El cambio climático está afectando las estaciones de maneras difíciles de prever, pero un signo temprano de que el calentamiento global también afecta a los animales con quienes compartimos el planeta podría narrarse como si fuera una película de zombis.

Y es que investigadores como el biólogo Jelmer Samplonius de la Universidad de Groninga, en Holanda, están explorando la brutal confrontación entre dos especies de aves: el carbonero común y el papamoscas cerrojillo. Y los resultados son escalofriantes.

Al parecer, el carbonero está aprendiendo a alimentarse del papamoscas, que es mucho más pequeño en comparación. Claro, esto después de matarlo brutalmente. Los investigadores han encontrado que el carbonero suele perforar el cráneo del papamoscas y alimentarse directamente de su cerebro.

 

¿Pero por qué el calentamiento global está convirtiendo al carbonero en un pájaro-zombi?

Carbonero común (Parus Major)

El carbonero es un ave muy común en Europa, el norte de África y Asia, de aspecto adorable. Construye su nido en las cavidades de los árboles durante la primavera, y luego de tener a sus polluelos, abandona el nido y se va.

Esto es muy conveniente para el papamoscas cerrojillo, que emigra desde África en el verano, justo cuando tradicionalmente el carbonero se va. El papamoscas llega a instalarse en los nidos vacantes para poner a sus polluelos y luego volver a África con ellos, y así hasta que el ciclo se repite en la siguiente temporada.

Por desgracia, el cambio climático está haciendo que los períodos de reproducción de ambas especies de aves se traslapen. Cuando el papamoscas llega volando desde su larga migración hasta el nido del carbonero, éste muchas veces sigue empollando. El carbonero es mucho más grande y fuerte que el papamoscas, que además está agotado por el largo viaje, por lo que se vuelve presa fácil del instinto de protección de los carboneros. A decir del doctor Samplonius:

El carbonero es mucho más pesado, pues los papamoscas están hechos para la larga migración entre Europa, África Occidental y de regreso. Los carboneros también tienen garras muy fuertes.

Esta “guerra de las aves” llevó a Samplonius y su equipo a realizar una investigación sobre el comportamiento de estas aves, así como sobre el papel del calentamiento global en el cambio en los períodos de migración y reproducción.

Jelmer Samplonius con un polluelo de papamoscas
Jelmer Samplonius con un polluelo de papamoscas (Imagen: rug.nl)

Según el estudio (publicado en Current Biology), “los papamoscas muertos fueron encontrados dentro de nidos activos de carboneros, y tenían importantes heridas en la cabeza, y a menudo sus cerebros habían sido comidos por los carboneros”.

 

La guerra de las aves

Las temporadas de crianza de ambas especies han coincidido históricamente con la disponibilidad de alimentos (como gusanos y orugas), ligada a la mayor disponibilidad de hojas verdes y altas temperaturas; es decir, al comienzo de la primavera. Pero según Samplonius, la primavera está llegando más temprano cada año, lo que produjo un aumento en la competencia por recursos entre los papamoscas y los carboneros.

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

El peor escenario posible es cuando el invierno tarda más en llegar. Los carboneros construyen sus nidos, pero los papamoscas llegan demasiado pronto, cuando los nidos aún están ocupados. Durante las 2 semanas de observación de Samplonius, los carboneros mataron al 10% de los machos papamoscas que entraron en sus nidos; a esto hay que sumar que el 55% de los papamoscas muere como resultado de la migración.

Samplonius y otros colegas están estudiando las consecuencias a largo plazo de estos comportamientos, pero admiten que falta mucha observación para ver si existen otras interacciones conflictivas entre especies migratorias.

Si quieres observar por ti mismx la manera en que los carboneros reciben a los papamoscas, te recomendamos este enlace, pero te sugerimos discreción por la naturaleza gráfica de su contenido.