Hoy en día, los bosques son eliminados para dar paso a la agricultura. El supuesto de que la seguridad alimentaria depende de la disponibilidad de suelo ha conducido a que se reduzca el tamaño de más bosques de los realmente necesarios, y esto podría evitarse.

De acuerdo con una investigación llevada a cabo por el Centro de Investigación Forestal Internacional, de los 63 los modelos agrícolas y forestales de uso de la tierra a nivel mundial, en cerca de 37 se anticipa una reducción de bosques y pastizales para 2050.

La contraparte positiva de esto es que, al menos para ese mismo año, se proyecta un aumento de 20 millones a 2.8 mil millones de hectáreas de bosques controlados. Las proyecciones arrojan un efecto positivo a largo plazo, pero eso sólo se logrará si hay un cambio considerable en la dinámica alimentaria.

Actualmente, la industria se basa en la producción masiva de alimentos. En realidad, no hay una estructura definida para la producción, ya que alrededor de al año se desperdician 1,300 millones de toneladas de alimentos. En lugar de diversificar la producción y nutrir mejor a las poblaciones de todo el mundo, la humanidad se ha centrado en producir a toda costa y sin límites. El resultado de estas acciones es, en pocas palabras, la expansión agrícola masiva que convierte a los bosques en un recurso amenazado.

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Los modelos agrícolas y el futuro de los bosques

En algunos de los modelos agrícolas analizados se encontró que aquellos con mayor ganancia forestal registran un nivel de producción de alimentos muy sano. Esto se logra gracias a que la productividad agrícola aumenta y el consumo de productos animales y el volumen de los alimentos desperdiciados disminuyen.

Los bosques contribuyen no sólo al equilibrio de la estructura alimentaria sino también al del medioambiente. Al mantener los paisajes boscosos y reducir las actividades de deforestación del suelo, se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, las temperaturas globales se mantienen al tener bajo control el carbono en los bosques. Los esfuerzos por generar un equilibrio ambiental van de la mano con los beneficios del equilibrio ambiental.

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ACOFOP

Hemos perdido el sentido de comprender el movimiento del planeta como una cadena. No podemos duplicar la extracción de recursos sin contemplar un retorno. Intentar cumplir los objetivos de cualquier plan global no debería ser nuestra meta principal, sino entender el funcionamiento de la vida de manera global. Cuando se habla de la pérdida de bosques, animales o recursos no se pone mucha atención a esto. Sin embargo, cuando se habla del impacto económico que pueden generar las acciones humanas, entonces hay disposición para reestructurar la forma de vivir.

Hasta el momento, los científicos anticipan que la producción agrícola podría duplicarse para 2050. Esto sin duda crea un debate entre los que contemplan las variaciones ambientales y aquellos que piensan en el bienestar económico. No obstante, en un esfuerzo por traducir los efectos ambientales a un lenguaje económico, un equipo de expertos analizó el papel de los bosques en la producción agrícola para determinar si es realmente necesario eliminarlos.

El resultado de este análisis indicó que algunos modelos forestales incluyen los pagos por mantener el carbono almacenado, es decir, mantener los árboles en su lugar. A medida que aumenta la demanda de tierras, algunos ponen en práctica los incentivos económicos fundamentales.

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Una tierra sana implica alimentos sanos

En busca del balance ambiental y alimentario, los modelos implementan el precio del carbono como incentivo. Esto sugiere que hay políticas que brindan incentivos económicos para la conservación y mejora de las reservas y bosques.

Si la naturaleza debe tener un precio, estos modelos forestales revierten la tendencia de pérdida de bosques al ofrecer dinero para protegerlos. Esta perspectiva recomienda que haya recompensas para las actividades de almacenamiento de carbono, reforestación, desarrollo de plantaciones, políticas de no deforestación, mejora del rendimiento de los cultivos, reducción de desechos y dietas alimentarias que impliquen el consumo de menos energía.

A nivel gubernamental y político, los gobiernos deberán asignar valor monetario a los bosques para remodelar la perspectiva global y tener en cuenta la contribución en seguridad alimentaria. En este sentido, la conservación de los bosques resulta clave para una transformación alimentaria y para garantizar el desarrollo.

Un suelo saludable es primordial para el sostenimiento de la producción alimentaria. Desde el cambio de una dieta hasta las acciones para reducir el desperdicio, diversos aspectos tienen un impacto en el destino de un bosque. ¿Estás listo para hacer tu propio cambio por los bosques?

 

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