Nuestro bosque, nuestro territorio: cosmovisiones indígenas

En este artículo se habla de la dualidad de visiones presentes desde las cosmovisiones indígenas y los planteamientos gubernamentales para el manejo y conservación de los bosques.

* por Bárbara Baltazar

 

“Caminar en el bosque, es andar nuestro territorio”; estas palabras fueron clave para iniciar la conversación con una María, mujer de la población rarámuri, quien una mañana me guió sobre los senderos de su territorio para mostrarme dónde estaban los bosques de la comunidad.

Esas palabras son la suma precisa de la cosmovisión de las comunidades y los pueblos originarios. Cuando pensamos en los bosques del mundo, tendemos a dibujar en nuestra mente grandes columnas de vegetación, el trinar de las aves, la majestuosidad de los paisajes, y quizá dejamos de lado algunos otros elementos que para los pueblos originarios están estrechamente vinculados.

El territorio nos refiere directamente a una extensión geográfica que brinda un sentido de pertenencia. Desde la cosmovisión indígena en el territorio se llevan a cabo las actividades culturales, productivas y sociales. Los bosques de cada una de las comunidades indígenas son parte esencial del territorio, representan el entorno de resguardo de la flora, la fauna, el agua y la provisión de los elementos culturales que enmarcan la cosmovisión. Un territorio integrará una visión holística de inter e intrarrelaciones donde los elementos constituyen “el todo”.

Actualmente, tanto la política como la legislación en materia ambiental, y particularmente la aplicable al sector forestal, fragmentan las acciones de intervención en las unidades de atención. Frente a ello, las comunidades indígenas se enfrentan al desafío de entender la lógica propuesta desde “fuera”. Las instituciones oficiales que tienen bajo mandato la promoción de las políticas públicas, distan de entender que en la realidad las formas de organización y cosmovisiones son diferentes de acuerdo con los contextos de cada una de las diversas regiones bioculturales de México.

En la Sierra Tarahumara, uno de estos grandes desafíos para el manejo de los bosques se pone de manifiesto en las autorizaciones de aprovechamiento forestal y por ende, la ejecución de los programas de manejo. Mientras la tendencia es el incremento de la producción y la productividad de las masas forestales, las comunidades indígenas miran con desconcierto cómo sus territorios van perdiendo gran parte de su riqueza. Estas dos visiones han generado pugnas donde las minorías han sufrido la peor parte, e incluso acciones legales. Los territorios indígenas pierden día a día parte de su integralidad, pareciera como si se buscara borrar de la escena las formas ancestrales de acciones para el manejo y la conservación del bosque. Los bosques sufren de conflictos originados por la tala ilegal, por la presencia de plagas y enfermedades, por la recurrencia de incendios forestales y por ende, los procesos de degradación se aceleran. La cosmovisión se resiste ante esta adversidad, son las poblaciones originarias quienes se empeñan en mantener la integralidad productiva, cultural y social.

Una comunidad, un pueblo indígena concibe su territorio como el espacio donde el todo tiene lugar, donde todo tiene cabida, donde nada está dividido, donde una causa origina un efecto y viceversa. La cosmovisión indígena para el manejo de los bosques tiene grandes enseñanzas y cobra relevancia en esta era de cambio climático: escuchemos, entendamos y seamos asertivos para incorporarlos a las políticas públicas.

¡Feliz Día Internacional de los Bosques!

 

Sobre la autora:

Bárbara Baltazar, abogada, ha colaborado con comunidades indígenas y ejidos forestales en México en la ejecución de proyectos de capacitación e investigación para el manejo y conservación de sus recursos naturales.

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


Los bosques del mundo tienen rostro de mujer

Las mujeres indígenas y campesinas son las principales guardianas del bosque. Estos son los retos a los que se enfrentan.

* por: Amelia Arreguín

 

Debe reconocerse el papel histórico y la contribución positiva de las mujeres en el gobierno y cuidado de los bosques y garantizarse su plena participación en la toma de decisiones.

(Iniciativa Mumbai-Porto Alegre sobre los Bosques, Principio 4, enero de 2005)

 

Los bosques son un espacio vital para diversas especies, en particular para 300 millones de personas que dependen física, cultural y espiritualmente de este ecosistema. Las personas que habitan los bosques encuentran ahí los insumos necesarios para su vida cotidiana: combustibles, alimentos, medicina; pero también, las personas que viven en las ciudades dependen de ellos, pues, entre otros servicios, regulan la temperatura global, capturan carbono y “producen” agua y aire.

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No obstante, los proyectos modernistas extractivos han distorsionado las relaciones ancestrales al interior de los pueblos del bosque y las relaciones de éstos con el bosque. Ese rompimiento cultural ha afectado diferenciadamente a las mujeres, privándolas, entre otras cosas, de sus derechos tradicionales al bosque y su vínculo con él. Además, la destrucción de los bosques a causa de un modelo desarrollista, ejemplificado en las plantaciones industriales de árboles o en las minas, tiene impactos graves y diferenciados sobre las mujeres, en particular, porque las priva de autonomía y las empobrece, reforzando un modelo de sociedad patriarcal.

Las mujeres indígenas y campesinas han contribuido milenariamente al conocimiento, valoración y conservación del bosque, son sus principales guardianas, conocen profundamente sus ciclos y de todas las especies que lo habitan. Pero conforme la modernidad y la globalización, entendidas como fenómenos sociohistóricos, se han instalado en el imaginario, los aportes de las mujeres han sido invisibilizados y éstas, incluso, han sido despreciadas.

Los cambios más importantes que se producen en las formas de sustento y las relaciones de género cuando las mujeres pierden acceso a los recursos del bosque o pierden el control sobre ellos. Las mujeres se están volviendo cada vez más marginadas e invisibles, al mismo tiempo que sus derechos tradicionales, conocimientos y uso de la tierra y los bosques son cambiados por leyes sobre la tierra y políticas forestales que reducen el acceso de la mujer a los recursos productivos.

