La cadena del desperdicio de comida en GIFs

Animaciones para hacer conciencia (y que te harán no querer dejar ni un chícharo en el plato).

Nunca como ahora la comida había sido tan accesible. Una infinidad de sabores se encuentran a la vuelta de la esquina, y consentir al paladar es sólo cuestión de voluntad. Pero en realidad, no es tan sencillo.

No sólo porque la comida es cada vez más costosa, lo que hace de aquella cosa llamada la “canasta básica” nada más que un mito para la mayoría de la gente. También porque ese fabuloso mundo de alimentos frescos y siempre disponibles no es sino una farsa, detrás de la cual se oculta un brutal desperdicio de comida.

El mundo desperdicia alrededor de 1.4 mil millones de toneladas de toda la comida producida.

Esto podría alimentar a 2 mil millones de personas.

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Para los alimentos, llegar del campo a tu mesa no es nada fácil. En cada paso de este proceso se va perdiendo comida, ya sea por exigencias estéticas o por hacer actos de prestidigitación con los alimentos.

La marca Misfits Foods, dedicada a difundir el problema y hacer deliciosos jugos a base de fruta y vegetales desechados por la industria, explica la cadena del desperdicio de comida con GIFs. Ésta consta de cuatro eslabones, en los cuales el último es el que más daños ocasiona (así es: nuestro consumo).

 

1. El campo

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Cuando los granjeros venden su producto pierden alrededor de 1/3 de éste, debido a que las compañías no les compran frutas y verduras que no estén “presentables”. Estos cultivos que no son vendidos, y por lo tanto no son consumidos, utilizan un 25% del agua y ocupan un 18% de las tierras de cultivo.

 

2. Manufactura

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Las frutas y verduras empacadas tienen detrás un proceso de pequeños desperdicios que terminan sumando una gran cantidad de restos que podrían ser utilizados, pero que se desechan en el momento de la manufactura. Quizá no haya algo más emblemático en este eslabón que el caso de las “zanahorias baby”, que son zanahorias consideradas “poco estéticas”, las cuales son recortadas con un cilindro y cuyos restos son desechados o, a lo sumo, usados como alimento para el ganado.

 

3. La venta al por menor

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En el supermercado siempre esperamos encontrarnos con abundancia, frescura y, por supuesto, calidad. Pensamos que ello se traduce en fruta brillante y verduras bonitas, lo que no es sinónimo de calidad, sino de desperdicio –y seguramente, de muchos transgénicos–. Esa perfección no es normal; tanto es así que los supermercados tiran hasta 40% de la comida debido a la sobrecompra que realizan para poder tener aparadores abundantes y antojables. Una farsa total, que conlleva un gravísimo desperdicio.

 

4. Nosotros (el consumo)

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218 mil millones de dólares son el equivalente monetario a la comida que se compra y que se tira, ya sea en forma de pequeñas o grandes sobras, o debido a que se pasan las fechas de caducidad. Según Misfits Foods, este es el eslabón de la cadena que más desperdicio de comida supone.

Y ya que estamos en la parte del “nosotros”, y evidentemente ésta es la que más daños ocasiona ­–lo cual demuestra que las acciones pequeñas no son tan pequeñas–, parece urgente realizar profundos cambios en nuestra forma de relacionarnos con los alimentos.

 

Haz algo más que no dejar ni un chícharo en el plato

No sólo es importante que te despojes de ese horrendo hábito de dejar comida, y que organices mejor tus comidas para evitar que los alimentos se echen a perder. Otra clave para combatir el desperdicio de comida está en reutilizar, separando con cuidado la basura y usando los desechos orgánicos para hacer una muy sencilla composta.

De esta forma evitas que tus desechos orgánicos terminen en vertederos y se sumen a la cadena del desperdicio de comida, la cual contribuye al cambio climático por la gran cantidad de gas metano que lanza a la atmósfera.

Si quieres algunos otros hacks, aquí hay cinco claves para dejar de desperdiciar comida (y hacerlo un proceso tan sustentable como delicioso).

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El otro reto: fortalecer economías locales y hacer una ruralidad sostenible

Pero además, la creación de economías locales es un must, pues sólo éstas pueden hacer del proceso de producción, distribución y consumo de alimentos algo menos dañino para el planeta y para nosotros. Eso es lo que propone el movimiento Slow Food, que te puede dar algunas ideas para empezar a contribuir con este necesario cambio.

