Los futuristas carteles de Buckminster Fuller: tesoro visual

Antes de que el diseño gráfico estuviera en auge, este visionario creó estas geniales piezas de diseño científico para dar a conocer sus inventos.

Buckminster Fuller fue un pragmático soñador. Su objetivo como inventor era la sustentabilidad y autosuficiencia de sus creaciones: obras de asombrosa geometría, como el domo geodésico, o de curiosa ingeniería, como el automóvil Dymaxion, que tenían la finalidad de crear “un mundo que funcionara al 100%”, como él mismo decía.  

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Pocas mentes pensaban en sustentabilidad en la década de los años 30 ­­del siglo XX ―el pensamiento ecológico de Rachel Carson haría su aparición apenas en 1960­―; pero la mirada de Bucky Fuller postuló, antes que muchos, la necesidad de pensar en la sustentabilidad; mejor aún, desde la preciosa perspectiva de mirarnos como un todo, como el universo. Fuller supo que, en un mundo cada vez más competitivo y reñido, eran tan necesarios sus inventos como el darlos a conocer de la manera más original y accesible posible.  

Por eso volteó su mirada al diseño gráfico, e hizo él mismo algunos alucinantes carteles con la ayuda del galerista Carl Solway.

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Para hacer llamativos a sus inventos, Fuller se valió de técnicas del diseño gráfico: la ciencia del diseño, la arquitectura y el futurismo dialogan en estos pósters

El diseño gráfico en aquel entonces no era sino una incipiente tendencia que había nacido a finales del siglo pasado, de la mano de los modernistas. Pero hasta ese momento no había nada parecido a lo creado por Fuller, que con la técnica de la doble exposición ―ahora tan de moda― logró un doble objetivo: mostrar sus inventos por fuera y por dentro.

Bucky Fuller anteponía los planos de sus inventos, repletos de cálculos y medidas, con fotografías de sus inventos.

El resultado eran estos geniales carteles que estarán en exhibición hasta el 2 de noviembre en el Edward Cella Art & Architecture de Los Ángeles, como parte de la exposición R. Buckminster Fuller: Inventions and Models.  

Según el sitio de la galería:

Los objetos y planos de Fuller funcionan no sólo como modelos de las propiedades matemáticas y geométricas que subyacen a su construcción, sino también como elegantes obras de arte. Como tales, las obras representan lo híbrido de la práctica de Fuller, y su legado en los campos del arte, el diseño, la ciencia y la ingeniería.

Sin duda, una obra de arte que se puede admirar desde decenas de perspectivas. Un legado más de los muchos que nos heredó el cósmico Bucky Fuller.

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3 claves de Buckminster Fuller para inventar el futuro y transformar el mundo

El genio y humanista Bucky Fuller y su legado cósmico: “Cada vida y experiencia personal es un microuniverso”.

Pocas veces se ha visto, en un mismo hombre, el uso de la rigidez científica y la audacia de un soñador para favorecer a la humanidad. Ese fue Buckminster Fuller, inventor, humanista y hombre prodigio heredero de una clarividencia extraordinaria.

Fuller creía en la posibilidad de hacer funcionar al mundo para el 100% de la humanidad, a partir de una tecnología resiliente que no representara un riesgo para la naturaleza. La idea, que ya era una iniciativa desde el momento en que deslumbró su mente, dio a luz uno de los archivos más completos y avanzados de su época: el Inventario de recursos mundiales, tendencias y necesidades humanas, nada más que un catálogo global de predicciones importantes y precisas sobre el futuro de nuestra sociedad.

Fuller quería inventar el futuro creando nuevas formas de habitar el cosmos, pues creía que “Cada vida y experiencia personal es un microuniverso“, y agregaba:

En la visión general del hombre-universo como la suma total de toda la experiencia agregada y registrada del hombre, cada faceta de esta “experiencia” es entonces una modificación del universo. 

Para Bucky Fuller, todo hombre y mujer de este planeta es capaz de intervenir en los cambios de la naturaleza a nivel macro y microcósmico, dado que cada uno de nosotros es también un pequeño universo, con relaciones interactivas, procesos de energía y movimiento. De manera que el hombre, como integrante del universo, no está lejos de una sintonía con el mismo (un “patrón”), y para llegar a entenderlo la única limitante es su conocimiento. 

