¿Qué sucede en tu cerebro al tocar música?

Expertos o amateurs: para cualquiera es bueno crear algunas melodías (y de hecho, es muy bueno).

Música y psique están compenetradas de maneras que todavía maravillan a la ciencia. Por ejemplo, se sabe que el procesamiento de la música en nuestro cerebro da pistas sobre nuestro actuar: al saber cómo la procesamos, podemos saber qué tan empáticos somos.

También es conocido el papel de la música como agente sanador. Su uso se ha extendido en originales terapias para tratar diversos trastornos como la depresión, la ansiedad e incluso el Parkinson.

Pero todos estos beneficios ocurren no sólo al escuchar música, sino también –y de manera portentosa– al tocarla o interpretarla. Así, los instrumentos musicales pueden convertirse en la manera ideal de enriquecer el espíritu y estabilizar nuestras emociones mientras fortalecemos la psique.

Estas son 5 cosas extraordinarias que suceden en tu cerebro al tocar música:

1. Potencia conexiones entre los hemisferios cerebrales

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Existe una materia blanca en el cerebro, que cubre el cuerpo calloso y es una fibra encargada de que nuestros hemisferios estén interconectados. En diversos estudios se ha demostrado que los músicos tienen una mayor cantidad de esta materia, la cual permite una mejor comunicación entre los hemisferios.

Siempre es bueno que estas zonas trabajen juntas de manera más eficiente, pues así el cerebro funciona más rápido y también se incrementan las habilidades creativas. Además, si se toca música desde una edad temprana, las conexiones se fortalecen permanentemente.

 

2. Mejora dramáticamente la memoria

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Si te cuesta retener lo que te dijo alguien el día de ayer, tocar música sin duda te ayudará. Resulta que el entrenamiento con instrumentos contribuye a mejorar la llamada memoria verbal. Tan sólo 45 minutos a la semana tocando un instrumento hace que las personas recuerden más fácilmente las palabras que hayan escuchado en un discurso o una clase.

 

3. Ralentiza el envejecimiento cerebral

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El hecho de mantener ejercitado el cerebro –y las zonas clave de éste, como el hipocampo, donde está la función de la memoria– conduce inevitablemente a tener una mayor salud general e, incluso, se ralentiza el envejecimiento de nuestro querido órgano psíquico.

Por eso, según se ha descubierto, las personas de 60 a 83 años que estudiaron música durante al menos 10 años tienen un cerebro más joven y con mejor memoria –incluida memoria auditiva, visual y táctil– que quienes no tocan música.

 

4. Promueve mejores respuestas motrices

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Tocar cualquier instrumento requiere de coordinación, proceso en el cual están involucradas muchas partes del cerebro. Esto promueve mejores respuestas motrices en general. Se ha comprobado, además, que tocar música fortalece las conexiones neuronales en las regiones del cerebro relacionadas a la motricidad, lo que siempre es un plus.

 

5. Nos hace más enfocados

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Entre las muchas áreas que el acto de tocar música estimula en el cerebro está la del cerebelo, el cual se encarga de la atención y el aprendizaje. Tocar música de manera recurrente nos ayudará a concentrarnos y a aprender mejor, siempre y cuando pongamos en práctica algunos hacks para potenciar cualquier sesión de estudio que tengamos.

 

Alimenta tu espíritu y tu mente con un poco de música… creada por ti. Y de paso, deleita a alguien más con tus melodías.



Tus neuronas tienen su propio gusto por la música: ¿qué dice esto de nuestra evolución?

La vida sin música no sólo sería un error: ni siquiera podría ser como la conocemos.

No sabemos qué fue primero: ¿la música nos hizo humanos, o la evolución nos hizo musicalizar la existencia?

Se cree que antes de hablar, cantábamos. Pero eso no nos diferenciaba demasiado de algunos animales, como las ballenas o los pájaros, quienes han usado siempre melodías para comunicarse. Sin embargo, a nosotros la música nos hizo bailar: el baile nos llevó al ritual, y el ritual nos permitió resonar con otros en coro, lo que nos llevó a construir los primeros instrumentos rupestres.

Somos, esencialmente, un animal musical.

Porque nada como los ritmos, los tonos y las melodías armoniosas ha hecho evolucionar tantas capacidades neuronales en el ser humano.

Ahora, gracias a la neurociencia sabemos que la música tiene un portentoso papel en nuestra evolución social. Porque tiene la capacidad de expandir la conciencia individual, mientras nos conecta con la conciencia colectiva (cualquiera que haya asistido a un concierto sabe sobre esto último). Y ha potenciado nuestras dos formas de inteligencia: la racional y la emocional.

Quizá por eso nuestras neuronas tienen su propio gusto musical

En experimentos con imágenes de resonancia magnética se ha comprobado que ningún otro sonido es capaz de hacer explotar a tantas neuronas simultáneamente como lo hace la música, convirtiendo al cerebro en un concierto de neuronas en movimiento. Aquellas que se ven estimuladas son las que forman parte de lo que un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han llamado “el circuito musical del cerebro”.

Yendo más a fondo, estos investigadores han estudiado ya no sólo las neuronas, sino también el comportamiento de las células cerebrales, para diferenciar mejor entre distintos procesos cognitivos. Así han concluido que la música se procesa en circuitos neuronales distintos a los del lenguaje. Pero aún no saben bien cuál es el papel del circuito musical: sólo que tiene más relación con la evolución de las emociones que el lenguaje.

Y sí: curiosamente, el lenguaje se vuelve a veces ininteligible: un hablante de español que oiga a alguien hablar marroquí difícilmente podrá entender lo que escucha. En cambio, la música es un lenguaje universal, que nos hace más empáticos y que, incluso, nos vincula más intensamente con la naturaleza y algunas especies animales.

Aún hay mucho que saber sobre la música y la evolución humana. Lo que es seguro es que la sentencia nietzscheana de que “la vida sin música sería un error” no sólo es certera en el ámbito del goce estético, sino también en el ámbito de la evolución cerebral: la vida sería un error porque, en primer lugar, sin música ni siquiera podría ser como la conocemos.



Escucha el playlist que Stephen Hawking eligió para navegar otros mundos

Esta es la música que Hawking eligió para llevarse a una mítica isla, reunida en un playlist

Aun en la exploración de universos paralelos, agujeros negros o dimensiones intangibles, la música parece ser un acompañante inmejorable. Por ejemplo, uno de los intelectuales científicos más populares, Stephen Hawking, era un asiduo del arte del sonido, y probablemente algunas de sus reflexiones más lúcidas estuvieron cobijadas por algo de su música favorita. 

En 1992 Hawking participó en un programa de radio de la BBC, Desert Island Discs, en el que los invitados debían elegir las piezas de música que se llevarían si se fueran a vivir a la mitológica isla desierta. El cosmólogo británico, cuyas pasiones en la vida eran “la física y la música”, compartió una selección particularmente profunda, dominada por música clásica –incluida su pieza predilecta, el Réquiem de Mozart– y ópera, con un toque de los Beatles y una canción de Edith Piaf.

Aquí te compartimos un playlist con la música que Stephen Hawking se habría llevado a la virtual isla (o si prefieres escuchar el programa de radio completo, puedes descargarlo aquí):