7 ideas sobre la inteligencia colectiva y el ingreso básico universal de Brian Eno

El prolífico artista, músico, productor y escritor inglés cree que la creatividad nace de la comunidad, más que del individuo.

Brian Eno es uno de los artistas más activos del planeta. La declaración puede parecer sorprendente, pero basta echar un ojo a su amplio currículo para corroborarlo: en 70 años de vida ha dedicado más de 50 a grabar música con artistas de la talla de Roxy Music, Harold Budd, Robert Fripp y Björk. Ha sido entrevistado numerosas veces, y siempre habla de proyectos artísticos nuevos y fascinantes.

Yo soy un artista pop. Siempre he sido popular. La prueba es que he hecho de mi trabajo mi forma de vida.

Sin embargo, una de las facetas menos revisadas de Eno es la de crítico social. El artista fue invitado a participar en el panel Basic Income UK, donde teóricos sociales, activistas y artistas se reunieron para hablar de una de las más radicales salidas a la crisis de desempleo que vivimos mundialmente: el ingreso básico universal.

La idea de un ingreso básico (una cantidad fija de dinero en efectivo para todos los habitantes de una ciudad o país) se ha explorado teórica y prácticamente en distintos lugares y épocas. Pero es especialmente urgente en la actualidad, dada la creciente automatización de amplios sectores productivos: Amazon planea dejar de emplear repartidores humanos para sustituirlos con drones en un futuro no muy distante, y los vehículos automatizados sin operadores están cada día más cerca de convertirse en una realidad.

Aunque estos avances son importantes en términos de progreso tecnológico, la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando, lo que ha provocado la preocupación de todo tipo de personalidades, entre ellas Eno.

7 puntos a destacar sobre la inteligencia colectiva, según Brian Eno:

1.

La idea del “genio” se basa en individualizar a ciertos individuos (como Picasso o Rembrandt) y olvidar que trabajaron y vivieron en medio de comunidades artísticas sumamente activas.

2.

Mientras que el genio sería la inteligencia creativa de un individuo, Eno propone el término scenius para referirse a la inteligencia creativa de una comunidad.

3.

Hay que entender que cada individuo nace con ciertos dones y talentos diferentes a los de otros, pero que, a la vez, la inteligencia, la innovación y la creatividad ocurren a partir del contacto y cooperación con una comunidad.

4.

El mayor obstáculo para la generación de dicha inteligencia colectiva, según Eno, es la necesidad imperiosa de conseguir un trabajo.

5.

Eno trata de persuadir a los jóvenes, especialmente a los artistas, de “no conseguir un trabajo”, una idea con la que había jugado ya en Found a Job, disco de los Talking Heads de 1978.

6.

“No conseguir un trabajo” no es equivalente a no hacer nada o no dedicarse a nada en absoluto. Al contrario: es una invitación a vivir maximizando tus talentos y oportunidades, sin importar cuáles sean, en beneficio tuyo y de tu comunidad.

7.

Lo cierto es que la mayoría de la gente no está en posición de “no conseguir un trabajo”, algo que Eno tiene muy claro. Una forma de resolver este problema es a través del ingreso básico universal, lo cual le daría a la gente la posibilidad de tener un ingreso constante y suficiente para hacer frente a las necesidades más básicas de la vida (alimentación, vivienda, vestido, educación), lo cual les permitiría tener tiempo y energía para producir arte o dedicarse a la innovación desde un punto de vista más amplio.

 

¿Estás de acuerdo con estas ideas? ¿Cómo utilizarías tus energías y tu tiempo si no tuvieras que preocuparte por conseguir dinero?



Dibuja un árbol y conocerás el universo: esto es el ‘rakugaki’

Para el diseñador japonés Bunpei Yorifuji, dibujar no se trata de hacerlo bien. Descubre el porqué.

Encontrar los dibujos de la infancia, ya sea por accidente o porque tus padres los presumen, es un momento mágico que puede provocar alegría y nostalgia. Al mirarlos, ¿quién no ha extrañado a su niño interior del pasado? Esa máquina de historias y dibujos de personajes en mundos fantásticos. ¿Cuántas personas dejaron de hacerlo, ante las críticas de su profesor de arte sobre la falta de realismo?

Pero para el diseñador e ilustrador japonés Bunpei Yorifuji (1975), dibujar es decir lo que piensas. Es una forma de dar vida a tus ideas y entrenar la imaginación. No se trata de talento innato, de estilo, ni de hiperrealismo, sino de interpretación. 

Dibujar significa observar dentro, y fuera de nosotros (…) Lo que nos interesa o nos mueve.

Estas y otras ideas están incluidas en su libro Rakugaki: Cómo potenciar la imaginación a través del dibujo (Blackie Books, 2017).

 

 

Con ejercicios muy sencillos, el ilustrador japonés se convierte en un guía del rakugaki, término japonés que podría traducirse como “grafiti” o “garabato”. Algo así como “dibujo hábil y rápido”. En palabras del autor, es:

(…) el dibujo más pequeño con que se puede representar el universo más grande que existe.

