Enero suele ser el mes más caluroso en el verano austral, pero 2019 marca un nuevo máximo en la historia del gran continente australiano, al registrar temperaturas superiores a los 49°C debido a la más reciente ola de calor.

Una ola de calor ocurre, según el Bureau of Meteorology de Australia, cuando las temperaturas máximas y mínimas permanecen muy por encima del promedio de años anteriores. 

Algunas zonas del sur, como Marble Bar y Pannawonica, registraron máximos alarmantes desde diciembre de 2018. El calor se está extendiendo también hacia el centro, donde se encuentran Victoria, Nueva Gales del Sur y partes del centro de Queensland.

En Adelaide y Tasmania, las autoridades han advertido sobre la posibilidad de incendios forestales luego de registrar un máximo local de 46.2 grados.

Los vientos de alta temperatura, así como el calentamiento de las aguas tropicales del Pacífico (fenómeno conocido como “El Niño”), sólo hacen que el futuro para Australia se prevea todavía más inclemente.

Las autoridades declararon que la ola de calor es una amenaza para la seguridad pública, y el número de emergencias atendidas a causa del clima aumentó drásticamente durante la semana pasada.

Además, el uso continuo del aire acondicionado provocó que la central energética de Victoria se quedara sin capacidad y dejara sin electricidad a 200,000 personas.

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Las autoridades han emitido alertas a la población para mantenerse hidratada

 

Animales afectados por el calor

Pero los humanos no son los únicos afectados por la ola de calor. En Central Land, más de 200 caballos salvajes dependían de reservas de agua que se han secado. Los granjeros han matado a más de 2,500 camellos para evitar que se beban las reservas de agua para pastoreo, lo que ha despertado indignación en la comunidad. 

Las colonias de murciélagos y los bancos de peces también han sido afectados por las intensas temperaturas.

“El gobierno federal que tenemos actualmente es liderado por un puñado de negacionistas del cambio climático”, afirma la investigadora Elizabeth Hanna, del Instituto para el Cambio Climático de la Universidad Nacional Australiana. Hanna también recordó el discurso del primer ministro, Scott Morrison, con ciertos matices religiosos, donde este afirmó:

Rezo por la lluvia en todas partes del país. Sí, rezo por la lluvia. Y aliento a todos los que crean en el poder de la oración a que recen por la lluvia y recen por nuestros granjeros. Por favor, háganlo.