200 artistas y científicos mandan contundente carta: el colapso del planeta será inminente si no se hace algo ya

Nosotros estamos revolucionando la conciencia cotidiana, pero los gobiernos tienen que involucrarse para evitar la sexta extinción masiva.

“Vivimos en un cataclismo global”, dice un fragmento de la carta firmada por 200 artistas y científicos reconocidos –recientemente publicada por el periódico francés Le Monde– que están consternados porque cada día nos acercamos más a la sexta extinción masiva. En ella, expresan las razones de su preocupación:

 El calentamiento global, la alarmante disminución de espacios de vida, el colapso de la biodiversidad, la contaminación de las tierras de cultivo, el agua y el aire, la rápida deforestación: todos los indicadores son alarmantes.

Contrario a las extinciones masivas que hasta ahora han acontecido en el planeta, ésta sería la única provocada por sus propios habitantes, es decir: nosotros. Pero así como hemos provocado esta situación también podemos contenerla y detenerla, creen los firmantes de la carta abierta.

Porque cada vez somos más los que hemos transformado nuestros hábitos ーen concordancia con las necesidades actuales, microcósmicas y cósmicasー, y cada vez somos más los que impulsamos e inspiramos una revolución de conciencia cotidiana. Pero eso no bastará: si los gobiernos no se involucran, el colapso será inminente.

Por eso esta amplia comunidad artística y científica realizó, de manera abierta y pública, este llamado a la acción, dirigido específicamente a los gobiernos del mundo a comprometerse.

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Patti Smith, firmante de la carta

Creemos que cualquier gobierno que no rescate lo que todavía es considerado como un objetivo primario, no merece ser tomado en serio […] cualquier acción política que no tome como prioridad la lucha contra este cataclismo… ya no tendrá credibilidad.

Esta carta está firmada por artistas que nos inspiran, entre ellos la portentosa Patti Smith, así como Juliette Binoche, Ethan Hawke y Bradley Cooper, entre otros. Pero no sólo eso: son personas comprometidas e informadas que saben que tenemos que ponernos en acción contra la acechante y muy próxima catástrofe.

Mediante un análisis concienzudo, elaborado con ayuda de científicos firmantes de la carta, como el matemático Mikhaïl Gromov y el físico Carlo Rovelli, esta comunidad hace este llamado que debe resonar y promover un eco de cambio, antes de que sea demasiado tarde.

Proponemos opciones para políticas -libres de presión- y medidas potencialmente impopulares que podrían funcionar. Es una cuestión de supervivencia. No puede, en esencia, ser considerada como algo secundario. Muchas otras luchas también son legítimas. Pero si esta se pierde, ninguna otra podrá continuar.

No hay lugar para el escepticismo: urgen cambios, no sólo nuestros, sino de ellos (de los gobiernos), como los que esta carta firmada por 200 artistas y científicos llama a realizar.

En México, por ejemplo, creemos que necesitamos un gobierno que vea en cada mexicano a un guardián de la naturaleza, y que incentive cambios paradigmáticos para hacer de este un país sustentable.

Y tú, ¿qué crees que deberían hacer los gobernantes de tu país para evitar el colapso medioambiental?



De lo emocional a lo político: cómo afecta el cambio climático a la humanidad (Cortometraje 📽️)

Una niebla silenciosa y densa… Este cautivador documental intenta comprender exactamente qué está en juego cuando hablamos de cambio climático.

El cambio climático es una niebla densa; un cúmulo invisible de gas que nos recubre, pero que percibimos como lejano e invisible. Tendemos a relacionarlo con capas de hielo que se derriten a miles de kilómetros y escenarios posapocalípticos que no llegaremos a ver, pero su amenaza difusa persiste.

¿Cómo medir la magnitud de esta niebla? Y, más importante, ¿cómo detenerla? En The Measure of a Fog (La medida de la niebla), un cautivador documental sobre el cambio climático, Ian Cheney nos habla justamente de cercanía. Para entender la magnitud del calentamiento global, hay que dejar de pensarlo como un lejano mal augurio y fijar la mirada en terrenos reales, pero insospechados.

Sabemos que la ciencia lleva la batuta en este tema: sus estadísticas y predicciones dirigen este conflicto de la especulación a los hechos. Lo imprevisible es que, detrás de las gráficas, se oculta también un conflicto moral. Pero los efectos verdaderamente devastadores del cambio climático no se verán hasta las próximas generaciones, y en un mundo que gira en torno a ciclos cada vez más breves, es difícil que nuestra compasión se extienda más allá de algunos años.

¿Cómo pensar en las personas que heredarán una Tierra extraña que aún no logramos separar de la ficción?

El rostro emocional del cambio climático también entra en cuestiones económicas. Los países en vías de desarrollo llevan, desde este calificativo, la pesada carga del progreso. Esta idea de crecimiento desenfrenado depende, en gran parte, del uso excesivo de combustibles fósiles.

Para cambiar esta estructura económica habría que modificar la estructura mental que dibuja el progreso como una línea recta hacia el infinito.

No será fácil abrirse paso entre esta niebla, pero para Cheney, es posible arrojar luz sobre esa incertidumbre contando historias como la suya. Si nos ponemos a pensar en qué nos queda de las generaciones pasadas, si las reducimos a su expresión más pura, encontraremos dos cosas: arte y pensamiento.

Para las futuras generaciones, pero sobre todo para las de este presente, las historias que contemos y reproduzcamos sobre el calentamiento global nos ayudarán a esparcir la urgencia del cambio.

Las soluciones para este complejo conflicto no serán inmediatas. La obra de Cheney no tiene la pretensión de resolverlo, sino de encontrar patrones que nos permitan discernir esta niebla y dar sentido a sus contornos.

Acá los links para encontrar la serie de cortos completa:

Distance”, “Carbon”, “Energy”, “Geoengineering”,  “Politics” y “Ethics”.

Si quieres saber cuáles de tus hábitos contribuyen al cambio climático, visita también este enlace.



El oasis convertido en desierto: imágenes de un mundo post calentamiento global (📸)

En “Forgotten Dried Land”, el fotógrafo Mohammad Baghal Asghari documenta la sequía que ha devastado los campos de Irán durante los últimos 30 años.

Los últimos 30 años han sido terribles para los pobladores de la provincia de Kermán, en Irán. Una región que alguna vez fue rica gracias al cultivo de palma y donde el agua no había escaseado, se convirtió poco a poco en un desierto debido a la escasez de agua y malas prácticas de cultivo.

 

El fotógrafo Mohammad Baghal Asghari realizó esta serie titulada Forgotten Dried Land (La tierra seca olvidada) para documentar la vida de los pobladores de Kermán, la cual puede leerse como una escalofriante profecía de un mundo cada vez más caliente.

Varias son las razones de la ruina de Kermán: la sequía fue provocada por una falta de lluvia extrema, lo que secó los pozos y acabó con los cultivos de palma y pistache; los granjeros utilizaron químicos en los cultivos, lo cual agravó la erosión de la tierra y no se logró recuperar la producción ni las exportaciones del pasado, además de que la ganadería se hizo insostenible. Desde entonces, más de 20,000 hectáreas de cultivo se han convertido en desierto.

El calentamiento global solamente aceleró las duras condiciones de sus pobladores, muchos de los cuales han intentado hacer tomas de agua ilegales, lo que está penado por el gobierno iraní. Ante esto, la ONU ha declarado a Irán como una zona de “escasez de agua”.