La llamada acción climática son aquellas actividades, políticas y/o programas creadas por la sociedad civil, la academia, las ONGs y los investigadores, o dicho en otras palabras, actores no estatales, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero – GEI, ya sea en ciudades o áreas rurales. Este es el caso de ciudades como San José de Costa Rica, donde se han estado creando rutas o senderos para que aquellas personas que usan la bicicleta como medio de transporte tengan un espacio vial transitable y, de esta manera, se reduzca el número de accidentes en la ciudad. Esta iniciativa promueve no sólo el uso de la bicicleta sino también el turismo, ya que puedes alquilar una bicicleta y recorrer en grupo, junto a un guía, los lugares más turísticos de la capital. Adicionalmente al uso de la bici se pueden hacer caminatas, las cuales se han vuelto muy populares no sólo para los extranjeros sino para los mismos habitantes de la ciudad, lo que ha reactivado, en parte, la memoria histórica de San José de Costa Rica.

Sin embargo, las acciones climáticas no sólo se pueden realizar en ciudades, sino que también pueden ser desarrolladas en áreas rurales, como por ejemplo las granjas ecológicas sostenibles, que son aquellas que usan todos los residuos orgánicos al máximo, y es así como el estiércol de los animales sirve para producir biogás mientras se descompone y el resto sirve como abono orgánico; o la producción de frutas y hortalizas para el consumo del granjero y venta a terceros. Una de las ventajas de estas granjas es que el granjero puede beneficiarse de manera muy fácil económicamente, ya que en caso de tener pérdidas con un cultivo, tiene otras diferentes alternativas de comercialización, es decir que no depende de un solo cultivo, sino que tiene opciones. Esto beneficia no sólo a la economía del granjero sino al medioambiente, pues se está usando todo; en otras palabras, no se desperdicia nada. 

Pero no sólo Costa Rica ha sido el único país que ha implementado acciones climáticas en Latinoamérica, pues Colombia ha estado comprometida en desarrollar e impulsar iniciativas en pro del cuidado ambiental, y es así como durante el año 2018 se desarrolló la Segunda Semana de Acción Climática en Colombia, liderada por Klimaforum Latinoamerica Network en conjunto con otras organizaciones ambientales y con apoyo por parte de entidades gubernamentales. Este evento arrojó como resultado la importancia de realizar inversión no sólo económica sino de mano de obra para la implementación de medidas de adaptación basadas en ecosistemas, con el fin de cumplir los compromisos firmados en la Convención de Río de Janeiro en 1992 relacionados a la CBD, que plantea la formulación de una Política Nacional de Biodiversidad y sus respectivos Planes de Acción NBSAP para la protección y cuidado de la biodiversidad. La ventaja de esto es que no sólo la biodiversidad se ve beneficiada, sino también se combate el cambio climático, ya que ambos son inherentes a nuestra realidad.

Con la reciente y ya olvidada catástrofe ambiental más grande de la historia, las intensas quemas del bosque húmedo del Amazonas, se han generado alertas internacionales sobre la desaparición de especies endémicas de flora y fauna, y también sobre los efectos aterradores que conlleva para el clima gracias al cáncer que agobia al pulmón del mundo: la excesiva demanda de recursos para satisfacer las necesidades alimenticias de un planeta sobrepoblado y la indiferencia diplomática de las entidades gubernamentales que tienen como fin común negocios lucrativos.

Como es ya costumbre en mis columnas, voy a dejarles una reflexión ambiental sobre las consecuencias de nuestros actos para que despertemos y seamos conscientes de que este hermoso planeta no nos merece: la Tierra ha pasado por muchas situaciones climáticas adversas, como glaciaciones, sequías e inundaciones, y siempre se ha recuperado porque Pachamama es sabia y fuerte, pero lastimosamente no se puede decir lo mismo del ser humano. Actualmente nos han vendido la idea de que es el planeta el que va a desaparecer por las condiciones ambientales actuales, pero lo que no nos dicen es que será el ser humano quien desaparecerá por sus malas prácticas ambientales ya que es la causa número 1 de esta catástrofe. Así que este tema no es sólo es sobre el planeta, sino sobre nuestra subsistencia y, para evitar el desastre, debemos convivir en paz con la madre naturaleza. Así que, ¿qué estás haciendo para que tú y tu familia no mueran en el intento?