Llenos de orgullo, los vecinos de los bosques de Chihuahua describen al pletórico oso negro. Un animal extraordinario y lleno de belleza salvaje es ahora su más grande reconocimiento. Sin ocultar su asombro por contar con el mejor aliado para la protección de los bosques, los ejidatarios de este estado mexicano presumen su profunda conexión con este simbólico animal.

Distribuidos en Canadá, Estados Unidos y el Norte de México, los osos negros son los favoritos de los bosques de estas regiones, que albergaban cerca de medio millón de ejemplares en los años 80.

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APFF Campo Verde/CONANP

Desafortunadamente, la población de osos negros disminuyó drásticamente por la cacería furtiva y la modificación de su hábitat. Una de las razones de esto es que se creía que este animal era una amenaza latente para los habitantes.

Gracias a que los biólogos realizaron campañas de información sobre este mamífero, ahora al menos los bosques de Chihuahua lograron colocar al oso negro entre sus animales más valiosos. Los videos captados por cámaras-trampa demostraron que esta especie sigue viviendo pacíficamente en territorio mexicano y dentro de áreas naturales protegidas como la de Campo Verde.

 

La Reserva de Campo Verde en protección del oso negro

Con una extensión de 108,067 hectáreas, la zona de Campo Verde fue declarada Reserva Forestal Nacional y zona de refugio de Zona Silvestre en 1938. En 2003, esta zona recibió una recategorización como Área de Protección de Flora y Fauna.

En 2010, la Conanp asignó personal experto para trabajar en la reserva y hacer de ella y el oso negro un símbolo para la especie. Los primeros datos indicaron que en la zona había una población de 0.14 individuos por cada kilómetro cuadrado de Campo Verde.

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Desde 2013, distintos proyectos de conservación del oso negro se llevan a cabo para elevar la población de la especie. Los últimos registros indicaron que en el bosque hay cerca de 106 ejemplares de oso negro.

Además, las buenas noticias siguieron fluyendo cuando se corroboró el éxito reproductivo de la especie. Gracias a los 37 registros fotográficos de la Conanp, se confirmó que hay hembras de la especie con crías paseando por los bosques.

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Bosque “El Largo”, una segunda reserva

El Largo es otro de los ejidos que albergan una población de osos importante. Con 266,000 hectáreas, este bosque sostiene una de las principales cadenas de producción de madera del país. Debido a ello, es más que natural asegurarse de que los osos tengan estabilidad en su hábitat.

Por suerte, este bosque tiene uno de los mejores programas de manejo forestal, que garantiza el cuidado de la flora y fauna, así como el desarrollo de la economía local. El bosque es conservado por la comunidad y tanto los osos negros como los habitantes obtienen los beneficios de un buen trabajo en conjunto.

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APFF Campo Verde/CONANP

Asimismo, las estrategias de protección forestal también están dirigidas a los más jóvenes de la comunidad. Las niñas y niños tienen acceso a actividades que les enseñan cómo convivir con estas especies y proteger la estabilidad de los bosques.

El aprovechamiento forestal sustentable que ponen en marcha los ejidatarios de estos bosques es un camino hacia la conservación de estos espacios. Incluso, los habitantes garantizan el sustento económico y del hábitat de formas extraordinarias.

Sin duda, este es otro modelo de manejo forestal que los millones de personas que conviven con bosques deberían poner a prueba. Lo que necesitamos es descubrir formas de mejorar la convivencia entre la naturaleza y los seres humanos, de manera que la conexión sea beneficiosa para ambos.

 

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