

Hace 20 años germinó una de las carreras más lucidas y discretas de la música electrónica. En 1998 estrenó su disco homónimo, Casino Versus Japan; a partir de entonces, y siempre desde la periferia, Erik Kowalski se dedicó a nutrir el imaginario musical con delicados dulces.

Suicide by Sun es la celebración de una trayectoria de 2 décadas. Y es difícil imaginar una ceremonia distinta a esta: 73 minutos de atmósferas reverberantes que embalsaman el espacio y cada uno de los cuerpos presentes. “Esta es música pensante, paciente y personal”; así se autodefine este álbum. 

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Como gran disco que es, Suicide by Sun está hecho para disfrutarse como un solo cuerpo, de principio a fin. Pero si prefieres comenzar por unas cuantas bocanadas selectas, los siguientes tracks pueden introducirte deliciosamente a la experiencia: en “Death To The Fictitious Light Cycle” encontrarás caricias evanescentes al más puro estilo de Casino Versus Japan; en “Lazy Girl Loop”, los acordes de guitarra cultivan una reconfortante intimidad; por su lado, “Not Dreaming” evoca el arte de sonorizar sueños lúcidos. Son tres finas piezas.

Algo importante es reconocer en este álbum una inmejorable invitación a recorrer las obras anteriores de este virtuoso solitario de Wisconsin. En este sentido, no dejes de repasar Whole Numbers Play the Basics (2002) y Hitori + Kaiso (1998–2001), dos álbumes perfectos para acompañar la vida y sus irrefrenables transiciones.