Todos hemos escuchado aquello de que el tiempo es oro. Pero lo cierto es que detrás del tic tac del reloj siempre hay algo más importante que el dinero, y eso es el aquí y el ahora. A muchos esto se nos ha olvidado, y en el vértigo de la realidad cotidiana —donde cada quien persigue su propio objetivo, porque el tiempo es oro— hemos contribuido, de una u otra forma, al caos climático.

cambio climatico 2030
Hussam Eissa

Ahora tenemos menos de 12 años para frenar lo que, de otra manera, será una inminente catástrofe global.

Porque si no hacemos algo, para el año 2030 la temperatura aumentará 3 grados.

Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), estamos en camino a un escandaloso aumento de 3 grados, superior por 1 grado al previsto en los Acuerdos de París. De acuerdo con este panel de expertos, es necesario revertir el cambio climático de tal forma que la temperatura aumente sólo 1.5 grados.

De no ser así, el colapso será inminente, pues una diferencia de medio grado respecto a los 1.5 grados contemplados sería incluso peor de lo que se había previsto con anterioridad.

Hasta ahora el cambio climático —provocado por el aumento de 1 grado en la temperatura respecto a los niveles preindustriales— ya ha ocasionado la muerte en masa de los corales —esenciales ecosistemas del mar—, la desertificación de tierras y el derretimiento de los hielos, así como uno de los veranos más calurosos de los que se tiene registro.

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Esto, por supuesto, tiene su correlato social: cada vez hay menos tierras disponibles para el trabajo agrícola, cada vez hay más inundaciones y catástrofes “naturales” e, incluso, se ha comprobado que las altas temperaturas provocan un mayor número de suicidios. Y no hay que olvidar que el cambio climático puede desatar las más cruentas guerras por los territorios habitables que queden en disputa.

Un aumento de 1.5 grados ya sería perjudicial para la vida en el planeta, pero uno de 3 grados sería catastrófico e irreversible.

El estudio realizado para este informe se basa en más de 6,000 referencias científicas, explicando  con ellas los efectos de un incremento de temperaturas de 1.5 grados y comparándolos con los de un aumento de 2 grados, ya que éste era el máximo al que se creía que la temperatura podía subir.

Según consta en los Acuerdos de París, los países se comprometieron a sumar esfuerzos para mantener las temperaturas muy por debajo de los 2 grados. Pero no se tenía contemplado que la temperatura pudiera subir más, ni que el aumento de 2 grados haría casi inhabitable el planeta, como se plantea en el informe del IPCC.

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Y es que un incremento de 2 grados exterminaría todos los arrecifes de coral, y el nivel del mar se incrementaría 10 centímetros, lo que provocaría apocalípticas inundaciones que afectarían a más de 10 millones de personas. Por eso, como explicó a la BBC el copresidente del IPCC, Jim Skea:

Limitar el calentamiento a 1.5 grados conlleva muchos beneficios en comparación con limitarlo a 2 grados. Esto reduciría el impacto del cambio climático de maneras muy importantes.

 

La pregunta más pertinente: ¿qué hacer?

Para los científicos asesores de la ONU, las tres medidas más importantes para evitar esta catástrofe planetaria serán:

  • Una inversión del 2.5% del PIB mundial durante 2 décadas, para mitigar el cambio climático.
  • Disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 45% para el año 2030.
  • Que una extensión de tierra del tamaño de Australia se dedique a la producción de energías limpias.

Los expertos también señalaron importantes hábitos que las personas debemos modificar y adoptar para ayudar a evitar el colapso.

 

7 hábitos de conciencia contemporánea para contribuir como individuos a frenar el caos climático:

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Comprar menos carne

Se debe optar por menos alimentos de origen animal y más alimentos de temporada producidos localmente, los cuales se pueden aprender a hacer en conserva para evitar depender de enlatados. Una buena forma de empezar es haciendo un “lunes sin carne”, aunque la acción debe ser más contundente y abarcar más días a la semana en los que se consuma menos carne y más productos vegetales.

 

Usar vehículos alternativos

Conducir automóviles eléctricos y caminar o usar la bicicleta para desplazamientos cortos, utilizar más el transporte público, así como tomar trenes y autobuses en lugar de aviones. Y siempre propagar la conciencia sobre la urgencia de que nuestras ciudades se vuelvan más caminables.

 

Cultivar en tu hogar

Las malas prácticas de la agricultura industrial y la forma como se producen muchos alimentos están causando estragos. Por eso, tener tu propio huerto para cultivar tus alimentos es imprescindible, tanto para el planeta como para tu salud, ya que te evitarás los transgénicos y pesticidas de los cultivos industriales.

 

Prescindir de ciertas comodidades

Secar la ropa al sol en lugar de utilizar secadoras, usar la estufa en lugar del microondas, no dejar prendidas las computadoras si no se van a utilizar, y otros pequeños gestos de este tipo, pueden ayudar mucho. Incluso aprender a zurcir tu ropa, para no estar comprando nuevas prendas cada vez que un botón se caiga.

 

Aislar los hogares

Con un poco de inversión y de tiempo, podemos reducir la dependencia a la calefacción y/o los acondicionadores de aire. Hacer paredes con botellas PET es una solución sustentable, pues éstas ayudan a mantener la casa fresca en verano y templada en invierno.

 

Ser consumidores responsables

De esto nos han enseñado mucho las nuevas generaciones. Debemos estar atentos a lo que compramos y exigir una baja huella de carbono en todos los productos. Reducir al máximo el consumo de productos en cuya elaboración se utilizan muchísimos recursos, como refrescos y alimentos procesados, y evitar lo más posible el uso del plástico. Es decir, debemos aprender a sustituir muchos productos nocivos por productos sustentables.

 

* Imágenes: Edición Ecoosfera