(Vanessa Griffen, Seeing the Forest for the People)

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En la actualidad, las mujeres se enfrentan a múltiples problemáticas que intentan constantemente diluir su relación con el bosque, y agravan las situaciones de violencia en que las culturales patriarcales (modernas o tradicionales) las han colocado:

  • El rompimiento de los ciclos ecosistémicos, a causa de la alteración humana y la destrucción de los hábitats con los que las mujeres estaban familiarizadas, impacta en los conocimientos tradicionales y los múltiples usos que las mujeres hacen de los bosques para vivir.
  • Pérdida de reconocimiento y valor social tradicional, lo que incluye la pérdida de poder en la toma de decisiones en el hogar y en la comunidad.
  • Limitado acceso a los recursos y al trabajo remunerado, lo que aumenta su situación de dependencia física y económica hacia los hombres.
  • El costo social del aumento del ingreso económico que los hombres reciben a causa de sus nuevos trabajos en procesos industriales forestales recae en las mujeres: altos índices de alcoholismo, conductas delictivas y enfermedades de transmisión sexual.
  • A causa de la migración forzada por la globalización y los impactos climáticos, las mujeres cargan con dobles o triples jornadas de trabajo productivo y reproductivo.
  • Los proyectos desarrollistas son ciegos a las cuestiones de género y están diseñados para que sus beneficiarios sean los hombres (entrega de títulos y apoyos financieros o técnicos sólo para hombres), exacerbando las problemáticas de género.
  • El no acceso a este tipo de proyectos le cierra puertas importantes a las mujeres: no reciben capacitación, no tienen nuevas oportunidades económicas y educativas, no tienen vínculos con organismos externos, ni son representantes o dirigentes de las actividades productivas o comerciales de sus comunidades.

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Sin embargo, ante un panorama tan complicado, las mujeres, a través de sus redes se acompañan, se fortalecen y resisten. Pero la resistencia no es el objetivo último, sino la vida plena. Por ello, es necesario que estas realidades complejas sean transformadas. Continuemos el trabajo y la exigencia por el pleno reconocimiento y garantía de los derechos de las mujeres (según sus múltiples denominaciones: humanos, indígenas, de juventudes…).

En este sentido, como sociedades tenemos que trabajar en múltiples frentes para garantizar el reconocimiento jurídico y social al trabajo que realizan las mujeres indígenas, campesinas y de zonas rurales, así como valorar su conocimiento y acciones en favor de los bosques porque su trabajo redunda en el bienestar mundial. Ellas son las mujeres más pobres en el planeta y al mismo tiempo son quienes nos protegen a todxs.

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


Sembrando Vida: la propuesta que podría evolucionar el campo mexicano

¿Qué es y cómo funciona este programa?

Sin campo los seres humanos no somos nada. No sólo porque son sus cultivos los que satisfacen todas nuestras necesidades, sino porque el campo es el que nos mantiene conectados a la naturaleza.

No obstante, rara vez pensamos en este entorno vital. Y es que, lamentablemente, un cúmulo de condiciones a lo largo de los años han propiciado su abandono y olvido, diluyéndose con él las tradiciones y perdiéndose así mucha biodiversidad. Pero no todo está perdido. Aún podemos rescatar el campo y convertirlo en un entorno moderno y sostenible: en un ideal de vida, no sólo para las millones de personas que ya viven en zonas rurales, sino para los jóvenes y las generaciones por venir.

Este es un objetivo que en todo el mundo debe perseguirse, ya que de nuestro paulatino regreso al campo depende en gran medida nuestro futuro. Sólo así podremos ser más sustentables, y sólo así podremos asegurar la salud global a través de la alimentación. Y por supuesto: sólo así podremos reconectarnos con la naturaleza.

 

Sembrando Vida: un buen comienzo

Esa es la oportunidad que abre el programa Sembrando Vida, que fue presentado en febrero y que ya se encuentra en marcha. El objetivo de este programa es regenerar las zonas rurales y, según se puede leer en el portal oficial del gobierno, lo que pretende es incentivar:

[…] a los sujetos agrarios a establecer sistemas productivos agroforestales, el cual combina la producción de los cultivos tradicionales en conjunto con árboles frutícolas y maderables, y el sistema de Milpa Intercalada entre Árboles Frutales.

El programa Sembrando Vida proporcionará apoyos económicos de 5,000 pesos, así como apoyos en especie para la producción agroforestal, a habitantes de las zonas rurales que posean 2.5 hectáreas. Se impulsará esta iniciativa en 19 estados del país.

De esta forma se luchará contra la deforestación, ya que se sembrará 1 millón de hectáreas con árboles frutales y maderables que proporcionarán materias primas y alimentos como cacao, hule, caoba, cedro y canela.

Pero quizá lo más importante será que esto promoverá una mayor justicia social en el campo y permitirá una paulatina erradicación de la pobreza, lo que a su vez se traducirá en una ampliación de los derechos de los indígenas y campesinos, muchos de los cuales son los guardianes del territorio y sus recursos naturales. Además, evitará que todavía más personas migren y dejen atrás sus tierras y sus orígenes.

Si bien los programas gubernamentales no siempre arrojan resultados positivos para lo que se supone que deberían lograr, lo cierto es que nosotros como sociedad podemos hacer de ellos algo más. Podemos aprovecharlos y hacer que de ahí surjan nuevas posibilidades. Ese puede ser el caso de este programa, ¿no crees?

Si quieres saber más, puedes consultar el folleto de Sembrando Vida, que viene tanto en español como en náhuatl –otra iniciativa que celebramos–.