En aras de una mejor realidad para todos, en la década de los años 2000 surgieron los novedosos autos eléctricos que prometían cero emisiones y sustentabilidad en su mecanismo y función. Estos fabulosos coches han sido lo más nuevo en tecnología de transporte y han puesto en el imaginario colectivo la promesa de que algún día todo el transporte será eléctrico y sostenible. 

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La emergencia climática de los tiempos modernos nos obliga a repensar todo dos veces cuando de consumo se trata. Y en este sentido, el mercado ha sabido vender bien la idea de un coche como estabilidad y progreso. Sin embargo, los autos nos orillan a dejar una huella de carbono que, colectivamente, se convierte en un monstruo de emisiones y efectos nocivos para la salud (y muchos problemas de alcance ecológico desastroso).

Se ha dicho mucho sobre la urgencia de utilizar más la bicicleta, o de empezar a alimentar el hábito de caminar con frecuencia mientras nos sea posible, y eso está bien. Pero es importante recordar que mientras nuestra idea de seguridad y nuestros deseos de consumo sigan siendo los mismos (mientras un coche lo signifique todo para ti), nuestra calidad de vida, nuestra realidad y la de nuestros hijos seguirá generando facturas muy altas en cuanto a nuestra salud y la del planeta.

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¿Autos eléctricos o tradicionales? 

La cuestión de la eficacia de los autos eléctricos y su impacto en el medioambiente es debatida por muchos. Pero las pruebas que se han generado hasta ahora indican variaciones considerables a favor y en contra de estos autos del futuro.

El análisis de los efectos ambientales de autos normales y eléctricos puede abarcar: costo ambiental de producción y huellas de emisión de por vida. Estos son los únicos dos puntos en los que los autos pueden ser igualados para determinar cuál es menos o más nocivo para el planeta.

 

Diferencias entre coches eléctricos y autos de gasolina

Emisiones en fase de producción

En esta etapa, es posible que los autos eléctricos no sean tan limpios y sustentables como se dice. La extracción de los distintos elementos que conforman la batería de estos carros produce considerables emisiones de carbono.

La infraestructura que conlleva la fabricación de los coches eléctricos produce hasta un 60% más de emisiones que los autos de motor (esto de acuerdo con un estudio de la ICTT). La batería de los vehículos eléctricos, por ejemplo, está casi a la par de la fabricación de los motores para autos comunes debido a que depende de la minería.

Este es probablemente unos de los costos ambientales más elevados que dejan los autos eléctricos debido a la extracción de minerales. Los autos eléctricos necesitan una cantidad importante de cobre (dos veces más que los motores tradicionales) y níquel, además de minerales como el litio (respecto del que por cierto, países latinoamericanos como Bolivia mantienen una lucha en defensa de sus territorios ricos en este mineral). La minería implica un grave conflicto con la tierra, pero no sólo los coches eléctricos usan estos tipos de minerales, también lo hacen productos como las computadoras, las cámaras digitales o inclusive tu smartphone

Aunque los países que se encuentran a la cabeza en el desarrollo de los autos eléctricos aseguran que ya se está aplicando nueva tecnología para garantizar que la producción sea tan sustentable como los autos que venden, compañías expertas en coches eléctricos como Tesla han anticipado en un futuro cercano una escasez mundial de minerales como los ya mencionados. 

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AP

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Emisiones en fase de utilidad

Este punto es a favor de los autos eléctricos, ya que la diferencia de contaminación es abismal. No hay combustión ni emisiones por el tubo de escape en autos eléctricos, prácticamente en su vida útil no producen ni un pequeño porcentaje de contaminación.

El objetivo de las empresas automotrices es generalizar la venta de los vehículos eléctricos para poder hacer más sustentable a la industria. Pero siendo totalmente objetivos, cambiar de autos tradicionales a los que produzcan “menos” contaminación no parece ser la mejor alternativa.

 

Fuentes de energía renovables y combustibles fósiles

En cuanto a este punto, ambos autos (eléctricos y de motor) perjudican por igual. La extracción de materiales para crear ambos autos es terrible para el medioambiente. La industria de los autos eléctricos asegura que después de crear un medio de transporte que no contamine, el siguiente paso es producirlo de forma sustentable.

La exploración de energías renovables debería ser el futuro de los autos eléctricos, ya que si los fabricantes son incapaces de crear mecanismos libres de una dependencia a combustibles fósiles, entonces podemos asegurar que los dos autos vienen de la misma fuente, pero con máscara distinta.

Como bien ilustran estas comparaciones, los vehículos eléctricos son excelentes durante su vida útil. Pero en la etapa de producción son exactamente lo mismo que los vehículos comunes que usan gasolina.

Aun así, podemos ser positivos por la evolución de algunas empresas automotrices al crear transportes más sustentables, y esperamos que el avance sea tan grande que las fuentes de producción se conviertan en métodos 100% limpios.

Los coches eléctricos pueden ser los vehículos del futuro, pero la actualidad requiere medidas urgentes. No podemos esperar a que los autos estén libres de contaminación (en fabricación y uso) para hacer el cambio.

Nuestra mejor opción: variar nuestras formas de transporte; utilizar más el transporte colectivo (y así incitar a que los gobiernos lo mejoren), usar la bicicleta y aumentar el hábito de caminar si no es una distancia excesivamente larga. Una buena alternativa sería dejar de consumir automóviles para que esas inversiones se destinen al desarrollo de un mejor transporte público, vías para bicicleta o más caminos para andar a pie. ¿Imaginas esa realidad? Empieza por cambiar tu perspectiva.

 

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