En cientos de películas de ciencia ficción el ser humano revive una y otra vez el día del juicio final. Aunque no sabemos con exactitud por qué, cuándo y cómo la humanidad se extinga, la sociedad científica se prepara en caso de necesitar algo de ayuda. Después de todo la realidad no está tan lejana de las películas y las teorías sobre un día de catástrofe mundial sigue alimentando los proyectos del futuro. El mejor ejemplo es la “bóveda del juicio final”, una estructura que resguarda todo tipo de alimentos y que este 2021 recibirá los primeros depósitos de semillas  de fresa, sandía, y calabaza. 

¿Qué es la “bóveda del juicio final”?

Svalbard Global Seed Vault ha recibido el sobrenombre de la “bóveda del juicio final” por ser el lugar de resguardo en caso de desastre, del tesoro más grande que tiene la humanidad; semillas de todo tipo de alimentos. Detrás de los gélidos portones de Svalbard hay un resguardo inmenso de las semillas más importantes en caso de que tras un cataclismo, perdamos parte de la biodiversidad de plantas de cultivo.

banco mundial de semillas

Se ubica en la isla solitaria de Svalbard, localizada entre la parte continental de Noruega y el Polo Norte. También se le conoce como la “cámara del fin del mundo”, ya que es capaz de resistir terremotos, radiación, erupciones volcánicas, impacto de bombas y todo tipo de desastres naturales y provocados por el hombre. No podría ser de otra forma, ya que dentro de sus cámaras subterráneas yace el tesoro más grande de la humanidad.

Tiene una extensión de más de mil metros cuadrados que se reparten entre tres almacenes subterráneos. En conjunto representan el banco más grande de semillas a nivel mundial, con una capacidad para casi 5 millones de muestras. Las semillas se almacenan en empaques especializados de aluminio, a una temperatura de -18° C. Esto gracias a un sistema de refrigeración artificial, con la finalidad de que puedan resguardarse por siglos o hasta milenios.

bóveda juicio final

Pero, Svalbard está hecha a prueba de todo; en caso de que la energía eléctrica llegara a fallar a consecuencia de un desastre, el permafrost que la rodea haría su trabajo. El hielo de la isla mantendría las semillas a -3° C, temperatura suficiente para conservar las semillas.

13 años resguardando germoplasma

El Global Seed Vault en la actualidad protege más de 1 millón de muestras de semillas en total. Todas ellas han sido depositadas dentro de las cámaras subterráneas durante los últimos 13 años. Y a pesar de la pandemia global de coronavirus, la “bóveda del fin del mundo” abrirá sus puertas para resguardar más biodiversidad de semillas.

banco mundial de semillas Svalbard
Asmund Asdal

Pese a las dificultades de los bancos de germoplasma a nivel mundial derivados de la pandemia, estos ya pudieron depositar las primeras semillas del año en la bóveda. Y se tiene programado que el Svalbard Global Seed Vault abra sus puertas en dos ocasiones más durante el año, una más en mayo y otra en octubre.

descargando semillas de la bóveda del juicio final
Asmund Asdal

Al final del día, nada de lo material importa si nos encontramos en una situación de cataclismo. El alimento es el tesoro más grande que la naturaleza nos ha brindado y por ello, es importante resguardar la gran biodiversidad de plantas que tenemos alrededor del mundo.

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