Tal vez estés familiarizado con el concepto de obsolescencia programada: la idea de que desde la fase de diseño y concepción del producto se toma en cuenta un período limitado de uso, de manera que tengas que comprar uno nuevo cuando los productores saquen al mercado la versión renovada del anterior. Así, tu actual smartphone se convierte inevitablemente en basura.

Wallen Diaz/Giphy

Si tienes un smartphone, probablemente sabes que vas a tener que comprar uno nuevo aproximadamente cada 14 meses, lo que a largo plazo genera una enorme cantidad de residuos electrónicos y basura sin ningún rumbo. 

Esta situación no es nueva, y tampoco las soluciones que las distintas industrias se han planteado para remediar la escasez de materias primas y la enorme cantidad de residuos que se convierten en basura. La idea detrás de eBay, por ejemplo, es volver a poner en circulación mercancías en buen estado en un mercado de segunda mano.

Otras empresas como Uber o AirBnB llevan esta premisa al terreno del transporte urbano y del alojamiento temporal. Estos son sólo algunos de los ejemplos de la economía circular: la idea de que los productos y servicios pueden tener más de un único consumidor, lo que puede tener un importante impacto en su rentabilidad, así como en el cuidado del medioambiente.

 

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La basura es un lujo demasiado costoso

Existen ejemplos más locales de este tipo de economías. Los bazares y ferias autogestivas en diversos barrios proponen aplicar la filosofía DIY (Do It Yourself) para enseñar a fabricar productos de uso frecuente como los de limpieza, o a reciclar ropa en buen estado intercambiándola por algo similar. Si estas prácticas que, por otro lado, no tienen nada de novedosas se masificaran, podríamos reducir el impacto negativo de la fast fashion que desecha toneladas de ropa cada año.

Fabiola Lara/Casa girl

La curaduría de productos de segunda mano también parece ser una tendencia importante en la actualidad. El concepto de desecho en industrias como la de la moda puede ser bastante subjetivo. Un ejemplo de esto es @fierroviejobazaar, que no sólo ofrece ropa de segunda mano, sino outfits completos. De este modo, el comprador no solamente adquiere una prenda en buen estado a un precio atractivo, sino que los vendedores ofrecen su estilo particular para “reciclar” los productos en combinaciones fascinantes.

 

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La basura de unos, ¿es el tesoro de todos?

En la naturaleza, algunos organismos aprovechan como alimento los desechos de otros. Los árboles, por ejemplo, transforman el dióxido de carbono en oxígeno, el cual es de vital importancia para la respiración aerobia de especies como la nuestra. Pero al nivel de la producción industrial, lo que está en juego es construir un ecosistema de economía circular que pueda cumplir con los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible que la Organización de las Naciones Unidas ha previsto como condición para que la humanidad tenga un futuro en el planeta.

Uno de los referentes más importantes de cómo podría ser la economía circular a escala industrial es el ecoparque industrial de Kalundborg, en el norte de Dinamarca. Cada una de las empresas ahí asentadas se concibe como el eslabón de una cadena alimenticia simbiótica donde nada es basura.

Si una de las empresas tiene un exceso energético o produce un desecho en específico como parte de su proceso productivo, otra empresa vecina puede aprovecharlo en sus propios procesos. Es decir, el concepto de basura se transforma. Una planta eléctrica vende vapor a la refinadora de petróleo; a su vez, el calor que se produce en los generadores de la planta farmacéutica se utiliza como fuente de energía para la calefacción de la ciudad.

Procesos como éste se replican una y otra vez en Kalundborg, donde las personas se enfocan en la conservación de los recursos naturales locales y en que la competencia no sea un obstáculo para el mutuo beneficio. En suma, la ciudad (de unos 20,000 habitantes) y sus empresarios entienden que la ciudad y la naturaleza son una propiedad común.