Los pobladores de la ciudad de Gilbert, Minnesota, en Estados Unidos, tienen un problema con su consumo de alcohol. No se trata de las personas, sino de la población local de aves. Se les ha visto volando más bajo de lo normal, chocando contra ventanas y autos, o francamente inconscientes en los parques de la localidad.

No se trata de un problema de alcoholismo como tal, sino de un curioso fenómeno natural que ha sorprendido a los habitantes. En un estudio de 2012, realizado en California, se encontró un problema similar. Los ornitólogos hicieron necropsias de algunas de las desafortunadas aves que fallecieron al chocar desorientadas contra edificios y ventanas, y ofrecieron una explicación sorprendente, publicada en el Journal of Ornithology

Cuando el invierno se adelanta, las bayas y frutas silvestres de las que se alimentan las aves pierden humedad, lo que ocasiona que su pulpa se fermente más rápido, convirtiendo el azúcar de la fruta en etanol. Cuando las aves consumen estos frutos, su sistema digestivo es incapaz de procesar el etanol, una forma de alcohol, lo que explica el aparente estado de ebriedad, así como el comportamiento errático y desorientado.

 

Especies como el petirrojo, el ampelis americano y los tordos son más propensos a sufrir una resaca frutal, pues otro tipo de pájaros locales, como los chipes y los mosqueros, se alimentan de insectos. La situación se agrava si consideramos que, en esta época del año, muchas aves ingieren una gran cantidad de bayas para prepararse para su largo vuelo de migración estacional.

El Departamento de Policía de Gilbert emitió una alerta informando a los residentes que los efectos de la ebriedad en las aves serán temporales, pero advirtió que tuvieran cuidado al conducir, pues se han dado casos como el de una mujer que recibió el impacto de siete aves mientras conducía.