¿Cada vez que abres Instagram tienes la sensación de que todo es perfecto? Esto no es ninguna coincidencia; la red social pone todo de su parte para que cada fotografía y perfil sean patológicamente perfectos (aunque irreales) con la ayuda de filtros estéticos.

Hace unos 20 años, la cirugía plástica era la única forma de lograr el rostro perfecto. Hoy es mucho más sencillo conseguir la cara ideal. Arreglar los detalles faciales es posible evitando el alto costo, la invasión física, la permanencia y el riesgo.

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Todo se lo debemos a Instagram y sus miles de filtros que arreglan la cara hasta que no pareces tú mismo. Los ideales de belleza ahora están al alcance de un clic. Puedes tener ojos de cierto color, una nariz perfecta o labios carnosos gracias a la cámara de tu celular.

En cuestión de segundos, la red social convierte a millones en la misma cara. Los efectos visuales son de corto plazo: una vez que eliminas el filtro, la realidad está ahí. Sin embargo, Instagram encontró la forma perfecta de mantener la manipulación física y alimentar la percepción de la identidad personal como una fuente de ganancias.

 

Los ideales de belleza de Instagram

En general, todas las redes sociales alimentan las ganas de todas las personas de mejorarse visualmente. Si bien la cirugía plástica no es tan accesible o cómoda para todos, los filtros sí lo son. La invasión de los cambios físicos digitales ha logrado que sea más sencillo lucir llamativamente perfecto y hermoso.

Lo más curioso es que si se hace un recorrido visual por la red social, se encuentran rostros muy parecidos. Sin importar cuál sea exactamente tu físico, el filtro de Instagram lo modifica hasta que encuadra en su exotismo cautivador (el cual aplica para todos).

Estamos hablando de un tono de piel único, de un toque en las cejas, de una forma de ojos, de unos labios carnosos, una influencia caucásica en la nariz y una estructura de los pómulos muy marcada. Esta es la cara de Instagram y los elementos que atraen el éxito a un perfil.

El mundo es tan visual que la gente invierte en “hacerse bonita”. Uno de los beneficios es relacionarse mejor con la cultura actual a través de los rasgos físicos. Seamos claros: esto no es del todo malo; sólo consideramos que cada persona debería marcar los límites de qué tantos rasgos desea sacrificar por insertarse en la cultura, y no al revés.

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Cuánto cambiar por una realidad virtual

Hay tantos pros como contras de las redes sociales. Instagram descubrió una forma en la que podemos experimentar tantos cambios en nuestro cuerpo como queramos, sin que ello sea permanente.

Pero, al mismo tiempo, instauró un estándar de belleza basado en las ganancias y la popularidad. Si alguna vez se pensó que estábamos lejos de un prototipo cultural tanto de mueres como de hombres, hoy es momento de aceptar que no es así.

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El cuerpo humano es ahora el tema en Instagram y falta mucho para que esto cambie. En realidad, la creencia es que la plataforma se ajustará para que progresivamente rinda mejor y sin tanto esfuerzo. No será nuestro objetivo aceptarlo o criticarlo, sino revelarlo para saber exactamente con qué objetivo escondemos nuestro verdadero rostro detrás de la cara de Instagram.

 

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