Bolsonaro pone a la venta 15 millones de hectáreas del Amazonas en polémico decreto

El decreto permitiría la explotación comercial y minera de tierras indígenas protegidas por leyes anteriores.

La protección de la selva del Amazonas no es una prioridad para el ultraderechista presidente brasileño Jair Bolsonaro. En enero pasado, el presidente de Brasil firmó un polémico decreto que da mayores ventajas a la industria de la agricultura y la minería en territorio previamente protegido. 

La ley anterior, decretada en 1965, indicaba que los propietarios de tierras en el Amazonas debían reservar 80% de la propiedad como “reserva legal”. Puedes consultarla aquí.

La nueva ley exige solamente el 50% de reserva legal, dejando en una posición vulnerable a un margen importante de tierras.

Tal como lo anunció durante su campaña, Bolsonaro firmó un decreto que traslada las decisiones territoriales de los pueblos indígenas al Ministerio de Agricultura. De acuerdo a una investigación realizada por la Universidad de São Paulo, publicada en el Nature Sustaintability Journal, si esta medida llega a implementarse, podría dejar sin protección legal  entre 7 y 15 millones de hectáreas de selva.

La agencia de asuntos indígenas, FUNAI, será absorbida por un nuevo Ministerio de Familia, Mujeres y Derechos humanos, lo que dará vía libre al sector agrario para intervenir, si fuera el caso, en las decisiones sobre el Amazonas.

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La estabilidad del Amazonas es una cuestión global

 

¿Qué se puede hacer?

Estas medidas han alertado a activistas indígenas, ecologistas y científicos. El investigador Flávio Luiz Mazzaro del KTH Royal Institute of Technology, afirma en su estudio que:

La eliminación de la protección legal no significa que automáticamente estas áreas selváticas serán taladas, pero es importante prestar atención a esto durante el actual contexto político, el cual sugiere un debilitamiento de los mecanismos para prevenir la deforestación.

El doctor Mazzaro sugiere desincentivar la deforestación alertando a los consumidores de no comprar productos que provengan de estas zonas en peligro. De esta manera se dañarían las exportaciones de Brasil, lo que a su vez podría mitigar el daño social y ambiental.

 

* Imagen principal: Pilar Olivares (ACN), edición Ecoosfera



“Somos guerreros”: organizaciones indígenas protestan contra Bolsonaro en Brasil

Científicos de la UE firmaron una carta para hacer tratos comerciales con Brasil solamente bajo la perspectiva medioambiental y de derechos humanos.

El viernes pasado, miles de indígenas brasileños protestaron en Brasilia contra el presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, en una jornada que se extendió durante 3 días mientras se realizaba el campamento Terra Livre.

La protesta busca llamar la atención sobre la defensa del territorio indígena (que representa un 14% de Brasil), el cual está en riesgo desde el primer día del gobierno de Bolsonaro debido a los decretos que podrían poner en peligro hasta 15 millones de hectáreas de suelo amazónico.

Marizete de Souza, coordinadora regional de la tribu macuxi, fue una de los 4,000 indígenas de 225 tribus que participaron en Terra Livre. El campamento representa a más de 800,000 indígenas, que han visto sus derechos y su territorio en riesgo a causa de las políticas de Bolsonaro. De Souza afirmó: 

No tenemos miedo, nuestro lema es ‘El pueblo unido jamás será vencido’. Dejen que venga el gobierno de Bolsonaro, porque no será capaz de hacer lo que quiera con nuestras tierras indígenas en Brasil. Porque somos guerreros.

Desde el inicio de su mandato, Bolsonaro delegó el control de la agencia especializada en asuntos indígenas al Ministerio de Agricultura, en una polémica decisión que abrió la puerta a la tala y explotación minera de territorios protegidos por leyes anteriores.

Miembros del poder legislativo brasileño buscarán echar atrás la reforma en el Congreso a través de la vía legal durante este año.

