Las fronteras tal como hoy las conocemos son el resultado del colonialismo. Líneas arbitrarias que marcan el paso de la supuesta prosperidad alrededor de todo el mundo. Justificadas bajo la idea del “nuevo mundo”, las fronteras son símbolos de suplantación, segregación y violencia que marcan el inicio de la cartografía colonial y dominante.

Lo que ahora conocemos, es una historia de reivindicación de las tierras. Las culturas indígenas se vieron obligadas a aceptar el canon occidental. Además, su herencia fue borrada. Por fortuna, ha surgido un nuevo movimiento con una narrativa distinta. Con el objetivo de transformar la historia y reconstruir un nuevo mundo, actualmente la cartografía se descoloniza. En un esfuerzo conjunto, tenemos en nuestras manos la visualización del mundo antes y después de la explotación.

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Transformando la cartografía con el Atlas Decolonial

Estados Unidos, Canadá, África, Asia y partes de América se restauran aquí históricamente. Los impactos ambientales, guerras, invasiones y más, se borran con el fin de concebir un mapa completo, sin límites.

El fundador del proyecto, Jordan Engel, ha trabajado para encontrar los orígenes de todas estas zonas. Mientras los colonos europeos nombraron estados y ciudades, las comunidades indígenas recuperan en el Atlas Decolonial la esencia de las tierras.

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Asimismo, el Atlas Decolonial rastrea la influencia del capitalismo global en otras formas de privación racial. Por ejemplo, las propiedades frente a las playas en la línea costera de Estados Unidos pertenecen principalmente a los blancos; las comunidades negras e hispanas se encuentran ausentes. En una inquietante visión, Engel ubica las 50 principales empresas que controlan la economía global, y no es casualidad que la mayoría estén en Estados Unidos y Europa.

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Estos mapas borran de muchas formas el colonialismo impuesto desde hace años. De esta manera, imaginamos mundos reales y se rescata la historia enterrada. No hace falta mucho; basta con borrar las fronteras mentales y físicas para repensar nuestra forma de convivir.

 

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