A la par, debe promoverse una ruralidad moderna y sostenible. Es necesario que las nuevas generaciones regresen al campo, para así restablecer la soberanía alimentaria de las naciones y que ya no dependan de la brutal cadena del desperdicio de comida al que nos orillan las transnacionales.



¿Cómo dejar de desperdiciar tanta comida? 5 claves

Dejar de desperdiciar comida no sólo es bueno para el planeta, sino que además puede ser delicioso.

Tu aliado para dejar de desperdiciar comida es el ingenio y el tenedor. Sí, porque la mayoría de lo que se tira es aún comestible. Por eso, una revolución puede empezar en tu cocina y en la mesa de tu casa.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), globalmente se desperdician al año 1,300 millones de toneladas de comida (de esto 6% corresponde a América Latina y el Caribe). Esto se traduce en 30% de cereales, entre 40 y 50% de raíces, frutas y verduras, 20% de carne y 35% de pescado que bien podrían alimentar a dos millones de personas.

comida-no-desperdiciar-claves Flickr Gunnar Grimes

En el caso de la carne, por ejemplo, ese 20% anual implica que de las 315 toneladas que se produjeron aproximadamente en 2015, se desperdiciaran más de 60 toneladas. Esto tiene un fuerte impacto ambiental, pues para  la producción de carne se necesita deforestar vastos territorios, utilizar millones de litros de agua y, además, lanza cantidades exuberantes de contaminantes a la atmósfera. Por eso, está comprobado que un día a la semana sin carne equivale a quitar un auto de circulación durante un mes.

La carne a su vez supone un incremento en la producción de cereales (un 80% se usa para la alimentación del ganado), mientras que el 70% de la pesca es usado también para eso. Así, cada desperdicio es una cadena de otros desperdicios que hacen a cada cifra más terrible de lo que parece. Pero si bien es innegable la necesidad de la producción a gran escala, los desperdicios podrían evitarse por completo. Y aunque muchos de estos problemas corresponde a los gobiernos y empresas paliarlos, también hay pequeños gestos que nosotros podemos hacer para coadyuvar a que el problema no crezca (y son de mucha ayuda).

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Mira aquí algunos consejos que puedes incorporar a tu vida cotidiana.

Confía en tus sentidos y no tanto en la fecha de caducidad

Muchas personas se han vuelto quisquillosas en lo que refiere a la caducidad de los productos. Pero éstas siguen muchas veces razonamientos de mercado que están orientados a indicar una fecha de caducidad anterior a la que es en realidad para evitar que la gente se pueda intoxicar, sobre todo en alimentos microbiológicamente muy perecederos (por eso en unos dice “consumo preferente antes de”). O también basados más en la pérdida del sabor original, más que en el hecho de que puedan ocasionar algún daño, como indica Dana Gunders, científica de comida del Consejo para la Defensa de Recursos Naturales en Estados Unidos.

comida-no-desperdiciar-claves-caducidad Flickr Cajón de sastre

Y es que la caducidad es algo difícilmente calculable, por lo cual lo mejor será que te bases en tu sentido del gusto y del olfato para saber si algo todavía sirve, y no tanto en la fecha de caducidad exacta. Claro, cuando hagas tus compras fíjate en las fechas, para poder calcular la duración de tu despensa sin que se desperdicie un solo alimento. En caso de que el alimento no esté en estado óptimo, pero tampoco te haga daño, esto es lo que puedes hacer:

Reutiliza de forma creativa

Cosas como el arroz o el pan pueden ser reutilizados, en caso de que no estén echados a perder pero que ya no te apetezca comerlos así nada más. Ambos puedes usarlos, por ejemplo, para empanizar con huevo unas ricas tortitas. Lo mismo puedes hacer con frutas y verduras, utilizándolas en batidos y postres, como mermeladas. Hasta el pan lo puedes usar en postres, como la famosa capirotada mexicana, cuya base es pan duro reposado en dulce de piloncillo (o panela).

Deshidrata

Así como estos innovadores mexicanos encontraron una solución masiva al desperdicio a través de la deshidratación con secadoras que funcionan mediante energía solar, tú puedes solucionar el desperdicio de frutas y verduras en tu hogar deshidratándolas. En esta versión sirven como un delicioso y nutritivo snack.

Hay tres formas para deshidratar alimentos: por calor solar, por el uso de deshidratadores comerciales eléctricos, o bien mediante estufas y hornos.