Campamento Terra Livre (Imagen: APIB)

 

Científicos europeos alzan la voz en favor de los indígenas

Más de 600 miembros de la comunidad científica de la Unión Europea publicaron una carta en la edición electrónica de la revista Science, exigiendo a los gobiernos del mundo que no sean cómplices de la explotación del Amazonas brasileño:

Exhortamos a la Unión Europea a aprovechar esta oportunidad crítica para asegurar que Brasil proteja los derechos humanos y el medioambiente. Al trabajar activamente para desmantelar las políticas contra la deforestación, la nueva administración de Brasil amenaza los derechos indígenas y las áreas naturales que ellos protegen.

Durante su campaña, Bolsonaro pronunció la desafortunada frase de que no daría “1 centímetro más” de tierra a los indígenas, y los comparó con animales de zoológico.

El Sistema de Alerta de Deforestación, encargado de monitorear la tala ilegal en la selva del Amazonas, reportó un incremento de la deforestación de un 24% entre agosto de 2018 y marzo de 2019, en comparación con el mismo período en el año anterior.

Esto representa una pérdida de 1,974 kilómetros cuadrados de árboles y vegetación.

 

* Imagen principal: Lucas Landau/REUTERS



Gobierno de Bolsonaro llama “mala brasileña” a modelo por defender la Amazonia

…y con esta sofisticación respondió la defensora ecologista.

Sabemos que Jair Bolsonaro es un peligro para la Amazonia. Pero también lo es para la libertad de expresión.

La supermodelo y activista medioambiental Gisele Bündchen es una de las primeras víctimas mediáticas del gobierno de Bolsonaro. Se le intentó callar, aunque –por ahora– sólo con sutiles amenazas. La ministra de Agricultura del nuevo gobierno, Tereza Cristina Dias, realizó un acto de censura camuflada al declarar en una entrevista que la modelo no debería “andar por ahí criticando a Brasil sin conocer los hechos”, pues la supermodelo se ha pronunciado en contra de los planes del nuevo gobierno en temas de agricultura y conservación.

Cristina Dias llamó a Bündchen una “mala brasileña” 
y afirmó que Brasil es una “vanguardia de la conservación”.

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Lo cierto es que ninguna vanguardia ecologista que verdaderamente lo sea podría tener un presidente que piense que el cambio climático es producto de una “mala planificación familiar” y no de, por ejemplo, la deforestación en la Amazonia ocasionada por la tala legal e ilegal. Ni mucho menos aún, un “país de vanguardia” podría salirse de los Acuerdos de París.

Pero Gisele Bündchen respondió en su cuenta de Twitter con una gran sofisticación. Nos recordó que, ante los arranques de gobernantes como Trump y Bolsonaro –y de sus colaboradores–, nosotros tenemos la cortesía:

Me causó sorpresa ver mi nombre mencionado de forma negativa por defender y manifestarme a favor del medioambiente. Desde el 2006 vengo apoyando proyectos y me he volcado a causas socioambientales, lo que siempre he hecho con mucha responsabilidad.

Siempre estoy buscando el conocimiento a través de lecturas y el contacto con científicos, pescadores, agricultores, organizaciones corporativas y ambientales, de forma que en mi camino he podido aprender mucho y sigo aprendiendo todos los días. Estoy de acuerdo en que la producción agropecuaria y la conservación ambiental deben juntarse, estar lado a lado. Nuestro desarrollo, prosperidad y bienestar dependen de ese equilibrio y la agricultura, tan importante para nuestro país, también depende de las condiciones climáticas adecuadas para su crecimiento.

Brasil tiene todo para liderar el movimiento en pro de un desarrollo más sustentable, capaz de suplir las necesidades de la generación actual sin comprometer a las futuras generaciones. Hago un llamado a divulgar acciones positivas en este sentido.

Necesitamos entender que los recursos naturales son finitos, que los bosques tienen un papel fundamental en el equilibrio del clima y la tierra. Y, consecuentemente, también en nuestras vidas.

Preservar la naturaleza, por tanto, significa preservar la vida.

Por cierto, Gisele recibirá un premio por su activismo ecologista en febrero, por parte del UCLA Institute of the Environment & Sustainability. Así que mejor que Bolsonaro y su gobierno se preparen. Porque esta agente de cambio cuenta con mucho respaldo, y censurarla no será cosa fácil.