Cuando el pensador y escritor Tomás Moro se detuvo a contemplar las ideas de una sociedad utópica en 1515, seguramente no imaginó que unos siglos después una de esas visiones sería posible. Auroville es ahora la ciudad idílica que se levanta en pleno siglo XXI.

La idea de una sociedad en armonía (pero al mismo tiempo compleja), tal como Moro la describió en Utopía, se conforma de ciudadanos y territorios libres de deseo, avaricia, ansia de posesión, riquezas y poder. Los individuos que pertenezcan a ella serán utopienses que aborrecen el dinero y detestan atesorar.

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Esta es una verdadera batalla entre el ser y el deber ser, entre la realidad y el deseo. Distintos elementos componen Utopía, pero nos llevaría demasiado tiempo calibrar las palabras de este escritor (aunque te recomendados hacerlo). En cambio, tenemos un posible ejemplo vivo y existente de lo que podría ser la sociedad utópica, no exactamente como Moro la veía, pero en algo se acerca.

 

¿Qué es Auroville?

Auroville se sostiene de la unidad humana. Esta pequeña sociedad que se ubica en el sur de la India, en el estado de Tamil Nadu y a pocos kilómetros de Coromandel, es el primer y único ejemplo de una sociedad utópica.

Avalado internacionalmente por la UNESCO, este espacio se dedica a transformar la conciencia, a preocuparse e investigar sobre la vida sostenible, a construirse a través de las necesidades culturales, ambientales, sociales y espirituales de la humanidad.

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Auroville nació el 28 de febrero de 1968, a partir de la unión de 5,000 personas alrededor de un árbol en el centro del municipio. Representantes de 124 naciones, incluidos los estados de la India, mezclaron tierra de sus hogares para guardarla en una urna de mármol blanco que yace en el centro de la ciudad.

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Recorriendo la primera ciudad utópica del mundo

Fundada por Mirra Alfassa, conocida después como “la madre”, esta ciudad es el ejemplo de un trabajo colectivo. No tiene un presidente, ni un dueño en particular. Todos ahí son servidores de la conciencia divina.

Hoy en día, 2,500 personas de 50 naciones diferentes viven en Auroville. La ciudad es en sí misma un oasis de igualdad. No hay religión, policía o partidos políticos. Esto no quiere decir que no haya pasado o pase por algunos obstáculos. Por ejemplo, la persona que no se adapta bien a la comunidad utópica no puede permanecer en ella (esa es la única razón por la que puedes ser excluido de esta sociedad).

Todos son bienvenidos mientras aporten de alguna u otra forma a la utopía. En este lugar la economía consiste en el trabajo, el trueque, el intercambio de servicios y bienes útiles. Aunque, ciertamente, todavía se necesita de un apoyo económico externo, debido a que la ciudad aún no es 100% sostenible.

Es verdad que Auroville como proyecto de ciudad utópica funciona a través de un sistema muy distinto al que vemos hoy en día. Esta ciudad se rige por cuatro sectores radiales: zona internacional, zona cultural, zona industrial y zona residencial, todas unidas por un cinturón verde y rodeando al Matrimandir (el templo madre).

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Posiblemente tiene fallas en algunos mecanismos. No obstante, el proyecto intenta rescatar y experimentar una idea que sobrepasó incluso a Tomás Moro. Esta comunidad se atrevió a internarse en las prácticas sociales y espirituales de una sociedad distinta.

No sabemos si funcionará con éxito, pero hasta ahora el simple hecho de intentar cumplir esa utopía habla de que el ser humano intenta encontrar algo valioso más allá de lo económico o material. Tal vez, esta sea la forma de rescatar una esencia que poco a poco la humanidad ha dejado de lado.

 

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