Así que puedes comprar uno, o incluso fabricar el tuyo como se muestra en este video

Organiza tus comidas y piensa integralmente tu menú

También es importante que antes de las compras pienses muy bien en las cantidades. Por eso existe la mencionada diferencia entre “fecha de caducidad” y “consumo preferente antes de”, porque de esta manera pueden funcionar como guías (aunque no absolutas) para cuando realices tus compras. Lo mejor será que organices un menú en una libreta o en tu celular, en el cual incluyas todas las porciones y te ayude a pensar en la duración de cada alimento para saber en cual día de tu menú lo utilizarás.

Y para conservar alimentos, además de deshidratar lo que sobre, hacer salsas, empanizados o postres, también puedes hacer de tu congelador un gran aliado:

Congela todo lo que puedas

Muchas cosas como las verduras y el pan se pueden congelar para mantenerse por más tiempo, pues muchas de las veces que tiramos comida es porque se encuentra levemente  oxidada o, como en el caso del pan, endurecido, cosas que la congelación evita que sucedan. Existen mitos como el que lleva a pensar que aquello que no fue congelado el mismo día de la compra ya no se puede congelar, pero no es así. Sólo fíjate en la fecha de caducidad y no habrá problema.

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Son muchas cosas las que se pueden congelar, entre ellas también el queso (excepto el blando, pues adquiere una consistencia extraña), así como la leche e incluso guisados de carne que, una vez puestos en la sartén recuperaran su sabor y textura originales. Únicamente debes cuidar que tus alimentos no pasen más de tres o cuatro meses en congelación, pues más allá de echarse a perder pueden verse afectados en su sabor por los cristales que genera el enfriamiento.

*Referencias: El informe FAO 2015
Losses and food waste in Latin America and the Caribbean

*Imágenes:1) Flickr Gunnar Grimes; 2) Flickr Cajón de Sastre



¿Cómo evitar el desperdicio de comida? Sigue estos sencillos consejos para lograrlo

De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, si se redujeran las desechos de alimentos en un 25 por ciento se tendría la capacidad de alimentar a todas las personas desnutridas del mundo.

El desperdicio de comida es uno de los tipos de contaminación más peligrosos y cotidianos que suceden en muchos hogares. De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, si se redujeran las desechos de alimentos en un 25 por ciento se tendría la capacidad de alimentar a todas las personas desnutridas del mundo. Inclusive, en los mismos supermercados se desperdician paquetes y latas con una fecha caduca, representando una gran pérdida tanto para la tienda como para personas que sufren hambruna y desnutrición. 

Por ello te compartimos unos sencillos y efectivos consejos que evitarán a desperdiciar la comida: 

– Congela y cocina las verduras

Para mantener los vegetales frescos –y evitar tirar las hojas “feas”, congela las hierbas frescas y cocina la lechuga. 

Escoge también lechugas con hojas más pequeñas, pues son más fuertes y poseen mayor cantidad de células pequeñas apiñadas una con otras. Esto permitirá que se mantengan frescas y crujientes por más tiempo. 

En caso que veas a las hojas marchitas, revívelas con un remojo rápido en agua fría. 

– ¿Se te pasó el arroz? Existen varias formas deliciosas de consumirlo

En el caso de que el arroz haya quedado apelmazado, es importante refigerarlo después de cocinarlo; después, al día siguiente, se puede cocinar con huevo y queso en tortitas fritas o con verduras rellenas. 

– Infusiones o licuados de frutas 

Puedes prevenir que se pudran las frutas convirtiéndolos en licuados, batidos, postres cocinados o incluso congelarlos. Por ejemplo, congela las uvas o las ciruelas y añádelas a bebidas o licuálas para smoothies. También pueden ser excelentes elementos para ensaladas con queso. 

– Aprovecha al máximo el pan 

Meter al congelador el pan en rodajas o entero puede ser una alternativa útil para evitar desperdiciar este alimento.

También se puede moler para hacer empanar la carne o el pescado; como pan tostado bañado en huevo revuelto y freílas como pan francés; o como croutons.

– Revisa la fecha de vencimiento

Algunas fechas de caducidad no se basan en la seguridad del producto, sino en su sabor. Por lo que si te comes unos yogures cinco semanas después de la fecha de vencimiento, no significa que te enfermarás, sólo les faltará sabor; o unos chocolates, pues la capa blanca que suele salir se debe a la exposición al aire de la barra y no de un hongo. 

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