Cuando se mencionan los hidratos de carbono se suele pensar en pastas, pasteles o refrescos. Pero esta fuente de energía, fundamental para el funcionamiento del cuerpo y del cerebro, también está presente en granos enteros, arroz, pan, lácteos, frutas y vegetales con almidón como las papas, el maíz y los chícharos. Y en legumbres como lentejas, habas, garbanzos y frijoles.

Y justamente queremos hablarte de este gran combo, accesible pero a la vez poderoso, que son los hidratos de carbono y las leguminosas. Cada vez que combinas estos dos grupos de alimentos estás sumando en un mismo bocado proteínas, carbohidratos complejos, vitaminas como el ácido fólico y minerales como potasio, magnesio, hierro, zinc, calcio y fósforo.

Por otro lado, el alto contenido de fibra de las leguminosas permite que se absorban los carbohidratos de manera lenta, lo que ayuda a controlar el incremento de azúcar en la sangre e incluso a prevenir la diabetes.

A continuación, te compartimos una guía para combinar carbohidratos de granos enteros y leguminosas en tu menú cotidiano y sacarles el máximo provecho:

carbohidratos y leguminosas