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Por eso desarrolló –entre otro sinfín de inventos futuristas– los revolucionarios domos geodésicos: estructuras sustentables que podrían ser las casas del futuro, de los cuales existen 300 mil en la actualidad. La geodésica representa ese otro significado de universo que Fuller atribuyó a la palabra, donde a través de un sistema sinérgico todos y todas estamos interconectados. 

Este y muchos otros inventos definen a Buckminster Fuller como un hombre pragmático y al mismo tiempo visionario. 

Fuller nos invita a pensar en cómo actuar en el presente para transformar el futuro. Quizá, para él, uno de los ingredientes más importantes en el camino a fabricar un mejor mundo fue la idea de que los individuos se sepan parte de un todo, pues de otra manera no sería posible crear la sinergética que cambie para bien al planeta. La sinergética es un concepto acuñado por el propio Fuller para la investigación empírica de sistemas de transformación; en otras palabras, requiere que nos veamos como parte de un sistema complejo del cual somos tanto participantes como observadores, algo que sin duda nos hace potenciales agentes de cambio.

De este concepto de “sinergética” se desprende el resto de la filosofía y práctica que caracterizó a este futurista, quien hasta hoy sigue asumiendo su papel de inspirador para numerosos observadores de tendencias contemporáneos. A continuación

3 claves de Bucky Fuller para actuar en el presente e inventar el futuro:

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Todo conocimiento debe ser procreativo

No debemos pretender hacernos de conocimiento sólo para mantener una identidad, y menos aún para mantener cierta superioridad sobre otros. El conocimiento es producto del desarrollo humano y, como tal, pertenece a todos. Quien por ciertas determinaciones disponga de mayor conocimiento que otros, debe actuar en consonancia con la responsabilidad social que ello significa. Para Bucky Fuller, eso significaba utilizar el conocimiento para hacer evolucionar a la humanidad.

 

Debemos tener la capacidad de soñar

El conocimiento no basta. Si no tenemos la capacidad de soñar e imaginar otras realidades posibles, lo más probable es que nos frustremos en nuestros intentos por transformar el mundo. Bucky Fuller, por ejemplo, tuvo muchos inventos fallidos; el propio domo geodésico fue, en un principio, una estructura inestable y no apta para ser más que una maqueta. No obstante, Fuller no se rindió: no paró de inventar y de ser procreativo durante toda su vida, porque era un soñador empedernido.

 

No leamos manifiestos: seamos el manifiesto

Todos sabemos, en mayor o menor medida, que las cosas no marchan muy bien en el mundo. Por eso no basta con señalar lo que está mal (pues todos podemos hacernos una idea al respecto), sino que debemos buscar soluciones de manera pragmática. En una entrevista de 1974, Bucky Fuller asegura que él es sólo “un manifiesto de lo que la evolución está buscando”. Así, más allá de leer manifiestos o elaborarlos, Buckminster Fuller propone que nosotros seamos esos manifiestos, a través de nuestras propias acciones.



Inspiración geodésica de la mano del soñador futurista Buckminster Fuller

Fuller fue un pensador humanista como pocos, y una suerte de inspiración para lograr mejores formas colectivas de habitar el cosmos, de la mano de la tecnología.

Poeta de la tecnología: arquitecto, inventor, futurista y definitivamente humanista, aunque se autodenominaba sencillamente como un “comprensivista”. ¿Quién era este hombre, más allá de un ser cósmico y excéntrico? 

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Buckminster Fuller nació en Nueva Inglaterra en 1895. Tenía la cualidad infantil de dejarse asombrar por cualquier cosa y la capacidad de ver los potenciales humanos en toda creación, lo que a la postre lo convirtió en un profeta del mundo por venir.

Yo sé que no soy una categoría. No soy una cosa (un noumeno). Parece ser que soy un verbo, un proceso evolutivo. Una función integral del universo.

