El calentamiento global se ha convertido en un tema sumamente relevante en los últimos años, hemos visto distintas consecuencias desde los bosques tropicales en la Amazonía hasta las corrientes oceánicas del mundo. Los hielos marinos han sido los más afectados en este proceso planetario que ya ha comenzado a incidir directamente en el bienestar humano, como es el caso de Madagascar. Pero en la lejanía de los asentamientos humanos, donde sólo las especies que soportan las temperaturas más crudas habitan, el derretimiento de los glaciares está alcanzando un punto de no retorno. Según los reportes, el hielo del Ártico ha alcanzado su mínima extensión del 2021 y los investigadores continúan monitoreando el comportamiento de los glaciares.

Según el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de los Estados Unidos (NSIDC), la extensión mínima del hielo del Océano Ártico está disminuyendo a un ritmo del 13.1% por cada década. Este año, la extensión glaciar se vio disminuida por la entrada del verano, periodo en el que alcanzó su hielo más bajo de todo 2021. A finales del verano se hicieron mediciones satelitales y los resultados arrojaron que el tamaño se redujo hasta 4.72 millones de kilómetros cuadrados.

hielo del ártico y osos polares

La mínima más alta desde el 2014

Y aunque las cifras de la capa de hielo del Ártico son preocupantes, este año la mínima anual fue la más alta desde el 2014. En 2021, la capa de hielo marino cubrió casi 1 millón de kilómetros cuadrados más que el año pasado, que fue el segundo más bajo jamás observado. Sin embargo, el mínimo de 2021 se sigue posicionando como la duodécima cifra más baja desde que comenzaron los registros glaciares. Lo que significa que el calentamiento global sigue avanzando, la tendencia de hielo a largo plazo es hacia una capa de hielo más baja. “El promedio de todos los años está disminuyendo constantemente mientras que la temperatura media global promedio está aumentando”, dice Steven Amstrup, del NSIDC. 

La extensión mínima del hielo marino del Ártico tiene una tendencia a la baja por cada década. “Incluyendo este año, los últimos 15 años han tenido las 15 extensiones árticas mínimas más bajas registradas”, dice Walt Meier, también del NSIDC. La extensión mínima más baja registrada se estableció en 2012, después de que una tormenta muy fuerte acelerara la pérdida de hielo delgado que ya estaba a punto de derretirse.

imagen satelital del hielo del ártico
Los datos satelitales revelan cómo se compara la extensión mínima récord del hielo marino del Ártico, desde el 16 de septiembre de 2012, con la extensión mínima promedio de los últimos 30 años (en amarillo). NASA

Un verano menos caluroso

Este año el verano en el Ártico fue menos crudo, con temperaturas más estables y paisajes nublados, gracias a patrones de baja presión atmosférica en el hemisferio norte. La baja presión sobre el Ártico central impidió que vientos cálidos mas hacia el sur entraran en la zona. Logrando así, que parte del hielo no terminara derritiéndose. Al parecer el hielo del Ártico mostró un grosor más grande, volviéndolo más resistente contra el derretimiento. Sin embargo, este fenómeno podría tener también una incidencia del cambio climático que está modificando la dinámica de los glaciares.

Los hielos árticos han sido una de las regiones más afectadas por el calentamiento global y el cambio climático. Las investigaciones sugieren que esta zona del globo terráqueo se calienta tres veces más rápido que cualquier otra región del mundo. La NASA publicó recientemente un video donde se puede apreciar la reducción de la capa de helo marina sobre el Ático. Y aunque este año la mínima no superó la de 2020, sigue siendo un tema relevante que debe tomarse en cuenta si queremos lograr el equilibrio de nuevo.