Obligados a permanecer en aislamiento, los seres humanos intentan evitar el contagio del nuevo coronavirus. Un masivo cierre de establecimientos, calles solas y hospitales llenos, marcan el paso de un nuevo capítulo de la humanidad. Sin embargo, este aislamiento podría suponer el mejor incentivo para recuperar la biodiversidad del planeta.

Para algunos la pandemia ha sido mala y para otros, buena. Todo depende de la visión con la que observemos este fenómeno. De un lado, este es un suceso catastrófico; millones de vidas se han perdido, las economías caen y la estabilidad de las sociedades se tambalea.

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Por el otro, vemos el aire más limpio, la naturaleza saliendo de los espacios colonizados y un resurgir de los ecosistemas. Esto ha llevado a muchos a reflexionar sobre el impacto de las actividades humanas en el planeta, además de la rápida rutina moderna que llevamos a cabo diariamente.

No obstante, la pandemia ha despertado interesantes teorías sobre el equilibrio del planeta. Desde la oportunidad que tenemos de reflexionar sobre nuestras acciones hasta valorar las posibilidades de mejorar el futuro, esta pandemia es una brecha que marca el cambio.

Por ejemplo, una de las teorías sostiene que la pandemia de covid-19 puede ser en realidad una forma de asegurar la biodiversidad de la naturaleza en el mundo: ¿acaso nuestra peor crisis es el milagro que la naturaleza esperaba?

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Veronique de Viguerie

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Impulsando la biodiversidad a través de la crisis

Cada periodo de crisis es una lección de la cual se puede aprender. La pandemia no es la excepción y, por ello, un equipo de investigadores decidió comprobar los beneficios ambientales de esta crisis de salud mundial.

El documento redactado por los científicos señala que cada acontecimiento complejo para la humanidad funciona como detonante para preservar ciertos entornos. Un buen ejemplo es la explosión de los reactores de Chernóbil. Tras el desastre en Ucrania, miles de personas abandonaron las extensiones de tierra que posteriormente, a lo largo de más de 30 años, se convirtieron en áreas silvestres y una reserva ecológica fascinante. La naturaleza aquí siguió su cauce a pesar de la radiación.

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En el caso de la pandemia de covid-19 es posible que funcione casi igual. Gracias a restricciones como el aislamiento y el posible cambio en el consumo de animales exóticos, la naturaleza podría experimentar efectos similares a los de Chernóbil y podría incrementarse la biodiversidad en algunos lugares del mundo.

 

¿Cómo funciona esto exactamente?

Los científicos apuntan a que el cambio ejercido por la pandemia puede llevarse a otro nivel. Después de levantar el confinamiento, la clave será llevar a la legislación las lecciones aprendidas. Por ejemplo, intentar asegurar la protección de más áreas con biodiversidad, o limitar el consumo de animales exóticos.

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Este es el momento adecuado para llevar la práctica al papel y viceversa. Las estrategias amigables con el medioambiente detonarán un aumento de la biodiversidad y el equilibrio de los distintos hábitats del planeta.

Queda en nuestras manos evitar el colapso de la naturaleza y garantizar que el esfuerzo que se ha hecho durante varios meses de pandemia se multiplique y permanezca en la práctica social diaria.

 

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