El rakugaki permite ver las cosas desde otro punto de vista. Dibujar se trata de interpretar y no de copiar, de dar vida a mundos imaginarios través de las líneas.

Tomemos un árbol como punto de partida. Normalmente dibujamos el tronco, el follaje y el pasto base. Pero esto es sólo una “ínfima parte de lo que podemos dibujar”, dice el autor. El ser humano tiene distintas visiones de su realidad. Puede dibujar el árbol a través de la clorofila de sus hojas (visión microscópica), sus raíces bajo la tierra (estructural), o incluso el árbol a través del tiempo (visión temporal).

O mejor dicho:

No se trata de simplificar una forma al plasmarla, sino más bien integrar en una línea sencilla posible las experiencias, conocimiento de lecturas, sensaciones y la propia imaginación.

El dibujo ha sido importante para la ciencia y las artes. Los dibujos de Leonardo da Vinci fueron sumamente importantes para sus creaciones finales, y la esencia en el trabajo de Pablo Picasso o Keith Haring.  

Keith Haring

Cat, de Picasso

 

En el caso de Bunpei Yorifuji, el dibujo es el inicio de todo. Y algunas veces, puede ser la mejor manera de decirle algo al mundo. ¿Qué te parece?

 

Rakugaki: Cómo potenciar la imaginación a través del dibujo (Blackie Books, 2017)

Autor: Alex GR


Escucha los tonos de celular que Brian Eno compuso (una excusa para reflexionar sobre los propósitos de la música)

Estas miniaturas sonoras podrían parecer una frivolidad, pero esconden una genialidad.

Podría parecer un sinsentido reflexionar sobre la música a partir de la limitada gama de tonos que ofrecían los celulares hace 10 años. Y Brian Eno estaría de acuerdo, pues en una entrevista del año 2000 aseguró que componer tonos de celular –si a eso se le puede llamar componer– sería algo “demasiado triste” que jamás haría.

Excepto porque, 7 años después, el propio Eno compondría los tonos del celular Nokia 8800:

La escritora Gemma Winter lo interpelaría al respecto, recordándole lo que había dicho anteriormente sobre la tristeza que sería componer tonos para celular, y la contradicción que implicaba que lo hubiese hecho algunos años después.

La respuesta de Eno al respecto abre una dimensión que rodea su trabajo como compositor –y como la mente detrás de toda una revolución musical–. Esto es: el propósito de la música en el mundo contemporáneo.

Las cosas cambiaron, [los celulares] ya tenían tonos polifónicos; así que de hecho podías acceder a sonidos más complejos. [Aun así] no es un gran medio para componer música.

Componer tonos de celular cuando éstos ya ofrecían posibilidades polifónicas era mucho más estimulante. Pero seguía siendo un reto. Implicaba una especie de microcomposición, repleta de restricciones sonoras. Y eso fue lo que encandiló a Eno, motivándole a escribir los tonos para el Nokia 8800.

Pero no sólo eso: años antes había compuesto el característico campaneo de inicio para Windows 95. Éste, según le había pedido la empresa, debía ser “activo, juvenil, inspirador, sabio, estimulante, activo”, y muchísimos otros adjetivos que el tono tenía que reflejar en un minúsculo espacio de tiempo:

¡Al final decía que la pieza no debía durar más de 3 segundos y 1/4 de duración!

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Estas pequeñas incursiones en los nichos mercadotécnicos de la tecnología no tuvieron la intención de lucrar, pues sabido es cuánto detesta Brian Eno nuestra cultura del trabajo, que mata la creatividad. Más bien, fue una manera de ponerse un reto estimulante: de aquellos que evolucionan la vida, lo cual es el propósito de la música y el arte.

Porque tal como precisó Nietzsche: la vida sin música sería un error. Y eso se afirma en la creencia darwiniana de Brian Eno sobre el arte, según la cual éste se concibe como una actividad orgánica, necesaria para disfrutar la vida y no sólo sobrevivirla.

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En ese sentido, componer música jugando y experimentado es una forma de arte muy elevada, incluso si es para los tonos de un celular. Porque para Eno, se trata también de crear sobre lo cotidiano. De hecho, transformar la cotidianidad es el propósito del arte, porque de acuerdo con la definición que dio en una conferencia en 2007:

Arte es todo lo que no tenemos que hacer.

Y sin embargo, lo hacemos. He ahí la belleza del arte, y también su omnipresencia e importancia. No existe un ser que no esté involucrado en el arte, de una u otra manera, de forma directa o indirecta, planeada o espontánea.

Por eso, es innegable que las miniaturas sonoras compuestas por Eno para Nokia y Windows forman parte del vasto universo que él ha creado, y en ese sentido son continuidad de su obra; una obra que siempre tiene mensajes interesantes sobre los cuales reflexionar.