Fuller fue un soñador pragmático: pensaba que el hombre conocía mucho y hacía muy poco. Esta visión lo hizo un inventor a veces fallido y otras, brillante y acertado. De los artefactos que produjo, muchos fracasaron, entre ellos casas y automóviles, como el Dymaxion (una conjunción de dinámico, máximo y tensión). Pero todos estos inventos tenían en común la idea de la sustentabilidad y la autosuficiencia, algo en lo que pocas mentes estaban pensando en los años 30 del siglo pasado.

La suerte de los artefactos de Bucky cambiaría en 1917, cuando estuvo en la Marina. Ahí inventó una manivela para botes de rescate con la que se podían sacar aviones estrellados en el mar, con la suficiente celeridad para salvar la vida de los pilotos. En Virginia, Fuller fue testigo de cómo este invento salvó la vida de una persona, en lo que describió como uno de los momentos más felices de su vida. El mismo aparato salvaría, más adelante, miles de vidas más.

 

Además, inventó su propia geometría

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La nombró “geometría sinergética”. Con ella buscaba comprender la transformación de los sistemas pues, inteligentemente, Fuller relacionaba todo con el cosmos, estudiando tanto los procesos microscópicos como los macrocósmicos. En sus palabras, la geometría sinergética investigaba:

la estructura lógica de las estrategias matemáticas de la naturaleza.

La unidad de medida de esta geometría era de excéntricos ángulos de 60 grados, o triángulos equiláteros, los mismos que usaba en uno de sus inventos más queridos: el domo geodésico. Como otros de sus inventos, el domo geodésico no fue infalible en un principio. Pero Buckminster Fuller quería hacer aportes a la humanidad y al universo, y pensaba que:

el todo siempre es más que la suma de sus partes.

Esta peculiar estructura superó la prueba del tiempo. Actualmente existen 300 mil domos geodésicos alrededor del mundo, pues su utilidad es indiscutible. Ello se constata en proyectos que han tenido resultados valiosísimos, como el de un jardín en Colorado, Estados Unidos, que pese a las inclemencias del clima logró mantener una producción óptima de alimentos dentro de un domo geodésico.

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Una casa artesanal en Noruega, recubierta por un domo geodésico que ayuda a mantener una temperatura cálida

Otras ventajas del domo fueron: su ligereza, por estar hecho de materiales como fibra de vidrio, aluminio, plástico y hasta bambú; su capacidad térmica, por su peculiar diseño de triángulos; e incluso, la rapidez con la que casi cualquiera puede construirlo. Al respecto se cuenta que, en una ocasión, la compañía de Fuller tenía comisionado construir un auditorio geodésico en Hawái, para lo cual se presentó el inversor a ver los avances de la obra. Pero ésta ya estaba terminada para cuando llegó, y un concierto se celebró esa misma noche.

 

Bucky tiene incluso su propia molécula

Hace 25 años se encontró una molécula alotrópica de carbono cuyos átomos están repartidos en una esfera con hexágonos y pentágonos muy parecida al domo geodésico, por lo cual, en honor a Bucky, fue nombrada buckminsterfullereno o fullereno. Recientemente, la NASA aseguró que encontró esta molécula en el espacio.

 

Buckminster Fuller, inspiración perenne

Los problemas globales que Bucky buscó solucionar lo hicieron incursionar en temas de vivienda, refugio, transporte, educación, energía, destrucción ecológica y pobreza. Todo lo que este poeta produjo estuvo siempre orientado a pensar mejores formas colectivas de habitar el cosmos, algo que sigue inspirando a millones.

Buckminster Fuller nos dejó una importante lección, y es que cualquier ciencia debe incitarnos a soñar, y todo conocimiento debe ser procreativo y universal

Ecoosfera te invita a visitar la página del Instituto Buckminster Fuller, creada hace 30 años para atesorar la tradición de pensamiento que inauguró Bucky, y a inspirar a diseñadores, arquitectos y científicos a retomar sus valiosas enseñanzas y su apasionada ciencia humanista.

 

*Referencias: Hacia un mundo equilibrado (guiados por Bucky Fuller) y Matemáticas en los domos geodésicos