Meditación y música: 2 ingredientes para abandonar la depresión

La combinación de ambas actividades puede ser una respuesta simple a la lucha contra la depresión.

Cuando combinas meditación y música, es probable que experimentes profundos efectos en tu estado de ánimo y bienestar. Lamentablemente, en estos tiempos hiperconectados, incluso 10 minutos de meditación parecen inviables para algunas personas.

 

¿Qué hacer?

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Aquí es donde la música entra en juego. La meditación no es exclusiva del silencio y la quietud. No hay nada de malo en poner tu música favorita mientras te sientas y practicas estar presente.

Es fácil escuchar tus canciones favoritas durante horas; por lo tanto, la música puede hacer que la práctica de la meditación consciente sea más viable. Incluso puedes sentir que necesitas mayor liberación a través del movimiento y la danza, lo cual puede ser muy satisfactorio.

 

Beneficios de la meditación

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En un estudio de la Universidad de Oxford se encontró que la meditación de atención plena tiene el mismo efecto que las drogas que mejoran el estado de ánimo. Además, los investigadores del Oxford Mindfulness Center descubrieron que la atención plena puede servir como un tratamiento alternativo para la depresión, así como para la depresión suicida, el trastorno bipolar y la ansiedad.

Al meditar, aprendemos cómo enfrentar las voces internas y duras del miedo y el juicio, y nos entrenamos para dejar de reaccionar ante estas voces. Con el tiempo, aprendemos a calmar esas voces, o incluso a modificar su tono para ser más positivos y amorosos.

 

Sanar a través de la música

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Ilustración: Len Small

Actualmente, la sanación por medio de la música es cada vez más popular en la medicina. Se cree que ayuda en el tratamiento del estrés, la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el insomnio y el dolor crónico.

Según la revista Reset.me, la curación no ocurre sólo al escuchar música, sino también al componerla. La música es una de las experiencias que, de acuerdo con varios estudios neurocientíficos, pueden provocar más placer y además, iluminar zonas insospechadas del cerebro empático, como aquellas relacionadas con la interacción.

 

Los ritmos pueden curarnos, abrir espacios introspectivos o hacernos mucho más productivos; pero ahora sabemos que la música también tiene la capacidad de conectarnos con el otro, con la colectividad, y alterar nuestra conciencia social, lo que la convierte en una herramienta para la evolución de la humanidad.

 

Meditación y música

Hay muchos métodos de meditación basados ​​en el sonido. En algunos se usan ritmos biauriculares, mientras que en otros se utilizan gongs, campanas tibetanas y cuencos. Todos fueron creados con el mismo objetivo: ayudarte a estar presente, consciente y en sintonía con tu ser verdadero y auténtico.

 

¿Qué esperas para empezar?

 

* Imagen principal: Lukasz Wierzbowski



El chile: antidepresivo natural (Estudio)

Un nuevo estudio revela que el chile es un remedio natural prometedor para combatir la depresión.

Para buena parte de América, el chile es el alma de la comida. Y es que el efecto exótico, caliente y sin duda picoso que comparte esta clase de pimiento no se compara con ningún otro.

Si bien dicen que los alimentos provocan ciertos estados minúsculos en el cuerpo que los consume, el chile es el ejemplo perfecto para  darnos cuenta de que es cierto. Incluso hay quienes afirman que ciertos chiles altamente picosos pueden llegar a alterar la conciencia de formas alucinógenas. De ahí que no sorprende la íntima relación entre las propiedades benéficas del chile y la depresión. 

La depresión no ataca únicamente a la mente; también perjudica al cuerpo y, por supuesto, al mundo que lo rodea. Insomnio, debilidad y fatiga son sólo algunos de los síntomas que afectan fuertemente a nuestra sensación de bienestar, sin mencionar que la transformación de la realidad por una más tormentosa es agobiante. 

Pero apenas hace no mucho se descubrió, en el rubro científico, que existen propiedades dentro del chile que resultan altamente favorables para aliviar los síntomas de la depresión. 

Un estudio de la Universidad Estatal de Kaduna, en Nigeria, reveló el poderoso efecto antidepresivo del capsicuum annum, nombre científico que engloba varias variedades de chile (como el serrano, el morrón y el jalapeño).

En el experimento, se buscó comparar los efectos del extracto de chile frente a antidepresivos farmacéuticos como la imipramina y el diazepam. Los resultados fueron sorprendentes: los ratones que consumieron el extracto presentaron una mejoría tan grande como los que recibieron medicamentos. 

Sus efectos curativos se midieron observando un efecto corporal típico de la depresión: la falta de energía. En general, las ratas que consumieron el extracto se mostraron mucho más activas.

Además, sus niveles de pánico se redujeron, lo cual prueba que el chile también puede ser una alternativa para tratar la ansiedad.

¿Por qué el chile es un tratamiento tan prometedor? 

