Llevas meses sin mirar el sol. Entrenas sobre la nieve y bajo cero a kilómetros de casa. Parece una locura. Tienes tantas ganas de volver que harías lo que fuera, incluso subir al ring de nuevo, aunque eso te lleve al fondo otra vez.

¿Qué lleva a un boxeador tijuanense al autoexilio en Finlandia? ¿Buscamos o huimos cuando queremos irnos lejos de casa?

Éstas y otras preguntas llegan a la cabeza al ver Bayoneta, la más reciente película del realizador mexicano Kyzza Terrazas. La historia que relata habla del boxeo, sí; pero también habla sobre la migración y la soledad.

Miguel (Luis Gerardo Méndez) es padre, esposo, boxeador, mexicano y campeón. En algún momento de su vida  profesional fue conocido con el apodo de ‘Bayoneta’ por su ataque afilado que machaca, antes de que su vida diera un giro radical.

Buscando escapar de sus fantasmas y mantener a su hija, se une al equipo de un boxeador en un pueblo de Finlandia y, al mismo tiempo, se hunde en recuerdos que pasan mejor con un poco de licor.

A pesar de todo, llega un punto en que uno no puede hundirse más. Sólo queda salir y tirar otro jab.

 

¿Por qué Finlandia?

La ubicación geográfica tiene un peso brutal en la película. Es protagonista y es escenario. Terrazas y Rodrigo Márquez Tizano, guionistas, sabían que no sería lo mismo si la historia se ubicara en Estados Unidos, tan cerca de Tijuana. Tenían que llevarla a una cárcel bajo cero.

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Pocas películas deportivas tienen un acercamiento tan íntimo y diferente como Bayoneta. Se aleja de las clásicas narrativas heroicas y de superación tan populares en el box y alumbra territorios que vale la pena repensar en el marco de un deporte que ha perdido credibilidad por sus promotores, pero que mantiene su dignidad gracias a los boxeadores.

Bayoneta se estrena este viernes 9 de noviembre en salas Cinépolis.