La historia de la Isla de Pascua, una paradisíaca zona chilena en el océano Pacífico, relata la extinción de una población colonizada y explotada. Esta escalofriante historia es la experiencia de una sociedad que gozaba de estabilidad pero carecía de voluntad política.

Una sociedad con capitales británicos llegó a la isla para convertirla en una enorme hacienda ovejera. Los procesos de transformación traumáticos de la población rapanui que casi la llevan a la extinción son el reflejo ideal de la crisis mundial moderna.

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Jim Cooke

En 1790 eran expediciones esclavistas, misiones católicas, inversiones capitalistas y nacionales, desarrollo de epidemias, etc. La comunidad de la cultura rapanui era pescadora, agricultora y tribal, un estable desarrollo que recibía la colonización duramente. Los habitantes de la isla experimentaron un repentino crecimiento demográfico que se tragó los recursos de la isla haciendo insostenible la vida.

Algunos reconocen que la isla se había convertido en una cárcel donde las manos privadas hacían de las tierras lo que querían. Ahora se asegura que la propiedad de la tierra está en manos de los rapanui, los dueños originales de la Isla de Pascua. No obstante, esta administración colonizadora se ha extendido más allá de la isla.

 

El capitalismo anuncia la extinción de la humanidad

El capitalismo es un sistema que en sus inicios funcionó, pero poco a poco los cambios generaron más consecuencias que beneficios (tal como en la Isla de Pascua). La biosfera es masivamente explotada y si el sistema actual no se transforma, la humanidad se extinguirá en menos de 100 años.

Hay cualidades que podemos rescatar del capitalismo, pero sin duda ahora es más negativo de lo que nunca pensamos que sería. Todos los sistemas de administración a lo largo de la historia humana han tenido un punto de quiebre y el capitalismo va de la mano con la explotación de la biosfera.

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Jim Cooke

Tenemos un punto a favor, la tecnología. Sin embargo, de nada sirve la capacidad científica y tecnológica si la voluntad política es inexistente. Tal como sucedió en la Isla de Pascua, los recursos son más que suficientes pero la ambición transformó el panorama hasta volverlo desierto, esa es la actualidad moderna.

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Pasos hacia un sistema sofisticado

Ahora estamos en el punto en el que la tecnología nos está llevando al borde la obsolescencia. Los trabajos serán demasiado anticuados para la evolución de los próximos 25 años. Los costos se elevarán y los salarios serán insuficientes. La economía sin duda vive momentos difíciles, la pobreza crecerá y la riqueza estará concentrada en un solo punto.

No puede haber evolución equitativa y justa de la mano de un sistema desequilibrado.

Por otro lado, está el medioambiente. Las acciones de las grandes industrias y empresas o simplemente las rutinas diarias están impactando gravemente la naturaleza. El efecto ha sido tan grande que estamos en medio de la sexta extinción masiva, es decir, la desaparición de dos tercios de la vida silvestre.

De acuerdo con biólogos de la Universidad de Leeds en el Reino Unido, el 10% de todos los animales y plantas desaparecerán de la Tierra para 2050. Esta sin duda es una buena explicación al por qué el reloj del Día del Juicio Final está más cerca de la medianoche. Deforestación, infraestructura, sobrepesca, agricultura comercial, uso de combustibles fósiles y más actividades están provocando que la tasa de extinción vaya 1,000 veces más rápido que en los últimos 65 millones de años.

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Jim Cooke

 

De capitalismo a…

El modelo capitalista de crecimiento constante y masivo va directo a vaciar la Tierra. En pocas palabras, estamos agotando los recursos sin dejar que nada se recupere. La destrucción del ambiente unido a la sobrepoblación hará la mezcla ideal para la extinción.

El hacinamiento, la propagación de enfermedades, el suministro de recursos como el agua, el saneamiento, el consumo de energía, la contaminación. Las ciudades no serán conocidas como hoy; algunos lugares sufrirán más inundaciones o incendios, otros estarás más secos y otros más húmedos.

Tal vez la historia de la Isla de Pascua no se repita tal cual, pero sin duda este tipo de administración capitalista nos está llevando al consumo desenfrenado. El lado positivo de la humanidad es que podemos aprender de nuestros errores, evitar que la historia se repita.

Un sistema sofisticado y sostenible puede cambiar el rumbo de la sociedad. La extinción no tiene por qué ser nuestro final. Podría sonar algo exagerado, pero esta es la realidad y basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de ello.

 

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