Las pastillas que se recetan para la depresión tienen el respaldo de varias pruebas científicas, pero aún presentan muchos efectos secundarios. 

Según los científicos que llevaron a cabo este experimento, también son difíciles de predecir: no funcionan igual para todas las personas y sus efectos pueden demorar semanas o incluso meses.

Es por eso que nunca está de más acudir a alternativas naturales. El chile también tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios, al igual que un nivel de toxicidad más bajo que el de los farmacéuticos.

Una alimentación saludable es imprescindible para mejorar el estado de ánimo.

Además de añadir un poco más de picante a tus platillos, puedes seguir los siguientes consejos:

1. Evita los alimentos procesados. De acuerdo con un estudio publicado en Science Direct, reducir el consumo de alimentos procesados, como las harinas refinadas, se asocia a un menor riesgo de depresión.

2. Minimiza las grasas animales. La Universidad de Harvard recomienda consumir la menor cantidad posible de grasas animales, sobre todo si se trata de carnes rojas.

3. Come proteínas ligeras. Según ese mismo estudio, las proteínas que se encuentran en el pescado y en el yogurt se relacionan con una menor incidencia de depresión.

4. Prueba el azafrán. De acuerdo con la revista Psychology Today, esta hierba no es sólo un ingrediente delicioso; también equilibra los niveles de dopamina y serotonina en el cerebro, reduciendo los síntomas depresivos. 



Investigadores observan cómo se ve la tristeza en tu cerebro

Se trata de una inédita cartografía de la tristeza sobre el vasto territorio del cerebro.

La tristeza es como el clima: un estado psíquico fluctuante, que viene y va, quizá como una tormenta. La tristeza puede llegar en cualquier momento pero, por fortuna y hay que recalcarlo, también siempre pasará. No cabe duda de que todos la hemos experimentado, pues se trata de una condición humana primigenia. Más aún, la tristeza es una energía que potencia nuestras capacidades sensoriales y cognitivas, pues nos hace experimentar el mundo de otras maneras.

Es por eso que la tristeza ha sido el sedimento de portentosas creaciones humanas. Y por eso –ya lo decía Virginia Woolf–, hay un tipo de tristeza que algunos no buscar mitigar, sino quizá comprender y aprovechar. Pero esa gran energía que compartimos colectivamente, ¿es asequible? Al parecer, sí.

Un grupo de científicos estadounidenses pudieron ver cómo se ve la tristeza en el cerebro.

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Recientemente se realizó en la Universidad de California un estudio en el que participaron 21 pacientes de epilepsia, quienes estaban en un hospital esperando una cirugía que tardaría varios días. Los psiquiatras insertaron cables en las cabezas y sienes de los pacientes y midieron su actividad eléctrica durante 1 semana. De esta forma, los investigadores pudieron observar el tipo de comunicación eléctrica que se generaba en el cerebro de los pacientes.

Para su sorpresa, la comunicación entre redes específicas del cerebro, involucradas con la emoción y la memoria, coincidió en 13 de los 21 pacientes. La tristeza estaba asociada en ellos a un circuito neuronal particular en el cerebro, el cual conecta la amígdala, una zona del cerebro encargada de regular las emociones, con el hipocampo, principal almacenador de recuerdos.

Esto quiere decir que las emociones modifican cómo dialogan las zonas del cerebro entre sí, y cómo funcionan las redes neuronales. Éstas han sido cada vez más tomadas en cuenta en estudios sobre el cerebro y la inteligencia, e incluso se ha develado que compartimos mucho más con algunos animales de lo que creíamos, debido al funcionamiento de estas redes.

Según dijo para NPR Vikaas Sohal, uno de los autores encargados de dicha investigación:

Había una red que una y otra vez nos decía si se sentían felices o tristes.

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Así se ven los mapas de estas redes neuronales

Este estudio podría llevar a trascendentes avances para una mayor comprensión de los trastornos emocionales, pues los investigadores cuentan ahora con una cartografía más clara de la tristeza sobre el vasto territorio del cerebro. Esto podría ser especialmente importante en el caso de la depresión, pues saber más sobre las redes neuronales que activan y desactivan diversos procesos en zonas como la amígdala y el hipocampo puede ayudar a encontrar nuevos remedios para la depresión.

Podrían hacerse tratamientos específicamente para cambiar la actividad de estos circuitos neuronales.

Esta cartografía cerebral de la tristeza es una buena noticia para las millones de personas que padecen depresión, la cual será para el 2020, según la OMS, la primera causa de discapacidad en países como México. Y también es buena noticia para la conciencia contemporánea, pues con este tipo de evidencias científicas es posible cultivar una mayor empatía colectiva hacia los trastornos mentales, que sin duda modifican nuestro cerebro de maneras hasta ahora desconocidas, pero que nos atañen a todos.

 

* Imágenes: 1) Videohive, edición Ecoosfera; 2) Johnny Keethon; 3) Cell